Esther Galarza, la campeona nacional que vendía bicicletas en el Oriente

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Autor:

Felipe Núñez

Actualizada:

9 Abr 2022 - 0:05

Esther Galarza, durante una entrevista con PRIMICIAS, en Quito, el 31 de marzo de 2022. - Foto: Doménica Figueroa

Esther Galarza, la campeona nacional que vendía bicicletas en el Oriente

Autor:

Felipe Núñez

Actualizada:

9 Abr 2022 - 9:41

Después de un año de retiro, en el que le robaron su tienda de bicicletas y falleció su padre, la ciclista amazónica mostró coraje y fortaleza para ganar el Nacional de Ruta.

Esther Galarza no llegó de la mejor manera al Campeonato Nacional de Ruta, el domingo 20 de febrero. La ciclista venía de un año sin competir, solo dos meses de entrenamiento y de estar contagiada de Covid-19 apenas 15 días antes de la carrera.

A pesar de estas dificultades, la amazónica se mostró segura. “Era difícil saber cómo me iba a ir pero, aunque sea, tenía que estar en el podio, así que me aventé“.

Las expectativas fueron superadas y Esther se impuso a todas sus rivales en la prueba de ruta, en Quito. Después de llegar a la meta, la ciclista dedicó el triunfo a su padre, quien había fallecido el año pasado.

Detrás de esa medalla de oro estuvieron 10 años llenos de sacrificios, triunfos e historias inusuales, los cuales formaron la personalidad de la actual campeona nacional.

Esther Galarza, con su medalla de oro en el podio del Campeonato Nacional de Ruta, el 20 de febrero de 2022.

Esther Galarza, con su medalla de oro en el podio del Campeonato Nacional de Ruta, el 20 de febrero de 2022. API

Sus inicios en la Amazonía

Esther Galarza nació en Dayuma, un pueblo en la provincia de Orellana. “Soy una nativa blanca con pecas“, se describe la ciclista de 26 años en una entrevista con PRIMICIAS.

Desde muy pequeña, ella ya se interesó en los deportes de velocidad y adrenalina y, a los cinco años, comenzó a competir en motocrós. Ella siguió en esta disciplina hasta los 15 años, cuando sufrió un fuerte accidente, que le dejó cicatrices en la ceja y en su pierna.

Ante este hecho, su mamá le negó subirse de nuevo a una moto, pero Esther encontró una nueva forma de divertirse: la bicicleta.

Su papá la entrenó y, apenas un mes después, la metió en su primera competencia de contrarreloj, en el Coca. “Los dirigentes en Orellana no creían que era capaz, nos dijeron que si no hacíamos una buena actuación, no podíamos estar en la Federación“.

Esther se destacó inmediatamente y estuvo a punto de ganar el evento. A dos cuadras de la meta, la ciclista se confió y dejó de acelerar, pensando que la victoria ya estaba en sus manos.

“Venía con un minuto y medio de ventaja, vi la meta y decidí seguir solo con el impulso que tenía. Al final perdí la medalla de oro por 15 segundos y la de plata por seis”.

A pesar de esto, Esther se dio cuenta que encontró el deporte perfecto para ella. “Me ha ido muy bien. Dicen que la persona que incursiona en el ciclismo se enamora y el ‘bichito’ te queda para toda la vida“.

La competencia que la amazónica más recuerda en su carrera fue el Tour de San Luis 2016, en Argentina. Con 19 años, superó un pinchazo y una caída y se ubicó en el podio final de la categoría Sub 23, en tercera posición.

La ecuatoriana también compitió en las Vueltas a Colombia, Guatemala y Costa Rica, y fue subcampeona nacional de contrarreloj en 2018 y 2019.

Un año vendiendo bicicletas

A finales de 2020, la familia de Esther retornó a Orellana, después de varios años viviendo en Ibarra. La amazónica decidió retirarse del deporte y montar una tienda y taller de bicicletas junto con su hermano mayor, Mario Andrés Giraldo, en el cantón de Loreto.

“Empezamos con USD 3.000, que no es nada en el ciclismo. Pero la gente venía de todas partes, solo para verme. Llegaban de Lago Agrio, Shushufindi, el Sacha y el Tena, solo para visitarme o darme consejos”.

La popularidad de la tiendita creció y los hermanos pudieron invertir más. Abrieron sus puertas para bicicletas de BMX, montañismo y las sin pedales para los más pequeños.

