Pedro Freile: “En lo político, Quito dejó de ser la capital de la República”

Seccionales 2023

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

14 Ene 2023 - 5:27

Pedro Freile, candidato a la Alcaldía de Quito, por la alianza Socialista-SUMA. - Foto: @PJFreile

Pedro Freile: “En lo político, Quito dejó de ser la capital de la República”

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

14 Ene 2023 - 5:27

Para el excandidato presidencial, Pedro Freile, dice que Samborondón es la actual capital política del país. Por ello, dice que como Alcalde apunta a reestructurar el cabildo, eliminar la corrupción y modernizar la ciudad.

Pedro Freile, candidato a la Alcaldía de Quito en estas elecciones seccionales, no pertenece a ninguna agrupación política. Pero es auspiciado por una curiosa alianza entre el Partido Socialista y el movimiento SUMA.

Entre una docena de postulantes, el excandidato presidencial por el movimiento Amigo, afirma que el credo político personal debe quedar de lado al momento de administrar la capital del país.

Su plan de gobierno tiene dos aristas: solucionar los problemas de necesidad inmediata y, a largo plazo, planificar una ciudad con obras monumentales que cambien la economía y dinámica de Quito hacia una ciudad segura y sostenible.

Pedro Freile conversó con PRIMICIAS sobre sus principales propuestas para la Alcaldía de Quito en tres áreas:

Su propuesta de seguridad incluye crear un centro de monitoreo y análisis, para prevención y respuesta. ¿No duplicaría esto las funciones del ECU-911?

No. Lo que hace es, de manera complementaria, potenciar lo que el aparato de seguridad no está cumpliendo. Acabamos de formalizar una alianza estratégica con el gobierno de El Salvador, con el equipo de seguridad, bajo el liderazgo del presidente Nayib Bukele.

El objetivo es replicar varias de las condiciones, que no tienen que ver solo con los elementos tecnológicos, sino con la decisión política de determinar quiénes son los enemigos y la estrategia con la cual estos son combatirlos.

Esta alianza nos lleva a una colaboración internacional con, al menos, dos países completos, en busca que Quito se convierta en un referente funcional de cómo esa tecnología, de la mano de la decisión política, puede transformar una ciudad insegura en una sin miedo.

En la práctica, ¿esto cómo funcionaría?

Esto se pondría en la práctica habilitando los espacios sociales en los cuales la gente puede encontrarse para convivir, con deporte, artes y cultura, que están monitoreados desde un centro de control que tiene capacidad predictiva para anticipar y no esperar que los delitos ocurran.

Este centro tiene, además, la posibilidad de dar asistencia dentro de un concepto de salud social que integra la inclusión y el medio ambiente a un aparato de profesionales que nos ayuda a tratar con las víctimas.

El sistema es, a la vez, de salud y seguridad. A largo plazo, de educación, está dentro de la misma línea que planteamos en el plan de gobierno presidencial. Pero traído a las limitadas competencias del Municipio.

Parecen estrategias que se alcanzarían en mediano o largo plazo.

Son de cortísimo plazo. Porque, a diferencia de las ejecuciones anteriores, por efecto de la indexación que se produce sobre la tasa de seguridad, el Municipio de Quito ya tiene cifras presupuestarias relevantes, que combinadas con inclusión, medioambiente y salud, dan un paso de USD 8 millones a cerca de USD 19 millones para el siguiente año.

Entonces podemos hablar de implementación rápida de estas cosas, obviamente, con la experiencia que tengo, de entender la contratación pública de manera eficaz. Sin que se utilice para demorar las cosas, sino para acelerarlas.

En movilidad plantea alternativas: cambiar los buses urbanos por transporte eléctrico e impulsar el “taxi carbón cero”. ¿Cómo conseguir esto con los gremios del transporte?

Empezamos hace varios meses a tratar con ellos directamente. Primero los provocamos para generar un vínculo que no existía y les hablamos de que la descarbonización de la ciudad es la ‘descabronización’ del Municipio.

