El teletrabajo ha favorecido la productividad de la Asamblea

Política

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

15 Oct 2020 - 0:05

El Pleno de la Asamblea tramitó el veto a la Ley Humanitaria la madrugada del 19 de junio de 2020. - Foto: AN

El teletrabajo ha favorecido la productividad de la Asamblea

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

15 Oct 2020 - 0:05

La posibilidad de que los legisladores trabajen desde sus casas permitió programar sesiones los lunes y viernes, días en los que normalmente había poca actividad legislativa.

A la Asamblea Nacional, el teletrabajo le ha resultado positivo. El Legislativo lleva esta metodología desde el 16 de marzo de 2020, y aunque se evalúa cómo volver a trabajar de manera presencial, de momento es una opción lejana.

Sin embargo, una carta de la ministra de Gobierno, María Paula Romo, acusada de incumplimiento de funciones en una solicitud de juicio político, pide que el proceso en su contra sea presencial.

Solicita que los interpelantes “salgan de la comodidad que representan las sesiones vía Zoom, en sus hogares”.

El presidente de la Comisión de Fiscalización, Elio Peña (BIN), respondió a Romo que hay una disposición del Consejo de la Administración Legislativa (CAL) sobre el teletrabajo que no ha cambiado. Por tanto, de momento, el regreso al Palacio Legislativo está descartado.

El días pasados, el presidente de la Asamblea, César Litardo, aseguró que están a la espera de nuevas disposiciones del COE, que permitan reuniones de más de 30 personas.

Las sesiones del Pleno de la Asamblea reúnen a los 137 legisladores y otros funcionarios en un espacio cerrado. Y las sesiones de las comisiones congregan a alrededor de 10 asambleístas, sus equipos de trabajo y otros servidores.

En la nómina de la Asamblea a septiembre de 2020 hay 1.295 personas, que están distribuidos en tres edificios además del Palacio Legislativo.

Más productividad desde la casa

Litardo aseguró el 6 de octubre pasado que el teletrabajo ha resultado en “agilidad” en los debates y ha dado otros frutos: el principal está en la reducción de las ausencias y en el aumento del trabajo de las comisiones legislativas.

La mayoría de los 137 legisladores vive fuera de Quito, por lo que los fines de semana se trasladan a sus provincias. Esto, a pesar de no estar normado, hacía que los lunes y viernes sirvan para la movilización de los asambleístas, por lo que esos días había muy poca actividad legislativa.

Esto cambió con el teletrabajo. Las sesiones de las comisiones se dan sin importar el día ni, en muchos casos, la hora. Hay comisiones que sesionan desde muy temprano en la mañana y hasta muy altas horas de la noche, sobre todo con proyectos importantes.

Las comisiones de Régimen Económico y Desarrollo Económico, por ejemplo, tuvieron amplias sesiones en abril e inicios de mayo, cuando se tramitaban allí la Ley Humanitaria y la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas.

Otras comisiones, en cambio, han tenido muy poco trabajo a pesar de la modalidad virtual. El principal ejemplo es la comisión de Derechos Colectivos, que ha sesionado apenas ocho veces entre marzo y septiembre.

A esto debe sumarse el trabajo de las comisiones ocasionales y los grupos parlamentarios. La Comisión de Enmiendas, por ejemplo, trabajó en estos meses para el primer debate de la reforma constitucional que busca eliminar el Consejo de Participación.

Sesiones más largas

El número de sesiones del Pleno no ha variado en mayor medida desde el inicio del teletrabajo. Entre marzo y septiembre, el Pleno ha sesionado en 67 ocasiones (incluyendo reinstalaciones de una sesión en días distintos), la mayoría de veces los días martes y jueves, tal como se hacía antes de la pandemia.

Además, el teletrabajo ha permitido que las sesiones se extiendan hasta altas horas de la noche. El último ejemplo es el juicio político contra el ahora expresidente del Consejo de Participación, Christian Cruz, que se cerró a las 22:35.

Además, esta modalidad les ha permitido evitar la suspensión de la sesión a la hora del almuerzo, con lo que el debate no tiene que reinstalarse, algo que siempre generaba demoras.

Aún así, las ausencias se mantienen. Los legisladores siguen faltando a las sesiones del Pleno, aún cuando hay votaciones.

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