Lo que las esculturas dicen: el arte según la Alcaldía de Guayaquil

Cultura

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

3 Ago 2020 - 0:04

La imagen de la alcaldesa Cynthia Viteri sobre una obra de arte en la calle Rumichaca -centro de Guayaquil- levantó críticas el pasado 23 de julio, porque parecía caminar sobre figuras humanas. - Foto: PRIMICIAS

Lo que las esculturas dicen: el arte según la Alcaldía de Guayaquil

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

8 Ago 2020 - 13:20

“Raíces de Luz Eterna” es uno de los últimos ejemplos de cómo el Municipio de Guayaquil entiende el arte.

23 de julio de 2020. Una imagen oficial muestra a la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, caminando sobre parte de la obra Raíces de Luz Eterna, en una acera de la calle Rumichaca, centro de la ciudad.

La obra, del artista Fabricio Valverde, es un conjunto de piezas entre las que destaca la escultura debajo del piso.

Un vidrio sobre ella permitía ver lo que, a primera vista, parecía ser un grupo de cuerpos, como los moldes de yeso de los cadáveres en Pompeya.

En la ciudad, que pasó una de las crisis sanitarias más graves de los últimos años, la imagen oficial no fue recibida con agrado.

“La polémica tiene que ver con el ‘timming’, por fuera de la manufactura de la obra, que es extraña porque son personas aferradas a las raíces del árbol, pero parecen cadáveres“, dice José Miguel Cabrera, director de UArtes Ediciones y exeditor del suplemento cultural Cartón Piedra.

“Descriterio”, esa es la palabra que usa la historiadora de arte Pilar Estrada.

Para ella, los problemas alrededor del episodio -incluyendo un error estructural que hizo que el vidrio se empañara y no dejara ver la obra cinco días después de ser inaugurada– se repite en otras esculturas comisionadas por la Alcaldía.

Una perspectiva desde el Municipio

Para mí es arte el concepto que está en la calle Rumichaca, porque es diferente“, dice la concejal de Guayaquil y presidenta de la Comisión de Nominación de calles, plazas y monumentos del Municipio, Luzmila Nicolaide.

“Si una obra de arte crea curiosidad, y en este caso crea polémica, que no era la intención, podemos decir que es arte, que se está comentando”.

Luzmila Nicolaide

La concejal explica que la calle Rumichaca fue remodelada para convertirse en un punto de atracción turística con la intención de “reactivar el movimiento económico de la calle y de toda la ciudad“.

Bajo esta premisa, con la aparición de monumentos en la vía pública se busca reconocer méritos y servicios de personas, así como recordar acontecimientos de Guayaquil, Ecuador y el mundo.

Todo esto regulado bajo una ordenanza municipal.

A veces las propuestas llegan por colectivos ciudadanos o vienen directamente de la autoridad municipal. La solicitud es aprobada o no por la Comisión que preside Nicolaide. La Alcaldesa también puede tomar esa decisión.

En el caso de Raíces de Luz Eterna el malestar fue tal, que la propia Alcaldía tuvo que lanzar, al día siguiente de la publicación de la fotografía, un comunicado:

¿Hay un error por parte de la ciudadanía que leyó este fragmento de la obra únicamente bajo la mirada de la crisis humana y sanitaria por la pandemia del coronavirus? Para José Miguel Cabrera no se puede hablar de eso:

El Municipio tiene un estilo que es muy literal“, asegura él.

“Pensemos en que el monumento a la hospitalidad son dos manos entrelazadas; o en que tenemos la escultura de un mono… porque nos dicen monos. Todo es literal, muy poco profundo. Si tenemos ese estilo de monumentos, lo más fácil es que veamos Raíces de luz eterna y pensemos en la fosa común”.

José Miguel Cabrera

Algunos criterios sobre el arte en espacio público en Guayaquil

Juan Carlos Vargas es artista y gestor, uno de los responsables del espacio alternativa Violenta.

