¿Es la cercanía el antídoto contra la inseguridad? El creador de la 'Ciudad de 15 minutos' evalúa a Quito
El alcalde Pabel Muñoz firmó un acuerdo para implementar el modelo urbanístico 'La Ciudad de los 15 minutos' en Quito. Un año después, Carlos Moreno, uno de los creadores del concepto, establece los retos que enfrenta la capital ecuatoriana.

Imagen referencial persona se moviliza en bicicleta en las calles de Quito.
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Quito Informa
Autor:
EFE / Redacción Primicias
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En marzo de 2025, el alcalde Pabel Muñoz firmó un acuerdo con la Cátedra Emprendimiento Territorio Innovación (ETI) de la universidad de París, La Sorbona. Esta asociación busca consolidar la propuesta urbanística de 'La Ciudad de los 15 minutos', en una ciudad marcada por una constante suspensión del transporte público y una difícil movilidad para sus habitantes.
¿Qué es la 'Ciudad de los 15 minutos'?
Esta propuesta urbanística busca acercar los servicios esenciales a la ciudadanía. El objetivo de tener una 'Ciudad de 15 minutos' es permitir que sus ciudadanos tengan a un cuarto de hora de distancia de su hogar el trabajo y servicios como salud, educación y cultura, además de espacios públicos.
Pero la realidad de Quito es distinta.
En la capital, los tiempos de espera del Metro de Quito, uno de los principales sistemas de transporte, se duplicó desde inicios de abril de 2026. Los usuarios esperan hasta 10 minutos para subirse a un tren.
A esa realidad de movilidad de la ciudad, se suma la inseguridad que viven las personas en otros transportes públicos.
Este modelo proyecta una ciudad más "policéntrica, compacta y sostenible", con una mayor "mezcla de usos" y de grupos sociales, capaz de generar empleo y recursos locales, reducir las emisiones de dióxido de carbono y fortalecer los vínculos comunitarios.
Proximidad como una política social
Uno de los aspectos a tener en cuenta en el desarrollo de la 'Ciudad de los 15 minutos' es la proximidad. En una entrevista con EFE, Carlos Moreno, uno de los creadores del concepto, señaló que hay que "distinguir entre la inseguridad real y la inseguridad percibida", porque no siempre evolucionan de la misma manera.
El urbanista y exguerrillero explica que, según ha observado en París, donde él reside, así como en otras ciudades francesas, parte del sentimiento de inseguridad está vinculado a la falta de proximidad.
"Cuando la gente no se conoce, los vecinos no tienen relación entre sí, los espacios públicos están vacíos y cada persona vive encerrada en su propia burbuja, se crean narrativas de miedo que terminan debilitando la cohesión social". Esto "alimenta la desconfianza entre los ciudadanos y refuerzan la percepción de inseguridad", aseguró el experto.
"La proximidad también es una política de cohesión social. No porque elimine automáticamente el delito, sino porque reconstruye vínculos humanos que ayudan a fortalecer la confianza colectiva".
Carlos Moreno
Además, mencionó que "debe ser reconocida como un derecho e incorporarse al nuevo contrato social, al igual que el derecho al agua, a la electricidad y a la alfabetización".
El riesgo de expulsar residentes
"Nosotros queremos aumentar la calidad de vida, ofrecer más servicios, favorecer la economía local… pero nuestro enemigo es la gentrificación", confesó Moreno.
La construcción de nuevos servicios puede aumentar el precio del suelo y, en consecuencia, expulsar a la población residente con menos recursos. "Por eso la tipología de vivienda es un elemento fundamental. América Latina experimentó un crecimiento urbano muy rápido" de manera que quienes provenían de entornos rurales terminaron instalándose en "asentamientos informales", apuntó el urbanista.
En 2025, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) situó un 41,7% de la población en situación de pobreza multidimensional, un parámetro que evalúa privaciones en educación, salud, trabajo, vivienda y condiciones de vida. Esta cifra es comparable los niveles de 2020, cuando la pandemia del Covid-19 impactó significativamente los indicadores sociales.
Hoy, precisó Moreno, "el derecho a la vivienda debe convertirse en el derecho a vivir plenamente la ciudad", y por ello, "la vivienda social debe estar distribuida en toda la urbe", sin que esto sea "sinónimo de pobreza".
Menos distancias, la propuesta del modelo urbanístico
Según el experto, en Quito hay tres principales desafíos, aunque todavía no se han formulado las hipótesis definitivas. Por un lado, su propia forma urbana, porque es una ciudad alargada por su topografía y marcada por una segregación espacial entre los barrios del sur y del norte.
Por otro lado, los largos desplazamientos diarios, especialmente entre la vivienda y el trabajo, que afecta más a las mujeres; y por último, el acceso desigual a servicios públicos dignos como la educación o la sanidad. En Quito, los traslados desde los barrios más alejados pueden tardar dos horas o más.
Además, Moreno adelantó que trabaja junto con ONU-Hábitat y la Universidad de La Sorbona en el diseño de una metodología para analizar la inseguridad percibida en las ciudades, y anticipó que propondrá a Quito como una de las ciudades piloto para aplicar ese marco de análisis.
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