Bandas crecen a la sombra de la pobreza y el abandono

Sociedad

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

26 Feb 2021 - 0:05

Familiares del los detenidos en la cárcel de Guayaquil exigían información, el 25 de febrero de 2021. - Foto: API

Bandas crecen a la sombra de la pobreza y el abandono

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

26 Feb 2021 - 0:05

Pertenecer a una organización brinda a las personas un falso estatus negado por la sociedad. Las nuevas bandas son más pequeñas y crueles que las que se conocía tradicionalmente.

El enfrentamiento entre bandas delictivas en las cárceles de Ecuador, que en su última versión ha dejado hasta ahora 79 víctimas mortales, según cifras oficiales, es el reflejo de un problema que se vive en Guayaquil y Durán.

Casi a diario, la Policía Nacional reporta de asesinatos, muchos en el estilo sicariato. Solamente en enero, se registraron 48 muertes violentas en Guayaquil, cifra similar a la registrada el mismo mes del año pasado.

Según estadísticas oficiales, a escala nacional, los homicidios subieron de 1.188 fallecidos en 2019 a 1.357 en 2020.

La explicación oficial para estos casos ha sido la misma: “disputa de bandas por territorio”. Fuera de la cárcel se pelean por controlar las calles, dentro de los centros de detención, la lucha es por dominar los pabellones.

El argumento de la disputa viene acompañado del nombre de los grupos que combaten por el dominio. “Choneros“, “Lagartos”, “Chonerokillers” son bandas conocidas. Ahora se han sumado los “Tiguerones” y “Los lobos”.

De dónde vienen

Las bandas tienen su origen en la pobreza y la marginalidad. Por eso, no es gratuito que su presencia se note en zonas populares de Guayaquil y Durán.

Es el caso de Los Tiguerones y Los Lobos, que fueron aliados de Los Choneros y que se fortalecieron en los negocios ilícitos del narcotráfico. Muchos de sus miembros son adolescentes en condición de pobreza.

El crimen del líder de Los Choneros, José Luis Zambrano González, alias ‘Rasquiña’ o ‘JL’, el 28 de diciembre de 2020 en un centro comercial de Manta, habría provocado una guerra interna por el poder en la organización.

Presos de la cárcel de Guayaquil intentaban escapar de la violencia entre bandas.

Presos de la cárcel de Guayaquil intentaban escapar de la violencia entre bandas. API

Su sucesor natural, alias “Fito”, asumió el mando, decisión que, al parecer, no fue respaldada por los Tiguerones y Lobos.

Según investigaciones policiales, alias “Negro Willy”, cabeza de los Tiguerones, habría ordenado asesinar a “Fito” la noche del 22 de febrero en la cárcel de Guayaquil.

El encargado de consumar el crimen iba a ser alias “Cuyuyuy”, pero fue delatado. Esto provocó que los Tiguerones eliminaran a ocho miembros choneros, entre ellos tres hombres de confianza de “Fito”.

Se presume que, en represalia, “Fito” ordena acabar con 20 integrantes de Los lobos, entre ellos a un familiar de su líder, conocido como alias “Pipo”, quien contraatacó y eliminó a 33 choneros dentro de sus celdas.

Así se se habría consumado una sangrienta pugna de poder, sin precedentes en la historia del país, cuyas consecuencias inmediatas aún no se pueden predecir.

El germen de la delincuencia

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la ciudad que registró la mayor incidencia de pobreza en junio de 2018 es Guayaquil, con el 14,1%.

“Lo que hay es un escenario de desolación y abandono, de falta de oportunidades. Eso puede hacer que personas de muy corta edad entren en una espiral de violencia, por lucro”, explicó Billy Navarrete, activista de Derechos Humanos.

La dinámica de estos grupos ha cambiado con el tiempo. Por ejemplo, Los Choneros de ahora, poco o nada tienen que ver con el grupo que armó Jorge Bismark Véliz España en Chone en 1.998.

“Ya no es la estructura del padrino al que todo el mundo obedecía. Cada célula tiene autonomía territorial, en su zona, con sus líderes”.

Billy Navarrete, activista de Derechos Humanos.

Esto explica la pelea por territorios con otras agrupaciones similares.

“No son numerosos, pero si enormemente crueles y violentos”, sostiene Navarrete y señala que, al tener territorios en su poder, buscarán tener conexiones con algunos intermediarios más grandes, “en relación al comercio de droga”.

Es por eso que en los videos de los enfrentamientos que circularon por redes sociales, se veía a los agresores gritar “los lobos activos”, mientras mutilaban cadáveres en los patios de las cárceles.

Era una señal para hacer saber, a alguien de rango superior, que el trabajo estaba cumplido.

Violencia vuelve a las cárceles

En un comunicado firmado por varias organizaciones de Derechos Humanos del Ecuador, emitido a raíz de los enfrentamientos en los centros de detención, se señala que el sistema penitenciario “criminaliza la pobreza”.

“En efecto, la mayor parte de las personas privadas de libertad son gente empobrecida y encarcelada por delitos relacionados con el microtráfico de drogas ilegales o por infracciones contra la propiedad”, señala el documento.

En sus celdas, los detenidos buscarán aliarse con sus similares, para ser más fuertes y atacar a sus rivales.

Las Naciones Unidas se manifestaron por los asesinatos en las cárceles e hicieron un llamado “a que se aborden las causas estructurales de la situación, con el objetivo de prevenir que estos hechos se repitan”.

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