La respuesta fue ¿A quién pretende ‘descabronizar’? Eso empezó un diálogo, asistido por una banca de inversión, que nos ha permitido convencer al sector del transporte de que la migración tecnológica es una oportunidad de negocio relevante.

¿Cómo?

Primero, el proceso pasa por una transición en la cual se integran, por una parte, todas las empresas públicas en una sola, llamada Sistema integrado de movilidad, que en estructura es una sociedad por acciones, para generar una alianza con el sector privado.

Generamos el incentivo para que los buseros se pasen a modalidad eléctrica generando nuevos circuitos, no feriando nuevas rutas. El 70% de quiteños que necesita usar bus solo tiene bus en el 15% de la ciudad y hay buseros que necesitan más negocio. Necesitamos pagarles a los choferes, generando el subsidio, por distancia y no por pasajero.

Es un sector al que casi todas las administraciones locales y nacionales han brindado incentivos y las rutas y frecuencias no han cambiado. ¿Cómo logrará dar ese paso?

Construyendo la política pública en la mesa, discutiendo. Por eso llevamos varios meses en eso, no solo con las empresas grandes, sino con todo el transporte sindicalizado, para producir un efecto relevante. Ellos van a ganar plata y perder peso político. Pero al final, creo que, el balance en las generaciones más jóvenes de cualquier industria se va por la plata.

Y para los taxis es distinto. Va por tomar la decisión política de apoyar al taxismo como un sector con preferencia por encima del uso de aplicaciones, que no le generan réditos tributarios a la ciudad ni al país.

Además, a los taxistas pensamos en convertirles en un factor de difusión de las políticas públicas de hospitalidad, que están enfocadas en que la ciudad pueda vender turismo con experiencias.

Usted es el único candidato que plantea un segmento de ‘megaobras’, con muchísimas propuestas. ¿Cómo lograrlo en cuatro años?

Nada de las cosas importantes en la vida se consiguen con un chasquido de dedos. Nuestro plan para Quito y la región capital es un plan económico para ocho años, al menos. En ese sentido, aspiro a que lo podamos ejercer con toda la ciudadanía y las fuerzas políticas, indistintamente de quiénes sean los dignatarios.

Las victorias rápidas, que son las cosas que por obvias razones necesitan los ciudadanos, tienen que ejecutarse en sistemas de contratación simples, con constructores medianos o pequeños, prefiriendo contratar gente en los sitios donde se requieren las obras y sin presupuestos participativos, que solo sirven para mantener a los políticos entretenidos dividiendo a la gente.

Las obras para la prosperidad no se hacen con plata municipal, el Municipio da la visión de planificación y licita la posibilidad de que sea capital privado el que construya esas obras monumentales.

Sobre la lucha contra la corrupción y usted habla de hacer frente a las mafias enquistadas en el Municipio. ¿Dónde están y cómo enfrentarlas?

Primero sabiendo quiénes son. Para eso hemos empezado un trabajo de inteligencia que va a tener que mantenerse como parte de los ejes de seguridad que vamos a promover en la ciudad.

Esto es para identificar a los funcionarios dentro y fuera del Municipio, porque son funcionales a la corrupción, que desde la campaña vienen y te dicen: si no coges plata de tales empresas o grupos no vas a poder ganar.

Están bien identificados, así como los operadores que tienen dentro del Municipio. Es una idea más o menos clara de quienes nos tenemos que deshacer, en términos laborales. Hay que dar un ejemplo claro y sonoro, porque los funcionarios de carrera saben quiénes son los pillos y vamos a darles un espaldarazo.

Los que están identificados van a ser objeto de comunicación entre la corporación municipal y los entes de control y justicia para que hagan lo suyo.

Si están identificados, ¿cómo es que nadie ha hecho nada?

Eso es algo que hay que preguntarle a los fiscalizadores naturales del sistema, que son los concejales. Ellos por mandato constitucional tienen que fiscalizar y legislar. Hay que preguntarles a los que han pasado por esos asientos, ¿cómo así no han hecho nada?

