¿Cómo mejorar el bienestar laboral sin elevar costos? Una guía para las empresas
El 75% de los trabajadores en Ecuador afirma experimentar burnout o agotamiento laboral, según un reciente estudio de Multitrabajos. Además, el 88% asegura sentirse más agotado que el año anterior, lo que evidencia que el desgaste laboral se mantiene como un problema estructural.

Subordinados felices chocando las manos tras emprender con éxito un nuevo proyecto en la sala de juntas
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El burnout fue conceptualizado por las psicólogas Christina Maslach y Susan Jackson como un síndrome compuesto por agotamiento emocional, despersonalización y una baja realización personal, base del instrumento Maslach Burnout Inventory, utilizado para medir este fenómeno en entornos laborales. Este escenario tiene efectos directos en la productividad, la rotación y los costos de las empresas.
“El bienestar laboral ya no es un elemento accesorio, sino un factor fundamental dentro de las organizaciones”, señala Miguel Bechara, director regional de Multitrabajos Jobint, en una entrevista con GESTIÓN. Según sus datos, el 64% de las empresas ya lo considera prioritario, en respuesta a un cambio en las expectativas del talento, que ya no evalúa únicamente el salario.
A continuación, una guía de cinco pasos a seguir para mejorar el bienestar laboral sin elevar costos:
Medir el nivel de estrés y desmotivación
- El 72% de los trabajadores reporta estrés y el 58% desmotivación. Sin medición, no es posible identificar dónde se concentra el problema ni tomar decisiones efectivas. La medición permite identificar focos críticos y priorizar intervenciones.
Gestionar la carga laboral
- El 65% de los trabajadores afirma laborar más allá de su jornada habitual y un 23% supera las 50 horas semanales. La sobrecarga sostenida es uno de los principales factores asociados al burnout.
Liderazgo y reconocimiento
- Uno de los cambios más relevantes se observa en los modelos de liderazgo. “El talento ya no busca figuras autoritarias. Valora líderes que escuchen, reconozcan e impulsen su desarrollo”, explica Bechara.
En ese contexto:
El 55% de los trabajadores prioriza el crecimiento profesional
El 52% considera clave el reconocimiento constante
Estos elementos no solo influyen en el ambiente laboral, sino también en el compromiso y la permanencia dentro de las organizaciones.
- Uno de los cambios más relevantes se observa en los modelos de liderazgo. “El talento ya no busca figuras autoritarias. Valora líderes que escuchen, reconozcan e impulsen su desarrollo”, explica Bechara.
Aplicar esquemas de flexibilidad
- Las estrategias de flexibilidad, como horarios ajustables o modalidades híbridas, se posicionan como herramientas efectivas para reducir el desgaste laboral. Su implementación no requiere necesariamente mayores costos.
Apostar por beneficios intangibles
- El salario sigue siendo importante, pero ha dejado de ser el único factor decisivo. “El 62% de las empresas está priorizando beneficios intangibles frente a incrementos salariales”, afirma Bechara.
Entre estos beneficios se encuentran:
Flexibilidad horaria
Modalidades híbridas o remotas
Espacios de capacitación y bienestar
A diferencia de los aumentos salariales, que suelen generar efectos temporales, estos elementos contribuyen a un bienestar sostenido, con impacto directo en la motivación y el desempeño.
- El salario sigue siendo importante, pero ha dejado de ser el único factor decisivo. “El 62% de las empresas está priorizando beneficios intangibles frente a incrementos salariales”, afirma Bechara.
Del burnout al compromiso
Reducir el burnout es el punto de partida, pero no el objetivo final. Las empresas que logran controlar el desgaste laboral pueden avanzar hacia niveles más altos de compromiso y vínculo con sus equipos.
En esa línea, el estudio Employee Delight: Conceptualization, Antecedents and Consequences plantea que el trabajador no solo puede estar satisfecho, sino desarrollar una respuesta emocional positiva más intensa frente a su experiencia laboral. Este nivel, conocido como employee delight, se asocia con mayor compromiso, apego organizacional y mejores resultados, lo que lo convierte en una ventaja competitiva para las empresas.
Brechas y desafíos en la implementación
A pesar de los avances, persisten diferencias entre lo que las empresas consideran bienestar y lo que realmente valoran los trabajadores. Mientras las organizaciones suelen enfocarse en indicadores de desempeño o resultados, los empleados priorizan aspectos más cotidianos, como la flexibilidad, el ambiente laboral o el equilibrio entre la vida personal y profesional.
Bechara señala que la brecha actual es menor al 10%, lo que refleja un avance significativo. Sin embargo, advierte que el principal desafío sigue siendo la implementación. Muchas iniciativas fallan, no por falta de intención, sino por una ejecución deficiente: objetivos poco claros, comunicación insuficiente o falta de seguimiento.
Una estrategia compartida
El bienestar financiero y el bienestar laboral no son procesos aislados. Ambos requieren decisiones sostenidas y coordinación entre distintos actores. En el ámbito personal, implica planificación, control del gasto y construcción de ahorro.
En el ámbito empresarial, supone liderazgo efectivo, escucha activa y condiciones laborales adecuadas. “Las organizaciones deben dejar de ver el bienestar como un gasto y entenderlo como una estrategia de retención”, concluye Bechara.
(*) Periodista Gestión Digital.
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