Murió Manuel Gutiérrez, el “agente de tránsito más querido de Tumbaco”
Don Manuel Gutiérrez se ganó el cariño de los vecinos por dirigir el tránsito de forma voluntaria durante años en las calles de Tumbaco, donde es reconocido como un “caballero del asfalto”.

Fotografías de archivo de Manuel Gutiérrez, el “agente de tránsito más querido de Tumbaco”.
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PRIMICIAS y Cortesía
Autor:
Redacción Primicias
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Don Manuel Gutiérrez, quien se convirtió de manera espontánea en el “agente de tránsito más querido de Tumbaco”, falleció.
El adulto mayor era ampliamente conocido en este valle del nororiente de Quito, donde se ganó el cariño de vecinos y conductores por su amabilidad, carisma y vocación de servicio.
“Don Manuel Gutiérrez no solo ordenaba el tráfico. Se ganó un lugar en el corazón de cada vecino con su trato respetuoso”.
Tumbaco Informado
Durante décadas, Gutiérrez colaboró voluntariamente dirigiendo el tránsito en una de las calles principales de Tumbaco.
Un pantalón, una camisa, zapatos desgastados y un chaleco similar al de la Policía Nacional formaban parte de la imagen con la que Don Manuel se volvió reconocido en el sector, pese a no ejercer el cargo de manera oficial ni recibir remuneración.
Con un pito de plástico en mano, Don Manuel guiaba a los vehículos siempre con una sonrisa, una imagen por la que muchos vecinos hoy lo recuerdan como “el caballero del asfalto”.
Aunque en Tumbaco ya era conocido, su historia alcanzó mayor notoriedad el 10 de junio de 2025, cuando un incendio estructural redujo a cenizas su casa.
Afortunadamente, Don Manuel no resultó herido, aunque necesitó apoyo para reconstruir su hogar.
Gracias a vecinos y autoridades, accedió al bono Mis Mejores Años y, en septiembre de 2025, recibió una nueva vivienda.
Meses después, a inicios de 2026, sufrió la pérdida de su hermano mayor, hecho que, según sus allegados, afectó profundamente su estado emocional y coincidió con el deterioro de su salud.

Cuando PRIMICIAS entrevistó a la familia de Don Manuel, sus seres queridos contaron que uno de sus mayores sueños siempre fue convertirse en policía. Con su chaleco y su labor diaria en las calles de Tumbaco, logró cumplir parte de ese anhelo.
Hoy, la comunidad lamenta su partida y asegura que siempre lo recordará “con el mismo cariño y aprecio que él brindó día tras día”.
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