El Chef de la Política
La bancada legislativa de ADN: un reflejo del gobierno
Politólogo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista político y Director de "Pescadito Editoriales"
Actualizada:
Es perfectamente comprensible que el desempeño de la bancada legislativa de ADN siga el mismo sendero de los rendimientos del Ejecutivo: improvisación en el día a día, ausencia de coordinación entre actores, casos de corrupción cada vez más frecuentes. En definitiva, lo que ocurre en la Asamblea Nacional con el oficialismo no hace sino dar una perspectiva diferente de lo que es el gobierno en términos generales: un atado de decisiones erráticas que ponen en riesgo lo poquísimo de institucionalidad que le queda al país. Si el principio hermético de correspondencia señala que “como es arriba es abajo”, el de la política local sería que “como es en la presidencia es en la legislatura”.
Algunas de las perlas de los últimos días dan cuenta de la validez de lo apuntado. En Panamá, hace pocos días, el presidente ha dado una muestra de desprecio no solo por las relaciones diplomáticas del país sino también por el empresariado local que acudió a esa ciudad con claro interés de afianzar y expandir sus vínculos comerciales. Simplemente, algo no le gustó al Jefe de Estado, y la reacción fue dejar ese espacio clave para el incremento de las inversiones, de las que tanto se jacta el gobierno como una de sus prioridades. Más allá de la vergüenza ajena que tuvieron que pasar en Panamá muchos de los ecuatorianos asistentes, este hecho relata de forma clara la ligereza con la que se toman decisiones en el Ecuador.
Pero no se conformaron con el exabrupto relatado. Para completar, fueron incapaces de coordinar una única respuesta que intente justificar la rabieta presidencial. Cada funcionario consultado dio razones distintas al punto que lo mejor habría sido que no digan nada y que dejen al silencio como portavoz. Si ya el país está acostumbrado a que no se den explicaciones de casos de mal uso de recursos del Estado, contratos dudosos, alineaciones políticas extrañas o comportamientos que coquetean con lo delincuencial, una raya más al tigre no iba a cambiar la opinión desfavorable que cada día más tiene el común de los ciudadanos respecto al gobierno.
En la Asamblea Nacional hicieron lo suyo también. Allí hay un grupo de asambleístas de ADN, no una bancada. No hay coordinación ni una agenda de trabajo en beneficio de su propio gobierno, menos del país. Hace pocos días, por citar un caso, un proyecto de ley presentado por una de las integrantes de ese agregado de almas fue rechazado por el CAL por “razones políticas”. Así se dijo, sin despeinarse y sin sonrojarse. Seguramente se dimensiona poco o nada, que a partir de tamaño precedente la labor del pleno de la Asamblea Nacional ha quedado reducida a nada. El trasnochado contenido del proyecto de ley es lo que menos importa. Lo de fondo es que este suceso revela de cuerpo entero cómo asumen la conducción de la legislatura los representantes del nuevo y del viejo Ecuador, unos y otros ahora unidos por el holding denominado ADN.
Pasan los días y las inconformidades aún dentro del gobierno van en aumento. Pasan los días y la ausencia de cambios es la regla. Pasan los días y el gobierno acumula peligrosamente los malestares de diversos sectores de la población. Ya no es solo la oposición política o los extremistas quienes miran con distancia las ejecutorias del gobierno. Lo ocurrido en Panamá coloca también en la lista de los molestos con los desempeños presidenciales al empresariado ... y no a cualquier tipo de empresariado. No es necesario entrar en detalles. Ustedes saben bien que lo ocurrido en el Foro Económico Internacional ha generado disgustos iguales o peores a los provocados por la “tasa de seguridad”, propuesta para el intercambio comercial con Colombia.
***
Ya no es el momento de pedir rectificaciones al gobierno, incluyendo a ese agregado de legisladores de ADN, pues está más que claro que van a seguir en la línea de la descoordinación e improvisación que les ha caracterizado hasta ahora. Lo que resta por saber es si la tozudez con la que se han manejado hasta ahora les permitirá gobernar los años que les queda en el poder. Difícil que así sea si las elecciones seccionales de febrero de 2027 no les resultan favorables.