La salud mental en el deporte: un aspecto que merece más atención en Ecuador

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Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

12 Ago 2021 - 0:05

Alexandra Escobar, antes de su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, el 27 de julio de 2021. - Foto: Ecuador Olímpico

La salud mental en el deporte: un aspecto que merece más atención en Ecuador

Autor:

Felipe Larrea

Actualizada:

12 Ago 2021 - 0:05

Dos expertos coinciden en que en el país existe poca cultura de salud mental, más allá del deporte. Aunque creen que en los últimos 10 años, la inclusión de psicólogos deportivos en los equipos multidisciplinarios se ha potenciado.

Fue el 27 de julio de 2021, en los Juegos de Tokio, cuando Alexandra Escobar intentó levantar 95 kilogramos, pero falló en los tres intentos. Quedó eliminada en su quinta participación en una cita olímpica.

“Cuando fallé el primer primer intento, me descontrolé. Me puse muy nerviosa. Temblaba mucho. Creo que no me enfoqué en que tenía dos intentos más y que podía hacerlo bien”, reconoció la deportista en la zona mixta.

Escobar admitió que no se trató de ninguna lesión. “Me bloqueé. Había entrenado duro, pero me presioné yo misma”, agregó. La pesista, quien registró su mejor marca en los Juegos de Lima 2019 (220 kilogramos), era una de las favoritas para llevarse una medalla.

Alexandra Escobar, durante su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, el martes 27 de julio de 2021.

Alexandra Escobar, durante su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, el martes 27 de julio de 2021.  Reuters

Liza Portalanza, psicóloga deportiva para el alto rendimiento, dice que en momentos como los que vivió Alexandra Escobar es necesario un acompañamiento post competencia, y de esa forma analizar qué pasó y cómo sobrepasarlo, en caso de que vuelve a ocurrir.

La historia se repitió con Angie Palacios, también en halterofilia, pero con una suerte distinta. Si bien la deportista levantó un total de 226 kilogramos y alcanzó un diploma olímpico en Tokio, también reconoció la presión que sintió al subir a la plataforma.

“La presión que sentimos los deportistas es muy fuerte, teniendo en cuenta que ese día puede cambiar tu vida para siempre“, señaló Palacios en una rueda de prensa.

Según Portalanza, en Ecuador solo se le da importancia a la salud mental de los atletas en momentos extremos. Hay dirigentes y entrenadores que “aún no lo consideran vital”. Pero insiste en que poco a poco, el papel del psicólogo toma cada vez más fuerza.

Escobar y Palacios alzaron la voz en Tokio sobre un aspecto que, en Ecuador, a veces se lo toma a la ligera. Y es que muchos atletas pasan por esta situación, pero a veces no lo exteriorizan porque no lo creen necesario.

Un informe epidemiológico de salud mental en el deporte, desarrollado por las empresas Euroamericas Sport Marketing y Sport Hub Innovation Center, dice que cuatro de cada 10 deportistas revelaron sufrir ansiedad. Además, dos de cada 10 sufrieron de depresión en algún momento de su carrera.

Liza Portalanza, quien trabaja con deportistas olímpicos como Alberto Miño o Lenin Preciado, señala que la competencia en el alto rendimiento genera presión y estrés, al igual los objetivos trazados por cada atleta.

Por eso, sostiene que dentro de la psicología deportiva hay herramientas como la respiración previa y el buen manejo de los pensamientos, para lidiar con la presión, algo que lo califica como parte del desarrollo del deportista.

¿Cómo se manifiesta la presión deportiva en los atletas?

Portalanza explica que hay distintas formas. Pero que generalmente, los atletas cuentan con un mayor grado de activación. Es decir, estar sobre activado en la competencia y tener pensamientos repetitivos y fatalistas, así como pulsos acelerados y respiración agitada.

Por su parte, Fernando Aguinaga, psicólogo de las categorías formativas de Liga de Quito, afirma que el alto rendimiento no es salud, porque se lleva al cuerpo a “límites a veces más allá de lo ejercitado”.

