Tablilla de cera
Ante la peor escalada guerrillera, Petro ahora dice que la izquierda es la derecha
Escritor, periodista y editor; académico de la Lengua y de la Historia; politico y profesor universitario. Fue vicealcalde de Quito y embajador en Colombia.
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Colombia registró el fin de semana la peor escalada guerrillera en décadas: en 72 horas sufrió 31 ataques armados en el suroccidente del país, incluido un atentado en Cauca el sábado, que dejó 21 muertos y 56 heridos.
Este último fue causado por la explosión de una bomba en la carretera Panamericana en Cajibío, a 30 km de Popayán, el peor atentado contra civiles en las últimas tres décadas.
Periodistas de medios colombianos y agencias internacionales vieron cuerpos desmembrados y una decena de vehículos destrozados junto a un gigantesco cráter en medio de la vía, en escenas que recuerdan a la peor época del conflicto armado de más de seis décadas en el país.
El del sábado es el atentado con mayor número de víctimas civiles desde el ataque en 2003 contra el club social El Nogal de Bogotá, que dejó 36 fallecidos y fue perpetrado por la hoy extinta guerrilla de las FARC.
La arremetida continuó este lunes con un camión de pollos incinerado en Jamundí, Valle del Cauca, y el estallido de una camioneta cargada con explosivos, sin dejar víctimas, en Cauca.
Recuerde que Cauca es el departamento cuya capital es Popayán y Valle del Cauca está más al norte, siendo su capital Cali. Cauca, con una extensa superficie de cultivos de coca, es uno de los departamentos más azotados por la ofensiva guerrillera.
El gobierno atribuye la embestida a una facción disidente de las FARC comandada por alias Iván Mordisco, el criminal más buscado de Colombia, que se negó a firmar el histórico acuerdo de paz de 2016 y hoy se financia principalmente con el tráfico de cocaína.
Dentro de su fallida política de la “paz total”, iniciada apenas subió a la presidencia y que ha permitido el fortalecimiento de las guerrillas y de los grupos de delincuencia organizada, Petro también buscó acercamientos con el llamado Estado Mayor Central (EMC), liderado por Mordisco.
La “paz total” incluía negociar con guerrillas y disidencias, bajo condiciones casi de impunidad, otorgando la condición de “gestores de paz” a los criminales, para supuestamente negociar su pacificación.
Dentro de esos actores estaban las disidencias de las FARC, incluyendo el grupo de Iván Mordisco. Incluso con este se alcanzaron ceses al fuego parciales, pero el proceso fracasó. El denominado EMC se dividió en facciones: una siguió negociando (sector de “Calarcá”) y la de Mordisco se apartó del proceso y continuó en confrontación armada.
A la cansada y por el clamor de la opinión pública tras nuevos atentados y ataques graves contra civiles, el gobierno empezó a retomar operaciones militares contra el grupo de Mordisco.
Como dicen expertos en Colombia, la expansión de los grupos armados “se salió de las manos del gobierno” y el pie de fuerza de los ilegales se duplicó en comparación a lo que había hace 10 años, hasta llegar ahora a 27.000 combatientes. Varias mesas de la “paz total” están congeladas o en crisis.
Pero este martes, el presidente Gustavo Petro salió con otra de sus pintorescas declaraciones: solicitó a las autoridades investigar el origen de los explosivos utilizados en los recientes atentados en el Cauca, diciendo que, según sus fuentes, estos estén llegando desde Ecuador.
Dijo Petro: “Lo que yo quiero que investiguen ustedes es si los explosivos (…) vienen de Ecuador”.
Aclaró que se trata de una hipótesis que debe ser confirmada por las autoridades competentes, pero advirtió que las pistas apuntan en esa dirección, especialmente en el atentado registrado en Cajibío.
Habría que decirle al presidente “¡L. Q. Q. D.!”. Si eso es verdad lo único que comprobaría es lo que el Ecuador viene diciendo: que la frontera sur de Colombia no tiene vigilancia y que allí los grupos delincuenciales campan a sus anchas.
Más estrafalaria, sin embargo, es la hipótesis de Petro de que los atentados buscan interferir en el proceso electoral en favor de sus enemigos. Según afirmó, estos hechos violentos tendrían como propósito generar miedo en la población y afectar el desarrollo de las elecciones. “Nos quieren sabotear las elecciones para que gane la extrema derecha”, sostuvo.
¿No es que las disidencias de las FARC son de izquierda revolucionaria? ¿Cómo es que ahora actúan a favor de la extrema derecha? Petro las dejó crecer, los candidatos de derecha a las elecciones del 31 de mayo prometen combatirlas, ¿por qué habrían las disidencias preferir a estos?
Los conocedores dicen que los ataques son parte de una estrategia de zozobra y desestabilización que busca mantener el control sobre la población civil en la región.
Lo que se requiere es un verdadero cerco a las economías ilícitas de las disidencias, para lo cual, entre otras acciones, es obligatorio vigilar la abandonada frontera con el Ecuador.