Arquitecto, urbanista y escritor. Profesor e Investigador del Colegio de Arquitectura y Diseño Interior de la USFQ. Escribe en varios medios de comunicación sobre asuntos urbanos. Ha publicado también como novelista.
¿Podríamos lograr que las actividades del Centro Histórico convivan con las medidas de seguridad que se aplican ahora desde la Presidencia? Complicado, pero no imposible.
Quito tiene frente a sí el desafío político de cohesionarse. Su fragmentación política no solo afecta su administración como distrito metropolitano; también la debilita como frente político en la escala nacional.
Dejemos claro esta verdad innegable: los ciudadanos no necesitamos de los gobernantes para transformar nuestras ciudades. En contraparte, ellos sí necesitan de nosotros, para seguir siendo gobernantes.
Lo escrito no surge solo para uno mismo; su objetivo es compartir lo descubierto con los demás. No importa de quién sean las ideas; lo relevante es que sirvan para intervenir bien, de manera eficaz, en nuestro mundo.
Desde hace ya algunas administraciones atrás, los quiteños no estamos conformes con los montos que se nos recaudan. No los vemos plasmados en la ciudad.
Me resulta muy llamativo cómo las clases más altas aún no aprenden de sus errores urbanos, respecto al manejo de los desechos humanos. Sus casas se ven perjudicadas por pretender ignorar la generación de aguas negras.
Al igual que los pasos a desnivel y las plantas de tratamiento de aguas servidas, la presencia de vallas publicitarias afecta el valor de las propiedades circundantes. ¿Por qué? La respuesta es simple: incomodan.
Guayaquil y Quito necesitan reactivar sus centros. Ello requiere un plan integral para dichos sectores, que sea específico en las metas a alcanzar y flexible con quienes no están en capacidad de asumir los costos de dichas mejoras.
La historia nos ha demostrado que con veinte constituciones no hemos logrado arreglar nuestros problemas. ¿Será que podemos solucionarlos de manera progresiva, por vías ordinarias?
¿Podríamos lograr que las actividades del Centro Histórico convivan con las medidas de seguridad que se aplican ahora desde la Presidencia? Complicado, pero no imposible.
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Quito tiene frente a sí el desafío político de cohesionarse. Su fragmentación política no solo afecta su administración como distrito metropolitano; también la debilita como frente político en la escala nacional.
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