Para él, no es complicado definir un sentido local de la política cultural que mueve al arte en el espacio público. Habla de ella como si se tratara de un espacio cerrado.

Y a todo nivel. No solo en las ideas, sino en los procesos.

Para Pilar Estrada, esa perspectiva que supedita la existencia de monumentos y esculturas a las figuras de renombre se vuelve un problema cuando solo está centrada en dejar huellas de una gestión.

En su reflexión, utiliza como ejemplo uno de los monumentos que ella considera un despropósito en Guayaquil.

Juan Carlos Vargas va más allá y opina que además de una falta de asesoramiento en temas artísticos por parte de la Alcaldía -o de apertura-, existe una nula o equivocada generación de proyectos ligados al arte en lo público.

Estrada asegura que una dificultad adicional que este tema presenta es la poca comprensión y aceptación de que para hablar de arte -o para generar proyectos artísticos en una ciudad-, hay que conocer de arte. El gusto personal no es razón suficiente.

Raíces de Luz Eterna entró en mantenimiento el 30 de julio para evitar que la humedad la siga empañando.

La Alcaldía informó que se instalaría un dispositivo para eliminar el calor.

Otras esculturas que llegaron con polémica 

El caso de la escultura en la calle Rumichaca -donde también se colocaron pinturas de frutas e instrumentos musicales- es el último de una serie de obras en espacio público que, comisionadas por la Alcaldía, no han dejado de ser polémicas.

Esto, por el resultado a nivel estético, por sus connotaciones o por su costo.

Aquí, tres ejemplos:

  • Escultura del Mono Machín, octubre de 2011

    Escultura del Mono Machín, en Guayaquil. Tripadvisor.co / Foto de usuario Rochell M

    Localizada a la entrada del túnel del Cerro del Carmen -avenida Juan Xavier Marcos y Aguirre-, tiene 12 metros de altura. Está hecha con más de cien mil piezas de cerámica, sobre estructura de hierro y cemento. La obra fue realizada por el artista Juan Sánchez -quien también es responsable de las esculturas de la Iguana y la del Papagayo, que se pueden ver en la ciudad-. La escultura del Mono Machín costó USD 90.000.

  • La escultura del niño betunero, noviembre de 2014

    El entonces alcalde Jaime Nebot se sentó ante la escultura del niño betunero, para ser fotografiado, el 2 de noviembre de 2014. Twitter / @el_telegrafo

    Polémica incluida entre los entonces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, y el presidente Rafael Correa. Esto porque en una de las imágenes en las que Nebot recorría la calle Panamá, para mostrar el grupo de esculturas que fueron comisionadas al artista Hans San Andrés Tábara -a un costo de USD 6.000 cada una- el exalcalde aparecía sonriente mientras “le lustraba los zapatos” la escultura del niño betunero. Se acusó al Municipio de romantizar al trabajo infantil. En la defensa a la obra, Nebot usó estas palabras: “Guayaquil superó la época en que muchos caminaban, o secaban cacao en la calle Panamá descalzos; pero eso es parte de nuestra historia. Igual es el caso de los niños betuneros o de los canillitas”.

  • La escultura de las manos gigantes, noviembre de 2017

    Imagen de diciembre de 2017, de la escultura de las manos, al norte de Guayaquil. Twitter / @kebiin_bo

    Obra que, desde la visión del Municipio, representaba la hospitalidad guayaquileña y que desde el momento de su instalación ha sido criticada, sobre todo por su costo: USD 720.000. La escultura fue realizada por el artista Édgar Cevallos y está localizada en la Avenida de las Américas, en una zona en la que confluyen tanto el aeropuerto como el terminal terrestre. La escultura tiene 12 metros de altura y a días de su inauguración fue escrita una leyenda en su base, que decía: “¡$720.000 dólares! Horror”. Esta escultura ha sido usada, también, para hacer memes y se la ha llamado “El monumento al lleve” (coima).

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