Optimistas, pesqueros y camaroneros trabajan sin parar en plena crisis

Economía

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

13 May 2020 - 0:05

Imagen referencial de la empresa procesadora de pescado y camarón, Deprodemar, el 18 de mayo de 2018. - Foto: Flickr Ministerio de Producción

Optimistas, pesqueros y camaroneros trabajan sin parar en plena crisis

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

13 May 2020 - 0:05

Reducen costos operativos, buscan nuevos mercados, contratan personal: los productores de estos sectores no han parado ni un solo día desde que se declaró el Estado de Excepción el 16 de marzo.

Camaroneros y atuneros no paran pese a la crisis local y mundial, al Covid-19, y a la emergencia sanitaria.

“Hemos seguido laborando en las empacadoras con muchas dificultades que se resumen en una caída del 50% de exportaciones de pesca”, explica Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería.

Mientras que para el gremio camaronero, solo en marzo las pérdidas se estiman en USD 40 millones.

Pese a ello, “paralizar el trabajo no es un escenario para nosotros, porque si el producto no es procesado tendríamos un problema de logística. No habría espacio para guardar tanto camarón en las fincas”, dice José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA).

El sector de la pesca y acuacultura ha probado ser resistentes ya en otras crisis. En 1999, los camaroneros soportaron una plaga denominada mancha blanca, que destruyó el 90% de las fincas.

Ya en 2014, los pesqueros afrontaron una reducción del 25% en las capturas, debido a las aguas cálidas que trajo en fenómeno de El Niño.

Ahora que el mundo está cara a cara con la peor pandemia en un siglo, los representantes de ambos sectores aseguran que se recuperarán, pues cerrar las fábricas no es una opción.

Corrupción y absentismo

Las complicaciones en la cadena productiva de la pesca y el camarón empezaron en enero de 2020, cuando en China se declaró en cuarentena por el coronavirus.

“Muchas puertas se cerraron en China, que compra el 60% de exportaciones de camarón, y luego cayó la demanda en Europa y Estados Unidos”, dice Campusano.

Más tarde, en marzo, empezó la cuarentena en Ecuador. Si bien desde la expedición del decreto de emergencia, el sector pesquero y camaronero fue considerado prioritario y gozaba de salvoconductos, hubo problemas ligados a la corrupción.

“Denunciamos abusos de personal que pedía dinero para dejar pasar a los vehículos de transporte de trabajadores y de carga” dice Luis Antonio Campusano.

Otra de las trabas operativas ha sido el absentismo de los empleados. “Unas 1.500 mujeres trabajan en las procesadoras de atún de Manta y una gran parte se quedó en casa por miedo al contagio”, explica Lucía Fernández de Genna, presidenta de la Federación de Cámaras de Comercio de Manta.

Según Fernández de Genna, debido a la falta de mano de obra las fábricas atuneras en Manta han dejado de producir entre 80 a 100 toneladas al día. Manta procesa cada año unas 300.000 toneladas de productos pesqueros.

También se registraron contagios en las fábricas y en los barcos pesqueros. “Teníamos embarcaciones que regresaban al puerto a guardar aislamiento de más de 20 días“, señala Bruno Leone, de la Cámara de Pesquería.

¿Cómo sortearon las dificultades? 

Entre febrero y abril, el empresario camaronero Kléber Sigüenza estima que las pérdidas en su finca ascienden a USD 1 millón, pero nunca detuvo la operación de sus 100 hectáreas de piscinas de camarón, aunque tuvo altibajos a la hora de vender el producto.

“Somos optimistas porque sabemos que la crisis ya pasó en China y se recuperará la demanda. En mayo equilibraremos costos y en junio esperamos ganancias”.

Kléber Sigüenza, propietario de Delicamaronera.

Según Sigüenza, las grandes empresas camaroneras no han despedido a sus trabajadores porque “hay un colchón de ahorros que nos permite sortear los problemas de iliquidez”.

Incluso comenta que varias empacadoras han contratado personal para reemplazar a trabajadores que se enfermaron de coronavirus.

Por su parte, Camposano explica que los exportadores ajustaron los costos operativos de las empresas y, tras la caída de las exportaciones a China, están buscando nuevos mercados en Asia.

“Estamos siendo mucho más agresivos en la parte comercial, porque la falta de liquidez no se reemplaza solo con créditos, sino vendiendo más“, concluye.

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