Carlos Gruezo: “Aún no asimilo que vamos a jugar la final de la Sudamericana”

Jugada

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

21 Ene 2021 - 0:05

Carlos Gruezo y Luis Zubeldía observan el partido entre Lanús y Universidad Católica de Ecuador por Copa Sudamericana, el 12 de febrero de 2020, en Buenos Aires. - Foto: Club Lanús

Carlos Gruezo: “Aún no asimilo que vamos a jugar la final de la Sudamericana”

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

21 Ene 2021 - 6:56

Carlos Armando Gruezo es el asistente técnico de Luis Zubeldía en Lanús de Argentina, equipo que alcanzó la final de la Copa Sudamericana y que el próximo sábado 23 de enero buscará quedarse con su tercer título continental, ante Defensa y Justicia, en Córdoba, a las 15:00 de Ecuador.

En una entrevista con PRIMICIAS, Carlos Gruezo cuenta cómo fue el camino del ‘granate’ hacia la final de la Copa Sudamericana. También habla del espacio que le da el club a las categorías formativas y por qué se considera un formador de jóvenes futbolistas.

Gruezo también se refirió al buen momento de la selección ecuatoriana de fútbol, después de las cuatro primeras fechas en las Eliminatorias al Mundial de Catar 2022, así como el presente de su hijo, Carlos, a quien Lionel Messi le regaló su camiseta el pasado 8 de octubre, después del partido entre Argentina y Ecuador en Buenos Aires.

¿Cómo ha sido el camino en esta Copa Sudamericana?

Durísimo. Eliminamos a tres campeones de la Copa Libertadores como Sao Paulo, Independiente de Avellaneda y Vélez Sarsfield. Nos ha enseñado que si un equipo está bien preparado, le puede ganar a cualquiera. Son torneos muy complejos en donde hay poco margen de error. Nosotros erramos poco y por eso hoy estamos en la final.

¿En qué momento sintieron que estaban para llegar a la final?

Creo que cuando le dimos vuelta a la serie contra Sao Paulo, en Brasil (el 4 de noviembre de 2020). Ese fue el partido de inflexión donde creímos que estábamos para grandes cosas. Nos convencimos todos los días de que podíamos eliminar a Sao Paulo. Otro momento clave fue cuando dejamos afuera a Independiente.

¿Cómo está Luis Zubeldía con la clasificación?

Está tranquilo y muy contento. Tiene sentimientos encontrados, porque perdió a su padre unos días atrás y cumplió años el día de la clasificación a la semifinal. Está satisfecho, pero sabe que falta el partido que nos consagraría.

Carlos Gruezo y Lucas Vivas (preparador físico) observan el partido entre Lanús y Universidad Católica de Ecuador por Copa Sudamericana, el 12 de febrero de 2020, en Buenos Aires.

Carlos Gruezo y Lucas Vivas (preparador físico) observan el partido entre Lanús y Universidad Católica de Ecuador por Copa Sudamericana, el 12 de febrero de 2020, en Buenos Aires. Club Lanús

Usted decía que que sueña con verlo campeón a Zubeldía. Ahora están a una semana de una final. ¿Qué le pasa por la cabeza?

No lo asimilo. Se me pasan muchas cosas por la cabeza. A medida que se acerca la fecha del partido, la tensión aumenta. Tengo suerte de haber jugado finales, de haberlas ganado y perdido. La experiencia vivida hace que hoy en día mantenga la calma, sin decir que no sienta la ansiedad.

¿Cómo manejan la ansiedad en los futbolistas?

Hablamos mucho con ellos. Hemos tocado muchos puntos con Luis, como el cuidado personal que deben tener en estos días por la pandemia. Queremos disfrutar con responsabilidad del momento. Tampoco hay que llevarlo al extremo. Es una final y todos debemos estar concentrados al 100%.

¿Qué se siente jugar sin público?

En un principio se hacía muy raro el no sentir el aliento de tu gente o la presión que te puede generar la hinchada contraria. Ahora ya no sabes si juegas de local o visitante. Es una sensación extraña. No te digo que nos estamos acostumbrando, porque es imposible, pero es muy raro ver estadios vacíos.


¿Ha hecho alguna promesa si queda campeón?

No tengo una en particular. Quiero celebrarlo con mi familia y compartir con ellos el título, si es que lo alcanzamos, a pesar de la distancia. También se lo dedicaría a a mi abuela que está en el cielo.

