Sábado, 22 de junio de 2024
Leyenda Urbana

El CAL olvida la emboscada a la fiscal Salazar y 'absuelve' a Pamela Aguirre

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

21 May 2024 - 5:59

Solo Maquiavelo, quien dijo que el engaño es consustancial a la política, podría entender la decisión unánime del Consejo de Administración Legislativa (CAL) de archivar la queja en contra de la presidenta de la Comisión de Fiscalización, Pamela Aguirre, después de que le tendiera una trampa a la fiscal general del Estado, Diana Salazar, para enfrentarla nada menos que con Ronny Aleaga, prófugo de la justicia y procesado en el caso Metástasis.

Solo recibirá un llamado de atención.

Son decisiones como estas las que tienen éticamente al país balanceándose al borde del abismo porque lo único que importa a los actores políticos es el fin y no los medios, tal como decía el florentino hace más de cinco siglos atrás.

Ante la incredulidad de muchos, algunos asambleístas habían alertado de que estaba en marcha un “canje legislativo”; esto es, perdonar a Aguirre a cambio de conformar una Comisión Ocasional Multipartidista, para tramitar las reformas enviadas por el Ejecutivo luego de los resultados de la consulta popular.

Que no permitirían el perdón y olvido ante un hecho que ha abochornado a la institución, dijeron. Pero ocurrió.

La emboscada a la fiscal Salazar, que se produjo el lunes 13 de mayo de 2024, cuando había sido convocada para que informara sobre el caso León de Troya, será recordado como un episodio indigno del primero poder del Estado.

Por eso, resulta escandaloso que el CAL haya zanjado semejante acto de inadmisible ruindad, repitiendo lo que, al parecer, se ha vuelto la marca de la casa: tranzar y olvidar.

Ocurre cinco meses después de que el país fuera sacudido por el caso Metástasis, que sacó a la luz los siniestros nexos del crimen organizado con la justicia, la política, la policía y otras instituciones del Estado, revelados por Diana Salazar.

Pero, hoy, nada menos que la Comisión de Fiscalización Legislativa pretendió apartarla del caso Metástasis, y propiciar la impunidad de los involucrados.

Sí, impunidad es lo que buscaban al pretender que el prófugo y acosador Aleaga “interpelara” en la Asamblea Nacional y en presencia de legisladores y medios de comunicación, a la fiscal que lo investigó y descubrió sus tenebrosos vínculos con el crimen organizado.

Solo de imaginar lo que eso habría supuesto produce indignación y vergüenza a la vez.

No llegó a darse porque Diana Salazar actuó con entereza al revelar, allí mismo, lo que implicaba la pretendida presencia telemática de un procesado. Y por su determinación y presteza para abandonar el recinto, y frustrar la encerrona.

Penalistas del país han explicado que lo que se buscaba era un intercambio de opiniones (careo) entre la fiscal y el prófugo y que se deslizara algún comentario, para de inmediato recusarla, lo que implicaba que tenía que abandonar el caso Metástasis, acusada de falta de imparcialidad.

Con Metástasis caían Purga y Plaga, dos casos derivados del primero, por lo que no es difícil imaginar la indignación y frustración colectiva que habría causado en una sociedad que ha fincado sus esperanzas en que se castigue a quiénes han violentado al país llenándole de droga y sicarios.

La dimensión de la fallida emboscada fue tal que legisladores y el propio presidente de la Asamblea se rasgaron las vestiduras y calificaron como grave haber suspendido la comparecencia de una autoridad invitada para dar voz a un prófugo, como dijo Henry Kronfle.

Jorge Acaiturri, del PSC, habló de que Pamela Aguirre pudo haber incurrido en una falta administrativa grave; al igual que Alexandra Castillo, de Construye. Otros aludieron a la Ley Orgánica de la Función Legislativa, y mencionaron que habría hecho uso indebido de las instalaciones de la Asamblea.

Pero a la hora de la verdad todos los integrantes del CAL acogieron la propuesta de la asambleísta del correísmo Esther Cuesta de archivar la queja presentada contra de Aguirre por la asambleísta Gissella Molina, de Gente Buena.

Para el CAL la inobservancia del debido proceso en la Comisión de Fiscalización, y haber preparado una celada contra quien lleva adelante una denodada lucha contra la corrupción y el crimen organizado apenas merece un llamado de atención

Pero para la fiscal debe ser frustrante este desenlace.

Por si hay alguien que no entendió la magnitud del suceso, Diana Salazar le dijo a Fernando del Rincón, de la cadena CNN, que las organizaciones criminales temen porque la Fiscalía está en posibilidad de probar la infiltración del narcotráfico en la política.

Fue también desolador cuando aludió al lamentable nivel de algunos asambleístas, que la acusan por un caso de la época de Galo Chiriboga, el exministro y embajador del Correa que fue colocado como fiscal. En fin

El embarazo de Diana Salazar ha resultado providencial no solo para ella, sino para aquellos expertos en el arte del disimulo porque, a la hora de la votación del juicio político, hoy suspendido, se les iba a caer la máscara, porque es sabido que la quieren fuera.

Es menester saber encubrir las acciones y ser hábil en el disimulo”, decía Maquiavelo.

Solo apelando al florentino es probable entender la doblez de los políticos que, aunque se mostraron escandalizados por la emboscada a la fiscal, absolvieron a Pamela Aguirre.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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