En el mejor momento del negocio llegó la desgracia. “Un día nos llegaron siete bicicletas muy costosas a nuestro taller. A la mañana siguiente la tienda apareció vacía, se llevaron casi todo, solo nos dejaron las bicicletas de hierro, las más baratas que cuestan de USD 30 a 70″.

Para Esther, el robo no fue una sorpresa ya que, unos meses antes, robaron en una tienda que estaba ubicada al frente de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) del pueblo. “Si a ellos les robaron, cómo no nos van a robar a nosotros“.

La ciclista se quedó endeudada y no volvió a saber del caso, pero no se deja entristecer por el hecho. “Estas son las pequeñas injusticias de la vida que te vuelven más fuerte“.

Su padre, un entrenador de la vida

En cada historia que cuenta, Esther siempre menciona a su padre, Mario Anel Giraldo. El colombiano fue el primero que la inició en la bicicleta y se convirtió en su entrenador y mentor para toda la vida.

Giraldo nació en Colombia y fue entrenador nacional de ciclismo en su país y en Ecuador y Guatemala. Además, formó parte de los equipos españoles Lizarte y Banesto, donde entrenó a Miguel Induráin, cinco veces ganador del Tour de Francia y dos veces del Giro de Italia.

En Ecuador, Giraldo se dedicó a entrenar a su hija y a buscar las mejores condiciones para ella. “He estado federada por varias provincias, en eso mi papá era muy inteligente, siempre me hacía correr por el mejor postor. Después de Orellana, estuve en Tungurahua y finalmente pasé a Pastaza”.

En 2021, durante ese año vendiendo bicicletas en Orellana, Mario Anel Giraldo falleció. Esther recuerda a su padre e inmediatamente llora, él fue la persona más importante de su vida en todos los aspectos, una figura irreemplazable.

Pero ni la devastadora muerte de su padre ni el robo de su tienda detuvieron a Esther. La amazónica decidió dejar el retiro y volver al ciclismo en diciembre de 2021, buscando nuevamente estar entre las mejores pedalistas del país.

Y así lo logró en febrero de 2022, en el Campeonato Nacional de Ruta. Esther ganó la medalla de plata en la contrarreloj y la de oro en la ruta. “Dedico esta victoria a mi papá, que está en el cielo“, dijo la ciclista ni bien cruzó la meta.

Esther Galarza (en el medio), durante el Nacional de Ruta, el 20 de febrero de 2022.

Esther Galarza (en el medio), durante el Nacional de Ruta, el 20 de febrero de 2022. API

Una nueva responsabilidad

Mario Andrés Giraldo ha tomado la posta de su padre y es el nuevo entrenador de su hermana Esther. “Él estudió medicina en Colombia y tiene mucho conocimiento teórico de ciclismo, él es todo mi equipo“.

En su última competencia, en la Clásica Ciudad de Huaca en marzo de 2022, la ciclista sintió el peso de utilizar el maillot de campeona nacional por primera vez.

Todas mis rivales me tienen como objetivo, quieren superarme. El público quiere que gane todas las carreras, pero hay que respetar los procesos”.

Para Esther, el maillot “es una responsabilidad muy grande, porque eres la máxima representante del país en la rama femenina, es duro”.

Esther Galarza, con su maillot de campeona nacional.

Esther Galarza, con su maillot de campeona nacional. 

La amazónica añade que el ciclismo, en sí, es un deporte de muchos sacrificios. “En las fiestas, con tu familia, no puedes quedarte hasta muy tarde ni pegarte una cervecita. Pero no soy mucho de salir, tampoco tengo novio y no estoy aceptando carpetas”, expresa riéndose.

A estos sacrificios hay que agregar las dificultades económicas. “Mi hermano y yo estamos buscando más patrocinadores y apoyo público. El ciclismo es un deporte caro, donde la bicicleta puede hacer la diferencia“.

Sin embargo, Esther no se deja amedrentar por las dificultades y ya se plantea nuevos objetivos para este 2022. “Espero clasificar al Mundial de Ciclismo y terminar el año ganando la Vuelta a Colombia. Anótenlo que, aunque sea, voy a subirme al podio“.

Esther Galarza, durante una entrevista con PRIMICIAS, el 31 de marzo de 2022.

Esther Galarza, durante una entrevista con PRIMICIAS, el 31 de marzo de 2022. Doménica Figueroa

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