Usted ha mencionado la inteligencia artificial como método de disuasión del crimen, administrativo y en las calles, esto ¿cómo funcionaría?

En los espacios donde queremos generar seguridad no basta con que filmemos y tengamos un repositorio que lea lo que pasó. La inteligencia artificial tiene la capacidad de predecir comportamientos inusuales.

Por ejemplo, en las afueras de los colegios no tienes por qué tener gente que está haciéndoles ventas a los alumnos.

Si ves vehículos que se estacionan, cosas que están fuera de lugar, la inteligencia artificial produce alertas automáticamente, sin el factor discrecional de una persona, que puede estar distraída, cansada o, como pasa con el narcotráfico, estar pagada para no ver, no oír y no alertar lo que está sucediendo.

En asuntos más políticos, la Alcaldía de Quito siempre se ha visto como una especie de contrapoder del Gobierno Central, ¿cómo llevaría esa relación?

De la mejor manera posible para que Quito pueda volver a ser la capital de la República. En lo político, Quito ha perdido la capital. Samborondón es la capital en estos momentos. Y la manera de ser la capital de la República es siendo la sede del disenso, el espacio donde se pueden componer los asuntos de la política de manera digna.

Y el Municipio de la ciudad tiene, dentro de su obligación moral, poder mostrar que, cuando asume posiciones, lo hace con conciencia de causa. Que cuando genera espacios para el debate, incluso para la protesta social, lo hace con responsabilidad.

Siempre pensando que por encima del Municipio hay una república que tenemos que defender como eje de la Nación que todos queremos tener y fomentar.

¿Cuáles son sus credenciales para administrar la capital?

Tengo 27 años trabajando de manera indirecta con todos los asuntos de Estado, desde la generación de regulación y legislación y, específicamente, lo que es contratación de infraestructura mayor.

He tenido el gusto de ver en Colombia, Brasil, Chile, Perú la construcción de cosas pequeñas como mercados y de cosas enormes como metros, que ya están funcionando. Participé en otros que están en construcción y son de las inversiones más grandes en Latinoamérica, centrales hidroeléctricas, parques y campos petroleros.

Mi experiencia profesional es lograr que los proyectos pasen de la discusión y el sueño a la ejecución.

Y en lo político, he tenido la suerte de ver de cerca cómo las cosas suceden o no. Y tengo a mi lado un equipo de gente altamente motivada, que viene de experiencias similares y quiere hacer que las cosas pasen.

Políticamente hablando, usted es bastante nuevo en esto. Lo vimos por primera vez como candidato presidencial en 2021 y no pertenece a ningún partido.

Yo soy independiente. Soy un liberal, republicano. Muchos dicen que soy progre, universalista. Se me cuestiona que trabaje con los socialistas, pero también que hable con los de Vox (España) o los socialdemócratas y socialcristianos alemanes.

Pero siento que, en el tiempo que vivimos, la política implica la necesidad de ver casi como un asunto religioso el credo político que alguien quiera tener. Cada cual a lo suyo y es muy respetable.

Tenemos que concentrarnos y ponernos de acuerdo en las cosas que objetivamente realizamos para mejorar la calidad de vida, educación y salud de la gente.

Sin una carrera política partidista, ¿de dónde saldrán los respaldos y votos para lo que quiere hacer?

De los partidos políticos. Nuestro proceso implica convocar políticos, construir espacios para nuevos cuadros en la política, indistintamente de los partidos donde están. Generar alianzas y tal vez fusiones entre partidos a largo plazo.

Yo no sueño, como muchos políticos, en un “ya soy popular para reunir las firmas y tener partido propio”. Creo que la trayectoria que estamos demostrando nos permite saber que vamos a conseguir los aliados que necesitemos por donde caminemos.

Hay personas que son expertas en armar los partidos y dirigirlos, nosotros queremos aportar con los planes. Lo que no podemos ser como liberales, legionarios y parte del quinto poder, es ser obedientes.

Mire la entrevista completa aquí:

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