COP26: Ecuador se une al compromiso de limitar las emisiones de metano

Tecnociencia

Autor:

Nelson Dávalos

Actualizada:

7 Nov 2021 - 0:03

Refinería de la petrolera estatal mexicana Pemex Cadereyta, en las afueras de Monterrey, el 20 de abril de 2020. - Foto: Reuters

COP26: Ecuador se une al compromiso de limitar las emisiones de metano

Autor:

Nelson Dávalos

Actualizada:

7 Nov 2021 - 0:03

El metano es el segundo gas de efecto invernadero más potente del mundo, y su reducción es clave para alcanzar el objetivo propuesto en la COP26: limitar el aumento de la temperatura global.

Cerca de 100 países, entre ellos Ecuador, se unieron a un esfuerzo liderado por Estados Unidos y la Unión Europea durante la cumbre COP26: reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030.

En representación del país, el mandatario Guillermo Lasso escribió en su cuenta de Twitter “nos comprometemos a transformar dicho gas en energía utilizable“.

El compromiso adquirido por los líderes mundiales es clave para cumplir el objetivo propuesto en la COP26, es decir limitar el aumento de las temperaturas en 0,2 °C para 2050.

Según los científicos, al reducir el calentamiento global también se evitan 200.000 muertes prematuras, cientos de miles de ingresos hospitalarios por asma y la pérdida de 20 millones de toneladas de cosechas al año.

Pero, ¿de dónde proviene y qué efectos tiene el metano? Este gas se origina principalmente de los vertederos de basura, del sector ganadero y del energético (combustibles fósiles).

Además, el metano tiene una vida más corta en la atmósfera que el dióxido de carbono, pero es 80 veces más potente a la hora de calentar la Tierra.

Por ello, la reducción de las emisiones de este gas, que se calcula que es responsable del 30% del calentamiento global desde la época preindustrial, es una de las formas más eficaces de frenar el cambio climático.

Detener la deforestación

En cuanto al pacto sobre la deforestación, que firmaron 128 países (entre ellos Ecuador), la propuesta incluye una financiación de USD 19.000 millones de fondos privados y públicos para cuidar y reforestar los ecosistemas.

Este es uno de los programas más importantes alcanzados en la COP26 porque los bosques pueden ayudar a absorber las cantidades necesarias de dióxido de carbono, para reducir los efectos del calentamiento global.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los bosques albergan 60.000 especies diferentes de árboles, el 80% de las especies de anfibios, el 75% de las especies de aves y el 68% de las especies de mamíferos de la Tierra.

En 2020 el mundo perdió 258.000 kilómetros cuadrados de bosque, una superficie casi igual a la de Ecuador, según el Global Forest Watch del WRI.

“Pongamos fin a esta gran masacre mundial de la motosierra haciendo que los efectos de conservación consigan lo que sabemos que pueden hacer y proporcionen también puestos de trabajo y crecimiento sostenibles a largo plazo”.

Boris Johnson, primer ministro británico.

Compromisos en favor de los bosques

La carta firmada por los Gobiernos en la COP26 establece seis compromisos en favor de los bosques:

  • Conservar los bosques y otros ecosistemas terrestres y acelerar su restauración.
  • Facilitar políticas de comercio y desarrollo, a nivel internacional y nacional, que promuevan el desarrollo sostenible y la producción y el consumo sostenibles de productos básicos.
  • Reducir la vulnerabilidad, generar resiliencia y mejorar los medios de vida rurales, mediante el empoderamiento de las comunidades reconociendo al mismo tiempo los derechos de los pueblos indígenas.
  • Implementar y, si es necesario, rediseñar políticas y programas agrícolas para incentivar la agricultura sostenible, promover la seguridad alimentaria y beneficiar al medio ambiente. 
  • Reafirmar los compromisos financieros internacionales y aumentar significativamente la inversión de una amplia variedad de fuentes públicas y privadas. Esto permitirá una agricultura sostenible, la ordenación forestal sostenible, la conservación y restauración de bosques y el apoyo a los pueblos indígenas y las comunidades locales. 
  • Facilitar la alineación de los flujos financieros con los objetivos internacionales para revertir la pérdida y degradación de los bosques, al tiempo que se garantiza la implementación de políticas y sistemas sólidos para acelerar la transición a una economía que sea resiliente. 
Imagen aérea de la deforestación en la zona de Puerto Viejo, estado de Rondonia.

Imagen aérea de la deforestación en la zona de Puerto Viejo, estado de Rondonia.  Reuters

¿Podrá Ecuador cumplir los compromisos?

Rasa Zalakeviciute, profesora e investigadora de la Universidad de las Américas (UDLA), dice que “los compromisos adquiridos por el país son posibles de cumplir si se siguen los lineamientos correctos”.

La experta explica que “el metano es el segundo gas de efecto invernadero más potente del mundo“. Y en Ecuador se “escapa” de dos maneras principalmente: por la extracción del petróleo y gas; y a través de los botaderos de basura.

Según Zalakeviciute, lo más viable para evitar estas emisiones sería capturar el metano y transformarlo en energía limpia, que es económicamente viable.

Para lograrlo es necesario tener el apoyo de países que ya han logrado capturar el metano, aunque la investigadora reconoce que será un esfuerzo largo, pero que tendrá sus frutos.

Verónica Arias, experta ambiental y climática, añade que este tipo de iniciativas de “reciclar” el metano ya existen en país. “Por ejemplo en Quito se producen cinco megavatios producto del gas metano y genera electricidad para 20.000 familias“, señala.

Pero, reconoce que es necesario que los gobiernos municipales transformen sus botaderos.

“Se necesita un marco de alianzas público privadas para lograr cambios”.

Verónica Arias, experta climática.

Sobre la deforestación y el cuidado de los bosques Arias dice que “en la última década se deforestaron más de 18 millones de hectáreas en el país”.

Para reducir esta problemática Arias recomienda tres acciones:

  • Más control por parte de las autoridades ambientales.
  • Mantener las áreas protegidas actuales y si es posible aumentarlas.
  • Contar con una superintendencia de control y sanciones.

Por su parte, Tarsicio Granizo, director de WWF-Ecuador y exministro del Ambiente, señala que el país necesita voluntad política.

“El tema de la deforestación no es fácil, requiere de una serie de medidas transformacionales, se necesita un ordenamiento territorial adecuado para delimitar dónde se puede aumentar la producción agrícola y ganadera”, añade Granizo.

Además, dice que es urgente un cambio en el modelo de desarrollo. “El Gobierno ha hablado de una transición ecológica, que aún no está muy claro hacia qué va, pero parte de esta transición seguramente es cumplir con estos compromisos”, concluye.

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