Apenas 37.355 estudiantes reciben alimentos frescos en el desayuno escolar

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Nov 2021 - 0:05

Padres de familiar reciben el desayuno escolar par sus hijos, en Quito, el 6 de octubre de 2021. - Foto: Ministerio de Educación

Apenas 37.355 estudiantes reciben alimentos frescos en el desayuno escolar

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Nov 2021 - 18:57

La cifra apenas representa al 1,2% de los estudiantes del sistema de educación fiscal que deben recibir productos naturales, según la ley de Alimentación Escolar.

Cada mañana, más de 2,9 millones de estudiantes que pertenecen al sistema de educación fiscal reciben como desayuno escolar una bebida con una galleta o con una barra de cereal.

De ellos, apenas 37.355 tienen la posibilidad de comer una mandarina o una naranja como complemento nutricional, reconoce Juan Gabriel Casañas, secretario de Administración Escolar del Ministerio de Educación.

Estos estudiantes pertenecen a 95 instituciones del cantón Portoviejo, en Manabí. Allí, el ministerio implementó un plan piloto para la entrega de alimentos frescos que fueron donados por el Programa Mundial de Alimentos y por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El representante de la FAO en Ecuador, Agustín Zimmermann, explica que “la Ley de Alimentos dice que el 30% del Programa de Alimentación Escolar debe abastecerse de la agricultura familiar y campesina. Esto no está sucediendo hoy y, por eso, estamos incorporando frutas de la zona”.

Casañas agrega que la iniciativa apenas está dando sus primeros pasos a pesar de que la Ley de Alimentación Escolar fue aprobada por la Asamblea en 2020, pero el reglamento fue publicado en mayo de 2021. Esta norma obliga a que el Estado incorpore productos frescos en el desayuno escolar para mejorar la alimentación de los alumnos.

El funcionario explica que el plan piloto permitirá corregir posibles problemas logísticos para, en el futuro, evitar que los alimentos se desperdicien.

Y este es, precisamente, uno de los mayores retos que tiene el Ministerio de Educación, según la extitular de esta cartera de Estado, Monserrat Creamer.

Ella sostiene que el ministerio debe garantizar un proceso logístico que se base en dos pilares fundamentales:

  • Inocuidad para evitar enfermedades en los millones de estudiantes que acceden al desayuno escolar.
  • Garantizar la suficiente cantidad de alimentos porque “no podemos caer en que un día sí comen alimentos frescos y otros días, no”.

A esto se suma, dice, que el proceso entre la compra y el consumo de las frutas puede durar alrededor de tres semanas. “En ese tiempo hay que conservar los alimentos para evitar que se desperdicien y que el Estado pierda dinero”.

Por eso, Creamer reconoce que no es un proceso fácil y más aún cuando la iniciativa apunta a impulsar la economía popular porque este sector se basa en una producción a pequeña escala.

Sin presupuesto

La ministra de Educación, María Brown, asegura que la entidad destina actualmente USD 118,5 millones anuales para la compra de las raciones alimenticias, que no incluyen productos frescos.

Y el ministerio aún trabaja en la elaboración del presupuesto que necesitará para la adquisición de los nuevos alimentos. Aunque Brown calcula que se requiere alrededor de USD 80 millones adicionales.

El secretario de Administración Escolar, Juan Gabriel Casañas, dice que el ministerio está a la espera de “los resultados del plan piloto para tener una idea más clara del monto que necesitaremos”.

Por lo pronto, la hoja de ruta del Gobierno señala que Ibarra y Tulcán serán las próximas ciudades en las que el Ministerio de Educación introducirá alimentos naturales.

“Seguramente serán productos diferentes a los que entregamos en Portoviejo. Buscaremos alimentos de la zona para apoyar a la economía local”.

Gabriel Casañas

La exministra de Educación, Monserrat Creamer, calcula que la compra de frutas, leche o alimentos no procesados no es sencilla desde el punto de vista económico porque “fácilmente duplicará el monto actual”.

Aunque recuerda que la Ley de Alimentación Escolar exige que los gobiernos autónomos descentralizados destinen una parte de su presupuesto para la compra de estos alimentos.

“Con un trabajo intersectorial es posible acelerar la introducción de alimentos saludables en todas las escuelas y colegios”, dice.

La única comida

El desayuno escolar es, para muchos niños, su única fuente de alimentos. La nutricionista Cristina Soliz califica como positivo que los estudiantes puedan alimentarse con productos saludables.

“Hay que evitar alimentos, como jugos o barras, con altas concentraciones de azúcar y de grasas que no aportan en nada para el desarrollo de los niños”, explica.

La experta dice que “un buen desayuno escolar puede convertirse en una herramienta para combatir, en cierto grado, la malnutrición infantil en el país”.

Según la FAO, alrededor del 27% de niños ecuatorianos menores de cinco años sufren de desnutrición crónica. Esto significa que su talla es más baja que la correspondiente a su edad.

Juan Gabriel Casañas, secretario de Administración Escolar, niega que los productos que entrega el Ministerio de Educación tengan altas cantidades de azúcar.

“Todos los alimentos tienen la aprobación del Ministerio de Salud. Constantemente hacemos pruebas de laboratorio para comprobar los ingredientes que los proveedores utilizan”, explica.

Y dice que los alimentos naturales no reemplazarán a los productos actuales, sino “que serán un complemento para mejorar la alimentación de los estudiantes”.

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