Sábado, 18 de mayo de 2024
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Desertificación del suelo: ¿Qué es y cómo afecta a siete provincias de Ecuador?

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

15 Abr 2024 - 10:00

La desertificación del suelo es uno de los grandes problemas ambientales de la actualidad, porque convierte tierras fértiles en lugares áridos y sin vida.

Desertificación del suelo: ¿Qué es y cómo afecta a siete provincias de Ecuador?

Autor: Karla Pesantes

Actualizada:

15 Abr 2024 - 10:00

Imagen frontal de la medición de un suelo árido en Ecuador. - Foto: Cortesía UTPL

La desertificación del suelo es uno de los grandes problemas ambientales de la actualidad, porque convierte tierras fértiles en lugares áridos y sin vida.

La desertificación del suelo no es un concepto exótico, que habita en los imaginarios del 'medio oeste' de Estados Unidos, o en los desiertos lejanos de Mongolia o Arabia Saudita. Se trata de uno de los retos medioambientales más grandes para el planeta, y que avanza con premura, aupado por las mala prácticas agrícolas y el cambio climático.

Es un problema tan grave para el mundo que hasta las Naciones Unidas creó una fecha especial para recordarlo. Cada 17 de junio, se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, en un intento por crear conciencia y combatir estos fenómenos.

Pero, ¿qué exactamente es la desertificación del suelo? La propio ONU describe la problemática así: Es un proceso de degradación del suelo vinculado a variaciones climáticas y a actividades humanas inadecuadas.

El Atlas Mundial de la Desertificación restringe el problema a las zonas secas del planeta, es decir, que por su naturaleza ya son subhúmedas secas, semiáridas y áridas.

Aunque en estos desiertos hay una cubierta vegetal propia que mantiene vivo el suelo, pero cuando la desertificación ataca, el suelo fértil de una región se evapora, y no hay marcha atrás.

"La degradación de suelos es una amenaza para la humanidad, porque el suelo es considerado como un recurso no renovable, debido a la cantidad de tiempo que toma su regeneración”, alerta la docente del Departamento de Ciencia Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), Leticia Jiménez.

La doctora Jiménez posee una especie de radiografía de la desertificación del suelo en Ecuador, y advierte que al menos siete provincias son impactadas por este fenómeno.

"Ecuador se destaca por su vocación agropecuaria, contando con zonas de suelos fértiles que desempeñan un papel clave en la producción de alimentos para el país. Pero, enfrentamos el desafío de preservar la salud de estos suelos frente a la creciente presión humana", señala Jiménez.

La docente de la UTPL, Leticia Jiménez, en una investigación de suelo en Ecuador.

La docente de la UTPL, Leticia Jiménez, en una investigación de suelo en Ecuador. Cortesía

Suelos 'muertos' en la Costa y Sierra 

Según el Atlas Mundial de la Desertificación, la superficie potencialmente afectada por los suelos 'muertos' y sin vida ocupa el 41% de las tierras y en ella habita más del 35% de la población.

Otra estadística de alerta es que cada año se pierden 24.000 millones de toneladas de suelo fértil a nivel mundial. Y para 2045, la desertificación de suelo provocará el desplazamiento de 135 millones de personas.

Y Ecuador no está exento de esta realidad poco alentadora. "Es crucial reconocer que todas las formas de degradación del suelo son significativas y no deben ser subestimadas. La restauración de suelos degradados es un proceso que demanda tiempo y recursos considerables", explica la doctora Jiménez de la UTPL.

De acuerdo con las investigaciones en la Universidad, en la Costa ecuatoriana, las provincias más afectadas por la degradación del suelo son El Oro, Guayas, Santa Elena y Esmeraldas.

Mientras que en la Sierra, hay casos de degradación en Loja, Azuay e Imbabura.

En estas provincias, señala Jiménez, persiste la salinización de la tierra, una de las formas de la desertificación del suelo.

"Los suelos salinos representan un problema grave en muchas áreas del mundo y de Ecuador, porque la acumulación excesiva de sales puede afectar negativamente la productividad agrícola y la biodiversidad local", añade la investigadora.

Uno de los factores que contribuye a la salinización y desertificación del suelo es el aumento de los días secos, a lo largo del año. Es decir, hay menos lluvias o la temporada invernal es irregular, y esto también tiene su origen en el cambio climático.

Jiménez lamenta que no haya muchos estudios en Ecuador y el mundo sobre el suelo, pese a su valor histórico y ambiental.

"La investigación sobre suelos en Ecuador, especialmente en el sur del país, es notablemente limitada".

Leticia Jiménez, docente UTPL

Menos alimentos y más caros

Pero, ¿por qué un suelo se vuelve salino o degradado? Volvamos a la frase 'prácticas humanas inadecuadas'.

A diferencia, de la 'desertización', que es cuando una zona se convierte en desierto de forma natural, en la 'desertificación', hay una acción humana directa.

Imagen frontal de un suelo completamente degradado en Marruecos, marzo de 2024.

Imagen frontal de un suelo completamente degradado en Marruecos, marzo de 2024. AFP

Algunas de estas malas prácticas que provocan la desertificación son:

  • Tala de árboles y arbustos por su valor maderero.
  • Sobrepastoreo o excesiva carga ganadera, puesto que las pisadas de los animales destruyen la capa superior del suelo.
  • La conversión agresiva de pastizales en tierras agrícolas.
  • La agricultura intensiva con uso de químicos y fertilizantes, que agota los nutrientes del suelo.
  • La intrusión en acuíferos para dar paso a los 'sistemas de riego eficientes'.

Lo grave de la desertificación es que no es un tema ajeno a la salud y alimentación del ser humano, y pese a ello, es poco atendido.

Por ejemplo, según Jiménez, un suelo muy salino, como los que persisten en Santa Elena en la Costa, dificulta la producción agrícola.

"Los cultivos se ven afectados por la deficiencia de nutrientes, al existir un desequilibrio", indica la docente.

Además, un suelo degradado tiene menos carbono orgánico, sufre de erosión y por lo tanto, inciden negativamente en la calidad de lo que produce.

"Es esencial reconocer que la conservación de los recursos naturales y la producción de alimentos no son excluyentes. Por el contrario, son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo".

Leticia Jiménez, docente UTPL.

Si Ecuador y el planeta no adoptan una agricultura sostenible y con mejores prácticas, los seres humanos, dice Jiménez, se arriesgan a enfrentar consecuencias graves como "el aumento de precio de los alimentos debido a la disminución de la productividad agrícola".