11 partidos y movimientos políticos enfrentan el riesgo de desaparecer tras las elecciones seccionales
Entre la crisis de los partidos y movimientos y las reformas electorales, la votación de las próximas elecciones será clave para los perdedores del proceso 2025. Quienes obtengan malos resultados pueden encaminarse a su eliminación.

Un miembro de mesa cuenta votos al cierre de la jornada electoral del 9 de febrero de 2025, en Guayaquil.
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EFE
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Por fuera de Acción Democrática Nacional (ADN) y Revolución Ciudadana (RC) no hubo otros ganadores en las elecciones generales de 2025. Estas dos agrupaciones concentraron el 88% de votos presidenciales y de las curules en la Asamblea.
Mientras tanto, Pachakutik, con un 5% de votación presidencial y nueve legisladores, y el Partido Social Cristiano (PSC), con cuatro asambleístas, consiguieron a duras penas sobrevivir. Los demás partidos y movimientos nacionales quedaron damnificados y a la espera de una segunda oportunidad.
Para estos partidos y movimientos, los resultados que obtengan en las elecciones seccionales adelantadas para noviembre de 2026 marcarán su futuro. Un mal resultado los encaminaría a su eventual eliminación del registro de organizaciones políticas, y su desaparición.
Por ejemplo, una docena de los binomios no alcanzaron ni el 1% de respaldos, mientras que el sorpresivo cuarto lugar de Sociedad Patriótica (PSP) le representó apenas el 2,7% y un asambleísta. Mientras que Unidad Popular y el extinto Construye se quedaron con una curul cada uno.
Esto, de acuerdo al Código de la Democracia vigente en 2025, les costará a 11 organizaciones una 'amonestación' inicial, debido a que los requisitos legales mínimos para que puedan seguir existiendo eran conseguir al menos el 4% de votación o tres legisladores. Y en caso de un nuevo resultado negativo, en las seccionales, serían eliminados y desaparecerán del tablero electoral.
A la vez, esa norma establecía que las agrupaciones que conformen alianzas se adjudiquen todas el mismo porcentaje. Eso venía salvando a varios partidos y movimientos que tradicionalmente se unían a otras tiendas políticas con verdadero respaldo, como el correísmo. En las últimas elecciones esa lista fue Renovación Total (RETO).
Ahora, tras la reforma aprobada entre ADN y el correísmo, las nuevas reglas establecen que "se tomará la totalidad de dignidades electas o el porcentaje de votación obtenida por la alianza, para ser dividida en partes iguales para cada una de las organizaciones políticas participantes en la alianza".
Es por eso que, para las seccionales 2027, adelantadas para el 29 de noviembre de 2026, las agrupaciones nacionales están analizando con cautela y calculadora en mano sus posibles alianzas, puesto que necesitarán mejores resultados para mantenerse vigentes.
En las seccionales de 2023, por ejemplo, la única organización que consiguió obtener por sí sola el mínimo de alcaldías requerido (18 de 221) fue Pachakutik. Ni siquiera la Revolución Ciudadana, que obtuvo 17 propias y 33 en alianzas.
Es por eso que las alianzas múltiples, hasta con seis, siete y ocho listas en una misma casilla, podrían dejar de ser comunes de ahora en adelante en las elecciones de alcaldes, prefectos, concejales y juntas parroquiales, donde los partidos han demostrado que las ideologías y propuestas no son el hilo conductor, sino los cálculos electorales.
El escenario electoral
El politólogo y docente universitario César Ulloa considera que estas elecciones 2027 serán determinantes. Y recuerda que la fidelización del voto en Ecuador se concentra solo en cuatro organizaciones políticas: la Revolución Ciudadana (con cualquier membrete, en este caso Amigo), ADN (por la maquinaria que le respalda), el Partido Social Cristiano y Pachakutik.
Por lo tanto, con el escenario partidista en crisis, "indudablemente" habrá agrupaciones nacionales que pierdan su personería jurídica después de la votación de noviembre, afirma. Y considera que ese es el objetivo "evidente" de la reforma electoral aprobada por ADN y la RC, a quienes "no les interesa que exista una tercera fuerza".
"También habría que considerar en la lógica local y seccional hay una serie de alianzas, entre el agua y el aceite, que permite la supervivencia de las organizaciones políticas", explica el politólogo y agrega que esto es muy común en todas las provincias, debido a que no hay polarización en la elección de autoridades locales.
Ulloa aclara que, aunque las alianzas ya no tendrán el mismo impacto en los cálculos para la continuidad de los partidos y movimientos, "es mejor tener pocos a no tener nada", especialmente para las agrupaciones minúsculas, con poco financiamiento, con poca capacidad organizativa, sin exposición pública de sus cuadros.
Además, recuerda que en las elecciones locales se juegan mucho más que votos. Puesto que "cuando se juntan varios grupos, finalmente la autoridad electa reparte los cargos a todos los que participaron en la alianza...". Y vaticina que será lo que suceda con Amigo, el auspiciante del correísmo, que pedirá una 'cuota'.
Y, a la vez, el politólogo advierte sobre el futuro del oficialismo: "no sé si ADN, realmente, sobreviva una elección más", por la baja de aceptación del presidente Daniel Noboa, la derrota en el referendo y consulta de noviembre de 2025, los débiles cuadros planteados para Quito y Guayaquil. Y recuerda que podría pasarle lo que le pasó al Prian en su momento, el partido de Álvaro Noboa (padre del Presidente), que se quedó atorado en una representación parlamentaria hasta desaparecer.
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