Elaborar productos con cannabis ya es legal, su siembra aún no

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

27 Jul 2020 - 0:03

Empleados inspeccionan cannabis medicinal en una empresa en Israel, el 24 de junio de 2020. - Foto: Reuters

Elaborar productos con cannabis ya es legal, su siembra aún no

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

27 Jul 2020 - 9:49

Desde el 21 de junio de 2020, con la vigencia de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), el cannabis no psicoactivo o cáñamo dejó de ser una sustancia sujeta a fiscalización en Ecuador.

Productos de higiene personal a base de aceite de cannabis ya han comenzado a producirse en Ecuador. Esto, tras la vigencia de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), el 21 de junio de 2020.

En el artículo 127 de la normativa se establece la despenalización del “cultivo y la producción del cáñamo con un contenido de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) inferior a 1% en peso seco”.

Si bien en el país existen laboratorios interesados en el procesamiento de cannabis para uso medicinal, esto aún no es legal.

“La norma técnica para este tipo de productos todavía no está vigente”, explica Cecilia Falconi, consejera legal y miembro fundador del clúster de cannabis como uso medicinal e industrial de la Cámara de Comercio de Quito.  

Empresas de otros cinco sectores estarían ya preparándose para sembrar y utilizar cannabis medicinal o industrial para obtener desde aceite hasta biomasa para materiales de construcción.

“La despenalización de cannabis no psicoactivo se decidió en 2019, por acciones de personas que lucharon por su uso medicinal. No tuvo nada que ver con la pandemia”, Klaus Graetzer, presidente del Directorio de la Escuela de Floricultura de la Asociación Nacional de Productores y Exportadores de Flores del Ecuador (Expoflores).

Aunque, Graetzer reconoce que“la producción de cáñamo va a ser uno de los motores productivos que ayude a sacar al país de la crisis por la pandemia de Covid-19″.

  • Cosmética

    La compañía Laboratorios Beautik, ubicada en Durán, ha sido una de las primeras en utilizar cannabis no psicoactivo en su producción. 

    En julio de 2020, la empresa lanzó una nueva línea capilar, compuesta de champú, acondicionador, crema de peinar y mascarilla capilar, a base de semillas de cáñamo. 

    La materia prima de cannabis, el cannabidiol (CBD), que usa este laboratorio se importa de Alemania.

    Para comercializar productos a base de cannabis en el mercado local, la compañía tuvo que cumplir con procesos de la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa). 

    El aceite de cannabis es atractivo en la industria cosmética porque es rico en ácidos grasos esenciales y omega 3, 6 y 9.

  • Floricultores

    La crisis por la pandemia de Covid-19 golpeó especialmente al sector florícola. En este tiempo 17% de las hectáreas desapareció.

    Por eso, hay floricultores que están buscando otros cultivos, como cannabis medicinal y arándanos, para tener un producto que no sean tan riesgoso, como las flores, consideradas un bien de lujo.

    “El floricultor puede fácilmente migrar a este nuevo cultivo porque tiene la infraestructura, la tierra, los invernaderos, el sistema de riesgo y la mano de obra calificada, porque el cannabis es una flor”, dice Graetzer.

    El cultivo de cannabis medicinal también resulta atractivo para el sector porque su rendimiento es mayor al de las rosas.

    “En Colombia ya se ha visto que por una hectárea de cáñamo se obtiene al año USD 500.000 en facturación”, explica Graetzer, quien agrega que en Ecuador la producción podría ser mayor por las condiciones climáticas. 

    Aunque, Falconi sugiere a quienes están interesados empezar con una inversión pequeña, por ser una industria nueva en el país. 

    Si bien hay floricultores interesados en la siembra y cultivo de cannabis no psicoativo, se debe tener en cuenta que las primeras cosechas formales van a estar en 2021. Esto se debe a que aún está pendiente el reglamento, las licencias, las semillas autorizadas y las pruebas de estandarización. 

  • Alimentación

    “Hay mucho interés en la industria alimenticia en utilizar la semilla de cannabis no psicoactivo”, dice José Antonio Dávalos, presidente de Asociación Ecuatoriana de Cáñamo Medicinal e Industrial – EcuaCáñamo. 

