Contrapunto

Stefan Zweig escribió libretos de ópera para Richard Strauss

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

3 Dic 2022 - 5:26

El austríaco de origen judío Stefan Zweig (1881-1942), que vivió atormentado hasta sus últimos días por lo que representaba la amenaza nazi para la Humanidad, es conocido por sus ensayos literarios, sus novelas históricas y biografías acerca de los más importantes personajes de la historia universal.

Muy poco sabíamos de su aporte al teatro y a la ópera; o que escribió el libreto de lo que al final fue su única obra lírica: ‘La mujer silenciosa’, con música del compositor alemán Richard Strauss (1864-1949).

‘Richard Strauss-Stefan Zweig Correspondencia (1932-1935)’ es el libro editado por Acantilado (2022), que reúne las cartas que se escribieron los dos personajes para dar forma a una obra musical.

Todo fluía bien hasta que los nazis se toman el poder para imponer la supremacía aria y exterminar a los judíos como Zweig. Hitler llegó al poder el 31 de enero de 1933; el músico y especialmente el escritor presagiaban el horror.

Algunas cartas fueron interceptadas por la Gestapo; Strauss, que era director de la Cámara de Música del Reich no escuchó las advertencias del ministro de propaganda, Joseph Goebbels, y aceptó que un austríaco de origen judío escribiera el libreto.

‘La mujer silenciosa’, ópera bufa en tres actos, adaptación libre de Stefan Zweig a partir de la obra poética de Ben Johnson y música de Richard Strauss; así fue como se estrenó en Dresde la obra, pero oh sorpresa, ni Adolf Hitler ni Goebbels asistieron.

Al parecer, sin consultarle a Strauss, los organizadores omitieron el nombre del libretista; otras versiones señalan una escueta mención a Zweig en una página interior y poco visible.

De acuerdo con el libro, la obra permaneció en cartelera solo en tres ocasiones; la censura prefirió suspenderla definitivamente. La prensa pronazi de entonces se encargó de convencer a los lectores que la causa del veto no fue política, sino escasa espectacularidad escénica.

¿Cómo se inició la relación epistolar entre Strauss, autor del poema sinfónico ‘Así habló Zaratustra’, (de Nietzsche) y un prolífico escritor?

El libro ‘Correspondencia’ publica las 130 cartas entre los dos personajes, tras la muerte, en 1929, de Hugo von Hoffmannsthal, el libretista del músico alemán.

Strauss fue famoso por sus óperas, por ejemplo, ‘Elektra’, ‘Salomé’ y ‘El caballero de la rosa’, eso lo sabía Zweig quien, diez años antes, había comenzado a trabajar basado en la poesía de Ben Johnson (1573-1637) para proponérsela al músico alemán.

En la primera carta de Zweig, fechada en Salzburgo el 29 de octubre de 1931, le envía como obsequio una carta inédita de Wolfgang Amadeus Mozart; luego le confía que tiene en la cabeza una obra claramente perfilada y comprensible en cualquier escenario del mundo, que abarca los contrastes del arte, desde lo trágico hasta lo cómico, desde lo apolíneo hasta lo dionisíaco.

Aunque el título provisional era ‘Sir Morosus’, el definitivo fue ‘La mujer silenciosa’. El argumento muestra a Sir Morosus, un capitán jubilado que sufre con el ruido y el parloteo de su ama de llaves, a lo que se suma la llegada de su sobrino con un elenco de ópera y se desata el drama jocoso.

Strauss califica la obra de encantadora: “una ópera bufa nata, una comedia a la altura de las mejores de su clase, más musicalizable que ‘Fígaro’ y ‘El barbero de Sevilla'”.

Zweig manifiesta a su interlocutor el miedo por la situación política en la Alemania nazi; no quería comprometer a Strauss y sugería nombres de otros escritores y libretistas para que continúen el oficio, pero el terco músico se resistía: nadie era mejor que el autor de Momentos estelares de la humanidad.

En esos días de enorme tensión, el gran maestro alemán Wilhelm Furtwängler fue declarado por los nazis persona no grata por negarse a expulsar a los músicos de origen judío que tocaban en la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Zweig estaba dispuesto a abandonar su tarea de libretista, pero Strauss le dijo que no se lo permitiría. El alemán decía que solo había dos categorías de personas: las que tienen talento y las que no lo tienen.

Argumentaba que solo se podía dedicar al teatro, ya que la música absoluta “estaba prácticamente liquidada desde la Novena sinfonía” (de Beethoven).

En una carta del 3 de septiembre 1934, Zweig ya insinúa su intención de viajar a Sudamérica y, aunque no lo menciona, su destino trágico estaba en Brasil, donde se suicidó junto con su esposa, Charlotte Altman, en 1942.

Zweig emigró primero a Inglaterra en 1934, poco antes de que Hitler invadiera Austria, y más tarde se fue a Estados Unidos y de ahí a Petrópolis, en Brasil. Trabajó en dos óperas que quedaron inconclusas: ‘1684’ y ‘Prima le parole, dopo la música’ (primero las palabras, después la música).

Strauss, al terminar la Segunda Guerra Mundial, se instaló en Suiza, en 1949 regresó a Garmisch, “donde murió con honores”, el 8 de septiembre, a los 85 años, se dice en el epílogo de ‘Correspondencia’.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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