Alcaldía de Guayaquil: La Fiscalía, los candidatos sustitutos y el desgaste partidista marcan la carrera electoral
Los señalamientos fiscales y la prisión preventiva del alcalde Aquiles Alvarez se convirtieron en el actor central de la tarima electoral, mientras las principales banderas políticas presentan perfiles que no fueron su primera opción para la contienda.

Ilustración sobre el escenario de las elecciones para la Alcaldía de Guayaquil.
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Illustración creada por PRIMICIAS con Gemini
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Las elecciones seccionales llegan a Guayaquil en su peor momento político: con el Alcalde en prisión preventiva, ausencia de líderes locales consolidados, unas agrupaciones debilitadas y un vacío partidista al que todos apuntan sin certeza de poder reclamarlo.
La única constante electoral en el Puerto Principal ha sido el conservadurismo. La derecha ha sido el actor principal en la ciudad, aglutinada desde los 90s por el Partido Social Cristiano (PSC), seguido de los extintos PRE y PRIAN hasta 2009, cuando el correísmo les quitó el segundo lugar.
Pero la Revolución Ciudadana, de izquierda socialista, sólo pudo hacerse con el sillón de Olmedo después de que el PSC empezara a desmoronarse y tras ceder su puesto en la papeleta a una figura externa: Aquiles Alvarez, un joven empresario y exdirigente deportivo vinculado al Barcelona SC y ferviente cristiano evangélico.
Esa fue la primera vez que el PSC perdió las elecciones en el Puerto Principal desde 1992. Fue el clímax de una crisis de desgaste político, la polémica administración de la ciudad por parte de Cynthia Viteri, rivalidades internas, falta de renovación en los liderazgos y candidaturas, el alejamiento de las figuras jóvenes más conocidas...
A eso se sumó el vacío que ya empezaba a dejar el ocaso de la lista 6 en una ciudad que había dominado durante tres décadas y la fragmentación política del sistema partidista que hizo que la Perla del Pacífico tenga 11 aspirantes a dirigir el Municipio en 2023. Esto resultó en que, por primera vez, un Alcalde dirija el Municipio sin superar la mitad del total de votos.
Además, Guayaquil, con su importancia económica y su numerosa población, se ha convertido más de una vez en epicentro de la oposición a los distintos gobiernos de turno.
Por lo que, en las elecciones seccionales 2027, adelantadas para el 29 de noviembre de 2026, no solo está en juego la vigencia de muchos partidos en la ciudad, sino el capital político que esta puede representar para el que llegue a liderar el Municipio y su influencia, incluso, en la próxima contienda presidencial.
El escenario partidista en el Puerto Principal
El gran parteaguas de la contienda por la Alcaldía de Guayaquil es Aquiles Alvarez. Esto divide la cancha electoral en tres sectores: los que lo defienden, los que lo acusan y los que intentan mantener distancia del fuego cruzado.
Para la Revolución Ciudadana, principalmente, Alvarez es un mártir, un preso político del Gobierno Nacional. Esto porque el Alcalde es procesado por la Fiscalía General por tres casos: Triple A, por supuesto tráfico de combustibles en la frontera; Goleada, por presunta delincuencia organizada; y Grillete, por incumplir el uso de dicho dispositivo electrónico.
A esto se suma que, por el último caso, se encuentra cumpliendo prisión preventiva en la polémica e inaccesible nueva cárcel del Encuentro, en Santa Elena, donde su salud y estado físico se han deteriorado y su familia y defensa denuncian violaciones a sus derechos y al debido proceso.
Eso dejó al correísmo sin su candidato estrella para mantener el control del Puerto Principal, aunque Alvarez sigue sin pertenecer a las filas de la lista 5. Sin contar que, bajo pedido de la Fiscalía, las autoridades electorales, además, le impidieron participar en estas votaciones y también suspendieron a su principal auspiciante, el movimiento Amigo.
Inicialmente, la RC aceptó apoyar la intención de que David Norero, abogado de Alvarez y su secretario general en el Municipio, tome su lugar. Pero, a última hora, el 13 de agosto, entró en escena la esposa del Alcalde, Fiorella Ycaza, como ficha para la Alcaldía.
Ella ha ganado popularidad y la simpatía de muchos en medio de los procesos judiciales, que también apuntan a Ycaza, por presunto lavado de activos, además que todos los bienes de la familia, incluyendo la casa en la que vive con sus hijos, han sido sujetos de órdenes de incautación.
Eso convierte a Ycaza, políticamente, en una carta importante dentro la contienda, que podría poner en aprietos a las otras organizaciones, si es que llega a inscribirse y validarse su participación por el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE), antiguo aliado del correísmo.
Al Partido Social Cristiano también le tocó buscar reemplazos después de que su primera opción, Jan Topic, se negara a participar. Sólo entonces, la lista 6 volvió la mirada, primero, a las figuras que se han alejado en los últimos años de sus filas (Henry Cucalón, Dallyana Passailaigue) y, después, a los pocos perfiles que le quedan puertas adentro.
Así, a inicios de julio, el PSC concretó la precandidatura de Andrés Roche, quien fue asambleísta y funcionario municipal. Aunque todavía no se ha acercado a la Delegación Electoral Provincial para sellar su inscripción.
Sin embargo, esas dos fuerzas políticas, nacidas en Guayaquil, deberán tener en cuenta la incursión en el tablero local del nuevo oficialismo: Acción Democrática Nacional (ADN), que en las últimas presidenciales terminó acaparando parte del voto socialcristiano.
El movimiento liderado por el presidente Daniel Noboa probó en junio los nombres del ministro del Interior, John Reimberg y el legislador Andrés Guschmer, previamente concejal socialcristiano. Pero en julio optaron por el entonces presidente de la Asamblea Nacional y exministro de Guillermo Lasso, Niels Olsen, quien ya había renunciado al cargo y para empezar a promocionarse en redes sociales.
La decisión realizada en las primarias de ADN duró apenas dos semanas. El movimiento optó finalmente por la exalcaldesa socialcristiana, Cynthia Viteri, cuya candidatura ya fue inscrita. Esto pese a que la lista 7 se presenta como antagonista directa del correísmo y del PSC.
La participación
Al igual que ha sucedido en el resto del país, la crisis de representación política ha hecho que los partidos y movimientos tampoco cuenten con liderazgos locales fuertes y recurran a figuras coyunturales, con o sin experiencia en la administración pública.
Tradicionalmente, en Guayaquil, el PSC superaba el 50% y 60% de votos. Y el segundo partido se quedaba con un 30%. Pero esto se rompió en 2023. El alcalde Aquiles Alvarez consiguió el 40% de votos válidos. Y el PSC se quedó con un 30%. Lo que dejó un 30% que se dividió entre las otras nueve opciones.
Esto, a la par de las otras precandidaturas anunciadas, podría colaborar a que la fragmentación electoral en el Puerto Principal se dispare y alcance los márgenes de la capital, donde los dos últimos alcaldes apenas han sido electos por el 25% y 21% de los votantes.
A esto se suma el hecho de que los guayaquileños prefieren votar por un candidato antes que por el nulo o el blanco, que suelen ser más altas en Quito. Por ejemplo, aunque el electorado sigue creciendo, el porcentaje de votos nulos ha bajado.
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