    Esto porque la semilla de cáñamo es rica en ácidos grasos esenciales, proteína y magnesio. Una empresa de confitería ya estaría trabajando para elaborar chocolates con cáñamo. 

    “Mientras no contenga THC se puede producir un alimento con CBD, con elementos de cáñamo o con sus semillas”, explica Falconi. Es decir que la planta tenga menos de 1% de THC, como se establece en la reforma al COIP. 

    La industria alimenticia local también estaría interesada en el aceite de cáñamo para cocinar. 

    Además, hay empresas del sector que quiere aprovechar la planta para destinarla al consumo de animales.

    “Hay estudios que demuestran que cuando las vacas son alimentadas con las semillas o las hojas de cáñamo hay una mejor producción de leche”, dice Dávalos. 

  • Construcción

    “Una universidad en el país está interesada en importar fibra de cáñamo, hasta que se pueda producir localmente esta planta, para estudiar su uso en la construcción“, explica Dávalos. 

    Graetzer agrega que el cáñamo resulta atractivo en el sector porque “con la biomasa de la planta se elabora concreto para hacer paredes. La ventaja de la fibra de cáñamo es que no se quema”. 

    En Estados Unidos el cáñamo, incluso, ya se utiliza como reemplazo de la madera para hacer pisos. 

  • Bioplásticos

    En los últimos días también se ha conocido la intención de  emprendedores de procesar el cáñamo para hacer bioplásticos o biocombustible. 

    El uso del cáñamo en esta industria tomará más tiempo porque “se necesita maquinaria industrial mucho más costosa”, afirma Dávalos. 

El objetivo a largo plazo “no es que el país exporte sólo la planta, sino también bienes con valor agregado”, afirma Dávalos.

“Nadie tiene licencias”

Si bien la elaboración de productos con cannabis no psicoactivo con un contenido de THC inferior a 1% ya está permitida en el país, lo que aún no se puede hacer es sembrar o cultivar la planta para fines comerciales.

¿Por qué? Porque el Ministerio de Agricultura y Ganadería tiene que emitir la reglamentación.

“La producción de cáñamo no es totalmente libre, debe cumplir ciertos parámetros. El Ministerio de Agricultura es el encargado de emitir los permisos para su procesamiento, comercialización y exportación”, explica Graetzer.

Desde la entrada en vigencia de las reformas el ministerio tiene 120 días, es decir hasta el 18 de octubre de 2020, para publicar la normativa con las directrices para su producción.

Aunque, en redes sociales y en grupos de WhatsApp hay personas que dicen tener licencias y semillas autorizadas, lo que es falso.

“Nadie en Ecuador tiene licencias, nadie”, afirma Graetzer, quien agrega que “esas semillas no son legales, aún, porque no tienen la certificación que determina la Ley Orgánica de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento de la Agricultura Sustentable (Loasfas)”.

El Ministerio de Agricultura estaría trabajando en cinco tipos de licencia, según Falconi, para:

  • Importación y producción de plantas, semillas o esquejes de cáñamo.
  • Fitomejoramiento y/o investigación científica y bancos de germoplasma.
  • Cultivo de cáñamo.
  • Producción de derivados e industrialización de productos derivados de cáñamo.
  • Comercialización.

Un negocio especulativo

El reglamento en el que trabaja el Ministerio de Agricultura también busca evitar problemas que ya han enfrentado otros países que producen cáñamo

Por ejemplo, en Colombia había personas que sacaban permisos de producción de cannabis para que sus terrenos ganen plusvalía y luego ponerlos a la venta.

La industria de cáñamo se convirtió en un negocio de especulación.

Klaus Groetzer, Expoflores.

Para evitar eso, el Ministerio estaría evaluando establecer un mínimo de producción en un plazo de tiempo o que no se pueda transferir las acciones de la empresa sin su autorización.

“Con estas medidas Ecuador busca estabilidad agroindustrial”, concluye Falconi.

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