A falta de cuadros, ADN apunta al Gabinete y a la Asamblea para contar con candidatos para las seccionales
La falta de perfiles ha sido un problema recurrente para el joven movimiento oficialista, sea para completar los gabinetes del Ejecutivo o para conformar las listas para el Legislativo. Ahora tiene el reto de conseguir miles de candidatos para las elecciones seccionales de noviembre de 2026.

Partidarios de Acción Democrática Nacional (ADN) marchando en Quito, 1 de noviembre de 2025.
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Ilustración realizada con NanoBanana (Gemini) de una fotografía de API.
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El movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) tuvo un nacimiento acelerado y un igual ascenso electoral. Aunque, legalmente, no participaron en las presidenciales de 2023 ni en la consulta de 2024, sí lograron resultados importantes con sus propuestas. Y en 2025 se consolidaron como Gobierno y mayoría en la Asamblea Nacional.
Sin embargo, ADN enfrenta ahora su prueba electoral más exigente: conformar candidaturas para las 5.742 dignidades en juego en las elecciones seccionales de 2027, adelantadas al 29 de noviembre de 2026. Lo hará bajo el sello de reserva que ha marcado su gestión y la corta existencia de su movimiento: fundado en 2021 y legalizado en 2024.
Además enfrenta el desgaste propio de ejercer la administración pública y de las crisis de inseguridad y de salud que el Ejecutivo no ha podido frenar ni resolver en 945 días de Gobierno, así como el peso de las promesas pendientes y las denuncias de corrupción, como el caso Progen.
Con ese escenario de por medio, ADN se jugará en estas próximas elecciones su hegemonía partidista. El oficialismo tiene a su favor el hecho de que sus contrincantes en el tablero electoral pasan por un mal momento, con partidos y movimientos sin respaldo y con la oposición del movimiento Revolución Ciudadana sin casillero propio.
No obstante, esa grieta partidista tampoco le garantiza un buen resultado, que dependerá no solo de la coyuntura nacional hasta el día de la votación, sino también de sus propuestas y candidaturas. Y, en caso de una derrota, el oficialismo continuaría sin tener aliados en la mayoría de gobiernos locales.
Una 'cúpula' de perfil bajo
El controversial nacimiento de ADN estuvo liderado por Beatriz Moreno Heredia, su representante legal y primera presidenta nacional. Además, la organización política escogió como primer vicepresidente a otra figura igual de sigilosa y sin perfil público: Michele Sensi Contugi, amigo personal del presidente Daniel Noboa y su director de Inteligencia. Mientras que la segunda vicepresidenta es la primera dama, Lavinia Valbonesi.
Ninguno de ellos ha hablado públicamente sobre su papel dentro de ADN o el funcionamiento de la agrupación. Sin embargo, a medida que crecieron las preguntas sobre el papel de Beatriz Moreno en las empresas de Noboa y Valbonesi, ella dejó el movimiento. Y su reemplazo fue otra figura cercana al Presidente: Cynthia Gellibert, ahora Ministra de Trabajo.
En diciembre de 2025, Gellibert difundió un video en sus redes sociales en el que hablaba de la renovación y reconciliación con las bases de la organización, después de la derrota del Gobierno en el referendo y consulta popular de noviembre de 2025.
Oficialmente, no ha habido más información sobre las actividades internas del movimiento gobiernista, pese a tratarse de un año electoral.
La falta de perfiles para las precandidaturas
Desde las primeras elecciones pluripersonales en las que participó ADN, las presidenciales y legislativas 2025, se evidenció la ausencia de suficientes perfiles para conformar las listas. Fue por eso que el movimiento acogió a figuras de otros partidos, que ahora lo representan en la Asamblea Nacional.
De los 66 legisladores que consiguió la lista 7 en las elecciones de 2025, el 42% vestía antes las camisetas del Partido Social Cristiano, Pachakutik, Unidad Popular, Revolución Ciudadana, Centro Democrático, Izquierda Democrática, AMIGO, Renovación Total, Creo y Avanza, e incluso fueron autoridades de otros gobiernos.
Algo similar ha sucedido con la composición del Gabinete del Ejecutivo. La rotación o acumulación de cargos, así como los puestos encargados, han sido la tónica desde el inicio de la administración de Daniel Noboa.
Estos enroques de funcionarios suceden pese a que el Gobierno ha reducido ya dos veces el tamaño del Ejecutivo: fusionó y eliminó al menos una quincena de ministerios y secretarías. E incluso obligaron al Mandatario a intercambiar 'fichas' entre funciones del Estado.
Eso se repite en el movimiento oficialista frente a las elecciones seccionales 2027. A inicios de junio, ADN empezó a lanzar nombres de precandidatos para algunas prefecturas y alcaldías. Y la mayoría son figuras que ya ocupan cargos en el Ejecutivo y Legislativo.
Por ejemplo, Harold Burbano (ministro del Trabajo) y Eckenner Recalde (asambleísta por Pichincha, antes ID) para la Prefectura de Pichincha; Andrés Guschmer (asambleísta por Guayas, antes PSC) y John Reimberg (ministro del Interior) para la Alcaldía de Guayaquil; Zaida Rovira (ministra de Desarrollo Humano) y Niels Olsen (expresidente de la Asamblea Nacional) para la Prefectura de Guayas; Juan Carlos Vega (viceministro de Agricultura) para la Alcaldía de Cuenca.
Así anunciaron figuras para Santa Elena, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro, Guayas, Pichincha y Azuay, tomando perfiles de gobernadores, ministros, secretarios, embajadores, directores, asambleístas. Es decir, la única forma en la que ADN podrá nutrir todas sus listas será sacando perfiles del Gabinete y la Asamblea, lo que podría poner en una situación aún más endeble la mayoría legislativa y la estabilidad ministerial.
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