Correísmo y Unidad Popular, con el tiempo en contra para que sus candidatos se desafilien y corran por otros partidos políticos
A mediados de mayo concluye el plazo para que los aspirantes correístas dejen las filas de Revolución Ciudadana. Unidad Popular acelera las conversaciones con Pachakutik ante la inminente cancelación del partido.

Militantes de Revolución Ciudadana en rueda de prensa el 9 de marzo de 2026 en la sede del movimiento en Quito.
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Se acerca mayo y las presiones electorales para Revolución Ciudadana (RC) y, ahora para Unidad Popular (UP), se hacen cada vez más fuertes. Si no cumplen ciertos pasos y requisitos, su participación en las elecciones seccionales del 29 de noviembre corre peligro.
Hasta la segunda semana de mayo los afiliados y adherentes del correísmo tienen plazo para desafiliarse de RC, si quieren participar en las seccionales, auspiciados por otra organización política.
El correísmo tiene suspendida su personería jurídica por 9 meses, de los cuales ya cumplió dos, mientras es investigado en la Fiscalía por presunta delincuencia organizada, con fines de lavado de activos.
Esto, por un supuesto ingreso de dinero ilícito, en efectivo, proveniente de Venezuela para financiar la campaña presidencial del binomio Luisa González- Andrés Arauz en las elecciones anticipadas del 2023.
El Código de la Democracia, establece que quienes postulen por una organización política distinta a la que actualmente pertenecen, deberán formalizar su desafiliación con, al menos, 90 días de anticipación al cierre de la inscripción de candidaturas.
Según el calendario aprobado por el Consejo Nacional Electoral, el periodo de inscripción de candidaturas se desarrollará entre el 2 y el 17 de agosto de 2026
El correísmo mantiene en reserva el número de desafiliaciones que ha tenido hasta ahora, así como los nombres de sus posibles candidatos y la organización política que los acogería, por temor a represalias desde el CNE o entidades como la Fiscalía, han dicho.
La única que abiertamente ha manifestado su intención de ser candidata es Luisa González que, el 26 de abril, retomó la idea de buscar la candidatura a la Prefectura de Manabí.
Otros nombres que suenan en las filas correístas son el de la asambleísta Paola Cabezas, que postularía para la Prefectura de Esmeraldas; Viviana Veloz, para la Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas; y Sofía Espín, en Guayas.
Todavía no está claro quién será el candidato a la Alcaldía de Guayaquil, así como a la Alcaldía de Quito. Una fuente cercana al movimiento dijo que aún se hacen mediciones entre Paola Pabón y Pabel Muñoz en la capital.
El tiempo para tomar decisiones se acorta y hasta finales de mayo deberían estar las listas preliminares de candidatos, porque el 8 de junio se abre el plazo para pedir autorización y realizar elecciones primarias con veeduría del CNE.
Unidad Popular en desventaja
Si bien el correísmo ha tenido dos meses para planificar y aplicar la estrategia de desafiliaciones, Unidad Popular -que entró en fase de cancelación el 26 de abril- lo tiene más complicado.
El presidente de esa organización política, Geovanni Atarihuana, aseguró el lunes 27 de abril que la lista 2 correrá en las elecciones seccionales con casillero y candidatos propios, pese al proceso de eliminación del Registro.
Pero, ante la posibilidad de que los recursos de apelación en el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) ratifiquen la cancelación y que el reclamo ante la Corte Constitucional (CC) no tengan resolución antes de la fecha de inscripción de candidatos, UP ya piensa en un plan 'b'.
Los dirigentes de ese partido político reconocieron que intensificaron los diálogos con un aliado con el que ya han coordinado en el pasado, especialmente, en cantones y parroquias: el movimiento Pachakutik.

Para que los ex MPD puedan ser candidatos del brazo político del movimiento indígena, tendrán que desafiliarse, en las próximas dos semanas, para llegar a las primarias que irán del 18 de junio al 2 de julio de 2026.
Nombres a cuentagotas
Pese a la cercanía para la definición de candidaturas, los partidos y movimientos políticos han demorado en ponerle nombre y rostro a sus cartas para las elecciones seccionales del 29 de noviembre.
En Quito, el primero en dar un nombre ha sido el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) que plantea como una opción para la Alcaldía de Quito al exalcalde de la ciudad, Augusto Barrera, que fue parte de las filas del correísmo.
El expresidente Lucio Gutiérrez también mencionó el nombre del abogado Alejandro Guevara como el precandidato a la Alcaldía de Quito por el Partido Sociedad Patriótica (PSP).
El exalcalde Jorge Yunda también mostró su interés de ser candidato a la Alcaldía, aunque no ha precisado con qué organización política. Aunque en un inicio se mencionó a Centro Democrático como alternativa, PRIMICIAS conoció que hay conversaciones con Avanza.
"Es una posibilidad que se está debatiendo al interior del partido. Estamos en conversaciones con ese candidato", reconoció el presidente del partido Avanza, Javier Orti.
El movimiento oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) es un misterio tanto en Quito como en Guayaquil.
Aunque el presidente Daniel Noboa dijo el 20 de marzo que espera que su madre, la asambleísta Anabella Azín, le acepte la propuesta de dirigir la Alcaldía de Guayaquil, esa decisión no ha llegado y parece que no llegará.
Por eso, el oficialismo habría regresado a ver hacia la Asamblea Nacional para que una figura fuerte -con buenos números, según cercanos a ADN- asuma el reto de pelear por el Puerto Principal.
Mientras tanto, para la Alcaldía de Quito gana fuerza el nombre de Giovanna Ubidia, que ha intensificado sus recorridos y su presencia en las redes sociales.
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