De todas formas, Aguinaga asegura que, con un equipo multidisciplinario y la tecnología con la que cuentan los deportistas, se puede sobrellevar la situación, siempre y cuando exista un “desentrenamiento luego de la competencia”.

El internet y las redes sociales: ¿Favorecen o perjudican?

La llegada del internet y las redes sociales, en la década de 1990, expandió al mundo del deporte como industria. Esto favoreció a que muchos atletas se den a conocer y demuestren su talento ante millones de personas.

Pero también desencadenó más presión hacia los deportistas y una violencia -en algunos casos- desadaptada. El racismo también se hizo presente, en mayor medida.

Para Liza Portalanza, la cercanía que pueden llegar a tener los deportistas con la opinión pública, a través de las redes, es un factor determinante para su rendimiento.

Aguinaga coincide en que el internet genera presión, pero cree que, dependiendo cómo se lo utilice, podría favorecer a los atletas para tener una exposición favorable.

“Lo ideal es que cuando el deportista entra en el alto rendimiento, tenga un acompañamiento psicológico, al menos cada 15 días”.

Liza Portalanza, psicóloga deportiva

Problemáticas sociales

“Lamentablemente siempre ha existido el racismo en el deporte, aunque en diferentes niveles. Con el internet, se dispararon esos niveles, sumados a los de la homofobia“, dice Aguinaga.

Ese aspecto también influye en la salud mental de los deportistas, sobre todo los que provienen de sectores económica y socialmente más vulnerables.

Uno de los casos más polémicos fue el de la estadounidense Simone Biles. En 2018, la atleta denunció un abuso sexual por parte del exmédico del equipo de gimnasia, Larry Nassar.

En una publicación en su cuenta de Twitter, con el hashtag #MeToo, Biles escribió: “Yo también soy una de las muchas sobrevivientes que fueron abusadas sexualmente por Nassar“.

Simone Biles es un sinónimo de resiliencia, según manifiestan los dos psicólogos entrevistados por PRIMICIAS. En los Juegos de Tokio, la estadounidense se retiró de las finales de salto, barra asimétrica y ejercicio de suelo debido a una crisis de confianza.

“Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo“, dijo Simone Biles el 27 de julio, en medio de una ola de mensajes de apoyo en redes sociales.

Pero dos días después, en los que incluso el Comité Organizador de los Juegos extendió su apoyo hacia Biles, la atleta publicó: “El torrente de amor y de apoyo que he recibido me ha hecho darme cuenta de que soy más que mis resultados y mi gimnasia, lo que nunca creí antes de verdad“.

A partir de ahí, Biles regresó a la competencia y se llevó la medalla de bronce en la barra de equilibrio.

La estadounidense Simone Biles celebra en el podio tras conseguir la medalla de bronce en la final de barra de equilibrio femenina de Gimnasia Artística, el martes 3 de agosto de 2021.

La estadounidense Simone Biles celebra en el podio tras conseguir la medalla de bronce en la final de barra de equilibrio femenina de Gimnasia Artística, el martes 3 de agosto de 2021. EFE

“A Biles le hizo ganar el cariño que recibió de la gente. Debemos entender que los deportistas no son máquinas, son personas antes de que atletas. No son rankings, ni tampoco estadísticas. Tienen sentimientos, angustias y una familia detrás de ellos”, sentenció Aguinaga.

Además de Biles, son muchos los deportistas que han expresado problemas de salud mental. Otro caso reciente es el de la ciclista neozelandesa Olivia Podmore, quien el lunes 9 de agosto de 2021 apareció muerta en su casa, según informó su familia.

Podmore no fue seleccionada para participar en Tokio 2021 y, horas antes de su muerte, publicó en sus redes que el deporte “es una salida increíble para mucha gente”. Y agregó: “Pero las sensaciones cuando pierdes, cuando no eres elegido ni te has clasificado, cuando te lesionas, cuando no cumples con las expectativas de la sociedad (…) son diferentes“.

La muerte de Podmore estremeció al mundo del deporte y una vez más abrió el debate sobre el cuidado de la salud mental de los atletas, una figura que merece más atención y va de la mano con el desarrollo y la profesionalización de la industria.

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