En 2020, ocho de los 11 titulares de Lanús fueron juveniles. ¿Qué importancia le dan a las formativas?

Muchísima. Este es un equipo modelo. Dentro de Sudamérica, Lanús es uno de los equipos más importantes en el ámbito de formar chicos. Tenemos buenos entrenadores, todos preparados en el camino y además una dirigencia seria. Eso hace que todos podamos contribuir. El promedio de edad en la primera categoría de Lanús es de 23 años.

¿Usted se considera un formador?

Sí, me considero un formador, porque aparte de haber jugado muchos años, me preparé y trabajé en inferiores de Barcelona SC como entrenador. Además, pasé por distintas etapas, como la Sub 17, Sub 20, fui coordinador de formativas, hasta llegar a la primera. He podido conocer a los chicos desde sus raíces.

Hay que tener el conocimiento de cómo formar a los jóvenes. Hoy en día, el entrenador es un docente y el prepararse, como yo lo hice, en el Instituto Tecnológico de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, te ayuda para solucionar exigencias que se presentan a diario.


¿Cómo transmitir e inculcar valores a los chicos?

Hay que pregonar con el ejemplo. El haber jugado muchos años al fútbol y haberme llenado de conocimiento y valores me ha permitido transmitir confianza a los chicos. Les cuento historias de mi carrera y experiencias vividas. Ellos ven en mí un amigo y me siento agradecido por poder trabajar en un fútbol tan exigente como el argentino, para formarme como entrenador y persona.


También hay referentes en el plantel, como José Sand. ¿De qué manera influye en el grupo?

De muy buena forma. Es un padre para muchos jugadores de inferiores. A los chicos hoy en día hay que guiarlos, ya que no es fácil pertenecer a un club de primera. Lo difícil está en mantenerse. Los jugadores más grandes los arropan y los acompañan en temas anímicos. Conducen muy bien al grupo.

¿Los más experimentados hablan mucho en los entrenamientos?

No tienes idea cómo son en los entrenamientos. Se dirigen constantemente a los chicos. Y los guían. El que se equivoca, sabe que está conspirando contra el trabajo del equipo. Te puedes equivocar en un partido, pero en tu vida privada no te puedes equivocar. Eso es ir en contra de los principios del club.

Ahora hablemos de Ecuador, ¿cómo le pareció el inicio de las Eliminatorias?

La Selección dejó muy buenas sensaciones. Estamos en una época de recambio, de crecimiento. A medida que pasen los partidos, Ecuador se va a afianzar y lo más importante, para nosotros como ecuatorianos, es dejar que el cuerpo técnico trabaje. Estoy seguro de que vamos por buen camino.


¿Qué le llamó la atención del juego de Ecuador?

Las características en la cancha: una defensa sólida, con laterales profundos y dinámicos; un medio campo intenso, que te presiona y que te juega y la contundencia de los ofensivos. Tenemos una buena combinación de experimentados y jóvenes que tienen bastantes partidos en primera.


¿Cómo vio el rendimiento de su hijo Carlos?

Tuvo un buen rendimiento. El acumular más experiencia en Alemania y en la Selección y el haber recibido tantas críticas lo hizo mejorar. Cuando hablo con él le digo que siempre hay que tomar las críticas y sacar lo mejor de ellas. No hay que creerse el mejor cuando te dan unas palmadas, ni el peor cuando te critican. Hay que manejar un equilibrio. Carlos está muy contento.

Cuando terminó el partido contra Argentina, Messi le regaló la camiseta a su hijo. ¿Le contó cómo fue?

Sí, la verdad fue muy atrevido el chico. Pero es un premio para él. Seguramente muchos jugadores quisiéramos tener la camiseta del mejor jugador del mundo. Carlos la consiguió. Y la guarda en un cuadro tremendo. Yo se la pedí, pero no me quiso regalar. Estoy contento por él.

Carlos Gruezo y Lionel Messi intercambian camisetas después del partido entre Ecuador y Argentina, el 8 de octubre de 2020, en Buenos Aires.

Carlos Gruezo y Lionel Messi intercambian camisetas después del partido entre Ecuador y Argentina, el 8 de octubre de 2020, en Buenos Aires. EFE


¿Cómo está Carlos en el fútbol de Alemania?

Está contento, porque es un fútbol que te hace crecer muchísimo y el estar con su esposa le sienta muy bien. Tiene mucha predisposición de seguir creciendo. Es un tipo muy sumiso y un gran ser humano. Habla poco, pero cuando juega se transforma.

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