Ezequiel Piovi quiere ser la voz de mando en el mediocampo de Liga de Quito

Jugada

Autor:

Daniel Sánchez

Actualizada:

31 Ago 2020 - 0:05

Ezequiel Piovi debutó como titular en Liga de Quito en el encuentro ante Delfín por la octava fecha de la LigaPro. - Foto: API

Ezequiel Piovi quiere ser la voz de mando en el mediocampo de Liga de Quito

Autor:

Daniel Sánchez

Actualizada:

31 Ago 2020 - 8:09

El volante argentino de 28 años, que debutó en el cuadro albo ante Delfín, se formó en Vélez Sarfield y fue figura en Arsenal la temporada pasada por su personalidad y juego, lo que llamó la atención de Liga de Quito.

A Ezequiel Piovi el deporte le corre por las venas. Sus padres son licenciados en educación física y motivaron a su hijo la práctica del fútbol, que es el deporte que más le llamó la atención desde niño.

Junto a su hermano, que tiene dos años menos que él, iniciaron en las categorías formativas de Vélez Sarfield, a donde su madre los llevaba cada tarde para entrenar.

En el cuadro de Liniers, ‘Quequi’, como lo apodan, cumplió todo su proceso de inferiores desde 2001, hasta el plantel de reserva, en el que incluso fue capitán con 18 años.

Allí encontró su actual posición en la cancha. Durante los primeros años de su carrera, el argentino jugó como volante por derecha, pero su último técnico en juveniles le pidió que cambie de posición y encajó perfectamente.

No pudo dar el salto a primera categoría en Vélez porque su posición de volante central estaba saturado de jugadores con talento, encabezados por Fernando Gago, quien es para Piovi el máximo referente para su ubicación en la cancha.

Esto le hizo buscar espacio en otro equipo y recibió una oferta del Messina, de la tercera categoría de Italia, donde estuvo por seis meses, en la temporada 2012-2013.

La suerte no lo acompañó, porque el equipo entró en una mala racha de resultados que obligó al cambio de técnico, y el nuevo entrenador decidió jugar sólo con italianos.

Regresó a su país a jugar en el General Lamadrid, equipo de cuarta categoría, considerada la última profesional en Argentina. Allí tuvo seis meses de buen desempeño y después fue contratado por Fénix, de la B Metropolitana, donde permaneció por un año y medio, para después ser transferido a Almagro, equipo de la B Nacional, la categoría anterior a Primera.

Aunque le costó adaptarse, llegó a ser capitán y referente del equipo. “En el segundo año perdimos la final contra el Aldosivi, que hoy está en Primera. Para el tercer año me quedó la bronca de no ascender y pedí quedarme un año más y fui el capitán. Peleamos el ascenso, pero perdimos en semifinales”, le contó ‘Quequi’ a PRIMICIAS sobre su paso por Almagro.

Sus características llamaron la atención del técnico de Arsenal, Sergio Rondina, quien le propuso ir al equipo de Primera, una decisión que no le costó tomar a Piovi porque cumplía su sueño de estar en la máxima categoría.

Las lesiones de dos compañeros le abrieron la opción en el equipo titular. “En la pretemporada estuve siempre en la banca, en el primer partido del torneo se lesionó el volante por derecha y pude ingresar. Para el segundo encuentro se lesionó el volante central y me moví para esa posición y no dejé más el puesto”.

Su temporada fue muy regular y eso llamó la atención de Independiente de Avellaneda, pero no llegó a un acuerdo.

Después llegó la pandemia y el fútbol argentino se paralizó. Piovi tuvo que permanecer en su departamento, donde entrenó en solitario por cinco meses.

Su llegada a Liga

Aunque había perdido su ritmo futbolístico, Ezequiel Piovi mantuvo su estado físico y esto le permitió aceptar una propuesta que le llegó de Liga de Quito.

“Todo fue muy rápido. Me llamó mi representante un martes en la tarde y me dijo que Liga me quería, pero que tenía que decidir enseguida porque el libro de pases cerraba el viernes. Hablé con mi pareja y acepté y en tres días estaba viajando para Ecuador“.

El llamado lo sorprendió y fue en Quito donde se enteró que quien lo había seguido en Arsenal fue Pablo Repetto, para ocupar el puesto dejado por Antonio Valencia.

Sobre el referente ecuatoriano, Ezequiel Piovi sabe de su trayectoria pero no siente presión, pues señala que no viene a reemplazar a nadie sino a mostrar su juego.

Debido a la pandemia y los vuelos limitados, el jugador tuvo que realizar un viaje de 26 horas, con paradas en Cancún y Houston.

Con el equipo ‘albo’ ya entrena por dos semanas. Le ha costado la adaptación a la altura, pero empieza a ganarse un lugar en el equipo de Repetto. Incluso debutó en Casa Blanca, con un rendimiento que llenó de expectativa a dirigentes e hinchas.

Piovi es un jugador al que le gusta el orden, recuperar la pelota, pero también entregarla de buena manera para generar ataques. A estas cualidades técnicas le suma su voz de mando, algo que, según señala, lo aprendió en las categorías de ascenso en su país, pues los partidos eran muy complicados y se necesitaba actitud para superarlos.

Su carácter lo dibuja en los tatuajes que se hizo en su brazo izquierdo. Tiene un león por su signo del zodiaco (Leo), un búho por la sabiduría, paisajes por su gusto por la montaña y la playa y frases de canciones del rock argentino.

Fuera de cancha, Ezequiel Piovi disfruta del mate y la cocina. En la pandemia aprovechó para aprender nuevos platos. El mediocampista se considera un seguidor de Juan Román Riquelme.

Además, el argentino se sigue preparando, estudió kinesiología y ahora ingresó a la carrera de entrenador de manera virtual,. Tiene 28 años y aunque mira su retiro lejano, le gustaría ser director técnico y por eso asumió este reto.

Mantiene una relación de cinco años con su pareja, quien también viajó a Quito. Ambos se han impresionado por la infraestructura del complejo y el estadio de Liga Deportiva Universitaria.

El volante sabe el compromiso que tiene con Liga, y sueña con debutar en la Copa Libertadores. Y aunque conoce que el grupo en el que está su nuevo equipo es complicado, se permite soñar en darle una nueva copa internacional al cuadro albo.

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