La orfandad política de Creo en el Centro de Convenciones de Guayaquil

Política

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

9 Feb 2021 - 0:04

El candidato presidencial por la alianza CREO-PSC, Guillermo Lasso, se mostró optimista de pasar a la segunda vuelta, la noche del 7 de febrero de 2021. - Foto: API

La orfandad política de Creo en el Centro de Convenciones de Guayaquil

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

9 Feb 2021 - 0:04

La dirigencia del movimiento Creo pasó de la euforia a la tensión en el Centro de Convenciones de Guayaquil, la noche del 7 de febrero de 2021. La ausencia de los líderes del Partido Social Cristiano fue notoria.

Todo estaba listo en el segundo piso del Salón de los Presidentes del Centro de Convenciones de Guayaquil. Pruebas rápidas de Covid-19, café, bocaditos, pasteles, agua.

También juegos de luces, enormes pantallas LED y una tarima donde el candidato presidencial por la alianza Creo-PSC, Guillermo Lasso, daría su discurso triunfal por pasar a la segunda vuelta electoral, al estilo “vine, vi, vencí”.

Seguro aparecería su aliado, el exalcalde socialcristiano, Jaime Nebot, para compartir laureles con otras figuras del partido, porque la alianza es como un matrimonio y la esperanza es lo último que se pierde.

Los simpatizantes comenzaron a llegar desde las 17:00 del 7 de febrero de 2021, al igual que los postulantes a la Asamblea por el movimiento César Monge, Francisco Jiménez, Guido Chiriboga.

Su líder no tardaría para celebrar junto a los invitados especiales, pero hubo un invitado que no esperaban y que se coló en el festejo, arruinando la parranda de Creo: Yaku Pérez.

El presidencial de Pachakutik se hizo omnipresente en el salón después de las 19:00, cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) comenzó a anunciar los resultados preliminares que lo ubicaban segundo, detrás del correísta Andrés Arauz.

Pérez en las pantallas; Pérez en el CNE; Pérez en las calles. Los simpatizantes no lo podían asimilar y su candidato que no aparecía para devolverles el aliento. Nebot y los suyos, peor.

Monge, Jiménez y Chiriboga ponían el pecho a las balas.

Caía la noche y el acecho periodístico los obligaba a declarar en vivo que aún era prematuro definir una tendencia, mientras los delegados de Creo se comían las uñas frente a los televisores viendo cómo crecía el voto de Pérez.

Pero Lasso no daba señales, aunque amagó su arribo un par de veces. Unos decían que estaba en su casa, analizando los resultados.

Otros -los más audaces- especulaban que estaba reunido con Nebot para armar la estrategia ante el invitado incómodo.

Hasta que el vicepresidente del CNE, Enrique Pita, apareció en la pantalla de TC Televisión para explicar que “lo que está sucediendo es que hay un empate técnico con una leve ventaja del candidato Lasso que está siendo ratificada por el escrutinio oficial”.

Y las almas volvieron a los cuerpos. “Segunda vuelta”, gritaban los militantes en el salón, mientras se fundían en abrazos. A las 22:00, Guillermo Lasso salió del ascensor con su esposa y sus hijos.

Sin preámbulos, entró al salón, se ubicó en la tarima y, rodeado de su círculo íntimo, pidió calma hasta que se termine de escrutar el 100% de los votos.

En minutos salió como llegó, sin el PSC y escoltado por su familia de regreso a casa, a seguir esperando un milagro en el CNE.

La resaca, según los expertos

A la mañana siguiente, 8 de febrero, Yaku Pérez seguía segundo con cerca del 98% de los votos escrutados en el CNE, lo que acentuaba aún más la resaca política.

Lasso perdía frente al correísmo hasta en bastiones socialcristianos en Guayas. ¿El matrimonio Creo-PSC estaba roto?

Jaime Nebot y Guillermo Lasso intentaron despejar las dudas, pero cada uno por su lado. El primero se mostró contento porque su partido logró 20 asambleístas. Y de Lasso, que tiene claras expectativas de llegar a la segunda vuelta.

El líder de Creo apareció horas después para insistir en que no tiene apuro y que prefiere esperar los resultados oficiales.

Sobre las distancias, hay más de un diagnóstico. Uno de ellos es el de la estratega política, Irene Vélez, quien sostiene que el problema de esta unión es que nació de la antipatía electoral de la campaña de 2017, cuando el PSC apadrinó la candidatura presidencial de la actual alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri.

Luego, en 2020, Nebot anuncia apoyar a quien había sido su rival, “entonces eso no se vio como un matrimonio natural, sino por conveniencia. El electorado no es tonto y todo lo que huele a cálculo político es rechazado. Eso pasó en Guayaquil”, dice Vélez.

La alianza Creo-PSC fue anunciada solo para el candidato presidencial, lo que confundió aún más al electorado, dice la analista Rebeca Morla, “porque los socialcristianos pedían el voto para Lasso, pero no para los asambleístas”.

Además del mensaje confuso, Morla piensa que sus propuestas se enfocaron en las mismas de 2017 -empleo y oportunidades- “en un contexto totalmente diferente, sin tocar el tema social”.

¿Conclusión? Vélez y Morla coinciden en que los candidatos se deben renovar y seducir a los electores desde la transparencia. Como en los matrimonios, solo que a gran escala.

Noticias relacionadas