Miércoles, 24 de abril de 2024

Oficial de Policía y su esposa sentenciados por violencia sexual en Ambato

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

20 Dic 2023 - 18:24

El hecho ocurrió el 31 de octubre de 2022. La esposa del mayor de Policía invitó a sus alumnas de manicure a la fiesta de Halloween y ahí, los dos, habrían abusado sexualmente de una alumna de 17 años y violado a otras de 19.

El mayor de Policía Walter León fue detenido en Esmeraldas, en enero de 2023.

Autor: Redacción Primicias

Actualizada:

20 Dic 2023 - 18:24

El mayor de Policía Walter León fue detenido en Esmeraldas, en enero de 2023. - Foto: Cortesía

El hecho ocurrió el 31 de octubre de 2022. La esposa del mayor de Policía invitó a sus alumnas de manicure a la fiesta de Halloween y ahí, los dos, habrían abusado sexualmente de una alumna de 17 años y violado a otras de 19.

La mañana del 20 de diciembre, el Tribunal Penal de Tungurahua sentenció al mayor de Policía, Walter León, y a su esposa, quienes estaban procesados por el delito de violencia sexual contra dos mujeres ocurrido en el sur de Ambato, en octubre de 2022.

Una mujer de 17 años y otra de 19 denunciaron el hecho una semana después, luego de perder el miedo y con la asesoría del Colectivo de Mujeres Ana de Peralta.

Con las pruebas de las investigaciones, la Fiscalía dictó prisión preventiva contra el oficial de Policía y su esposa el 5 de enero de 2023.

El mayor fue detenido en Esmeraldas, donde laboraba como jefe de la Unidad de Criminalística, mientras que su pareja huyó a Estados Unidos.

La pena es de 19 años de cárcel para el policía León y 29 años de prisión para la mujer. Según Maritza Gamboa, presidenta del colectivo, la mujer lleva la máxima pena porque sería la que organizó la fiesta y el encuentro sexual, sin el consentimiento de las jóvenes afectadas.

Reciben amenazas

Los padres de las dos víctimas se unieron en plantones para exigir justicia. Maritza Gamboa mencionó que apenas conocieron el caso brindaron asistencia a las denunciantes y las acompañaron con asesoría legal y psicológica.

“Fue un trabajo con muchas trabas y tuvimos que acudir a escala nacional para que se haga justicia. Los años de sentencia no les van a devolver la tranquilidad a las víctimas, pero se ha logrado una primera fase. Vamos a estar pendientes”, mencionó Maritza Gamboa.

También informó que tanto las afectadas y sus familias, como las integrantes del Colectivo Ana de Peralta han recibido amenazas de muerte desde que empezaron las investigaciones y responsabilizan a los allegados de las dos personas sentenciadas.

“Si algo nos pasa, los responsables directos son los familiares del mayor y de la esposa”.

Maritza Gamboa.

Los hechos

El hecho ocurrió el 31 de octubre de 2022, en un domicilio ubicado en el sector de Huachi Loreto, en el barrio Miñarica 2, sur de Ambato. Katerine Barklay, esposa del oficial de Policía, impartía clases de arreglo de uñas en su estética.

En el fin del curso, como parte de la celebración que coincidía con Halloween, la organizadora pidió una cuota de USD 15 para la comida y bebida.

También habría solicitado que llevaran complejo B, vitamina C y jeringuillas para recibir una clase de primeros auxilios e inyectología, que su pareja les iba a impartir “gratis”.

En la noche cenaron, jugaron cartas, bebieron alcohol y bailaron. El oficial les brindaba licor de manera constante e insistente.

Cuando el tequila se terminó, brindó a las jóvenes un licor de dudosa procedencia de color café y rosado. Después perdieron la conciencia y el oficial habría llevado a las otras asistentes a sus casas.

Pero a las dos las llevaron hasta el cuarto de la hija, quien no estaba en casa ese día, mencionaron las afectadas durante el proceso de investigación.

Las víctimas aseguran que despertaron, pero que no se podían mover por los abusos.

Cuando lograron salir del domicilio, acudieron temerosas a diferentes casas de salud para que les practicaran los respectivos exámenes, de los cuales se desprendieron dos investigaciones: una por violación y otra por abuso sexual.

Las jóvenes temían por su seguridad y no denunciaron, pero después buscaron ayuda en el Colectivo Ana de Peralta, quienes las motivaron a no callar hasta conseguir justicia.