El Chef de la Política
Nebot o el otoño del patriarca
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

28 Jun - 19:05

Luego de más de tres décadas de vida pública, el patriarca del PSC ha decidido dar un paso al costado. Fatigado por el largo trajinar de los dimes y diretes del país y, luego de cruzar buena parte de su trayecto haciendo la segunda voz del histórico León Febres-Cordero, Nebot se retira de la arena política.

Varias razones ha esgrimido. Unas más creíbles que otras, sin duda. No obstante, en lo que no hay controversia es en el hecho de que, a partir de hoy, los escenarios previos a las presidenciales de 2021 presentan cambios.

Por un lado, el PSC está en la necesidad de proponer un candidato propio o fruto de acuerdos extra partidistas. La primera posibilidad es más remota pues no se avizora alguien que esté dispuesto a jugarse en una lid electoral en la que las opciones de segunda vuelta son de pronóstico reservado.

Rohon y Kronfle tienen aún la posibilidad de la reelección legislativa y allí estarían algunos de los alfiles más importantes del PSC para alcanzar una bancada fuerte el año entrante. Descartados.

Pensar en Cristina Reyes sería la peor opción. En poco tiempo ha desarrollado una carrera política importante y someterla a una elección presidencial con pocas opciones sería condenarla al fracaso. No necesita imagen nacional, ya la tiene.

Si de presencia femenina se trata, un espacio para Reyes estaría en la dirección nacional del PSC. Un cambio de ese tipo no solo le daría frescura al partido sino que transmitiría al país y a los propios simpatizantes, la idea de que el discurso de la renovación es genuino y va más allá de las palabras.

Sin más candidatos de su propio seno, pues Cucalón difícilmente asumiría un reto con más incertidumbres que certezas, las opciones socialcristianas están en alguien cercano pero no afiliado. Allí hay varios nombres que se podrían barajar y que, con un buen maridaje Sierra-Costa en el binomio, incluso podrían tener opciones reales de llegar al ballotage.

Por otro lado, la llegada del otoño del patriarca afecta también al resto de candidaturas. La Revolución Ciudadana siente un alivio inmenso pues sus votos en la Costa aumentan en alguna medida. Hay que recordar que Nebot y Correa tenían similares niveles de aprobación en Guayaquil y varias provincias del litoral.

Con la decisión del primero de no terciar y la imposibilidad del segundo, el candidato altivo y soberano (el que fuere) sale ganando y así, silenciosamente, se acerca a la segunda vuelta electoral.

Guillermo Lasso también usufructuará de la decisión de Nebot aunque no en las proporciones que se cree. Asumir el traslado automático de votos del PSC a CREO implica dejar de lado al propio candidato que resultará abanderado por el socialcristianismo, al de Rafael Correa y al que pueda surgir del Gobierno sin representar al Gobierno, el vicepresidente Sonnenholzner. Todo lo dicho siempre en clave costeña, que es lo mismo que pensar en más de la mitad del padrón electoral.

En la Sierra, la decisión de Nebot incide en menor medida sobre el resto de presidenciables. Ya son varios procesos electorales en los que la presencia del PSC en las provincias andinas está en franco declive por lo que ahí no hay mayor caudal de votos que repartir.

Por el contrario, quien resulte designado como candidato socialcristiano podría aprovechar esta debilidad para mejorar el nivel de penetración del PSC en esa región del país. De hecho, quizás la mejor alternativa para la 6 sea colocar un presidenciable de la Sierra (mujer y joven) que pueda recuperar los espacios perdidos en provincias clave, como Pichincha o Azuay, y que a la vez se ancle en la figura de Nebot para disminuir el impacto de su ausencia en las provincias de la Costa.

***

En cualquier caso, el otoño del patriarca genera efectos políticos de diverso alcance. Al PSC lo coloca ante la ineludible necesidad de renovarse no sólo en su estructura de gobierno y gestión sino incluso en su propio ideario político.

Una revisión de los valores que orientan al partido podría ser el inicio de su reposicionamiento en el espectro ideológico, girando hacia una posición más centrista, ahora prácticamente inexistente en el país.

Además, la salida del escenario político de un líder de las dimensiones de Nebot inevitablemente provoca estragos en el resto de actores. Sin embargo, ninguna de las opciones presidenciales existentes debería sentirse beneficiada por completo.

Si bien un porcentaje de votos de la Costa irá al reparto, y ahí la gran pregunta es si el mayor receptor será el candidato de Correa, Guillermo Lasso o eventualmente Sonnenholzner, una fracción importante se quedará también con quien el PSC coloque en la papeleta.

Visto desde la política serrana, la negativa de Nebot a correr en las elecciones de 2021 podría generar un efecto benéfico al socialcristianismo. Con un candidato que proponga un discurso centrista, moderado y de conciliación, la votación andina podría incrementarse en cierta medida.

Paradójica como es la política, sin Nebot, el propio PSC podría ser el menos afectado. El otoño del patriarca siempre puede ser visto desde una perspectiva positiva.

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