Las ventas de tricimotos crecieron 89% en cinco años, en medio de vínculos con actividades ilícitas y violencia en Ecuador
En 2025 se comercializaron 2.860 tricimotos homologadas en Ecuador -sin contar con las mototaxis adaptadas de forma irregular-, un número récord en los últimos cinco años. Este tipo de transporte se consolida como aliado logístico de bandas criminales y vehículo habitual de la violencia urbana.

Policías y agentes de tránsito en un operativo conjunto contra tricimotos irregulares en la parroquia Pascuales, al norte Guayaquil, en uno de los distritos donde estos vehículos están más relacionados con la violencia.
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La venta de tricimotos homologadas en Ecuador se incrementó un 89,54% entre 2021 y 2025, alcanzando un récord de 2.880 unidades comercializadas el último año, según datos de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae). Este crecimiento ocurre en paralelo a una creciente vinculación de estos vehículos con el transporte informal de pasajeros, la delincuencia y la violencia urbana en ciudades como Guayaquil, Durán o Esmeraldas.
De acuerdo con las estadísticas de la Cinae, las ventas de tricimotos crecieron un 26,26% de 2024 a 2025, año que marcó el pico máximo de ventas de los últimos cinco años. En el primer cuatrimestre de 2026 ya se registró la venta de 1.329 nuevas unidades con lo que se proyecta que la comercialización de estos motocarros casi que se puede duplicar este año, en relación a 2025.
Sin embargo, desde la Cámara matizan que el crecimiento de la comercialización ha sido jalonado también por la venta de motocarros de carga -no solo de pasajeros- y apuntan a una proliferación descontrolada de tricimotos sin homologación en Ecuador.
Se trata de un vasto mercado de vehículos de transporte de pasajeros adaptados, ensamblados en talleres artesanales barriales, mayormente relacionados a actos delictivos y violentos -un mercado irregular que se vale también del reensamble de motocicletas robadas, sobre el que se carece de datos-.
Microtráfico, violencia y gobernanza criminal
Renato Rivera, investigador especializado en seguridad y economía criminal, analista de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), vincula el uso de las tricimotos a complejas dinámicas de la economía criminal, microtráfico y gobernanza criminal.
El analista señala una relación entre casos de microtráfico judicializados en Guayaquil con el uso de tricimotos, sea porque conductores pueden ser utilizados para la venta de drogas o porque los vehículos se usan para el movimiento de dosis. También se han registrado casos en los que las mototaxis se usaban para mover armas en el noroeste de Guayaquil.
En zonas violentas del distrito metropolitano de Guayaquil, como Pascuales, Nueva Prosperina o el vecino cantón Durán, las tricimotos o mototaxis han sido protagonistas en sicariatos y homicidios múltiples. Los motocarros se utilizan en ataques armados o los conductores terminan asesinados.
“Un mercado formal podría ser subsidiario de uno ilícito. Se requiere de una estrategia de control e intervención más allá de la Policía, un enfoque dirigido a las finanzas y el patrimonio, para descartar adquisiciones en efectivo, casos de lavado o chulco”.
Renato Rivera, investigador especializado en seguridad y economía criminal.
Además, los grupos delictivos han logrado imponer un sistema de extorsión a los conductores de mototaxis, obligándolos incluso a colocar stickers a cambio del pago de una cuota semanal extorsiva de USD 5 -con pagos periódicos adicionales-, según casos documentados en Esmeraldas o el norte de Guayaquil, a los que alude Rivera.
Se trata de un modus operandi de grupos como Los Tiguerones, que en su momento llegaron a financiar o a entregar motos a sus nuevos integrantes en Nueva Prosperina. “En la frontera con Colombia, grupos armados prestan dinero para la adquisición de vehículos de transporte informal y movimiento de carga, los financian con intereses mediante cobro gota a gota”, dice Rivera.

El desafío de la informalidad
David Molina, presidente ejecutivo de la Cinae, explica que el mercado de tricimotos está dividido en los vehículos de transporte de pasajeros, que es "supercontrolado" y limitado solo a cooperativas con títulos habilitantes; y un mercado de carga, regulado por la Agencia Nacional de Tránsito desde 2023, que ha impulsado el crecimiento estadístico de los últimos años.
Entre los problemas del sector, según Molina, están la informalidad y la ausencia de regulación para motos y trimotos eléctricos, que carecen de regulación, por lo que se venden sin exigencia de matrícula ni licencia y circulan libremente sin ningún tipo de seguridades, explica.
En Ecuador existen dos empresas que ensamblan tricimotos -ubicadas en Quito y Cuenca-, explica. Pero, según Molina, el mercado formal de motocarros homologados compite con un mercado de adaptaciones artesanales irregulares.
"Si no corriges la informalidad, vas a conseguir muy poco en el temas de trazabilidad (incorporar sistema de GPS para las tricimotos), como los que se están proponiendo".
David Molina, Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana.
Motocicletas son partidas a la mitad y convertidas artesanalmente en tricimotos con carrocerías adaptadas, lo que implica graves riesgos de seguridad vial por no cumplir ningún estándar técnico, de acuerdo al presidente de la Cámara. El costo es el principal incentivo para la informalidad -apunta-, ya que una tricimoto homologada promedio puede costar USD 3.000, mientras una artesanal puede ensamblarse por la mitad de precio -o menos si se usan partes robadas-.
El auge histórico en la venta de motocicletas en 2025 puso en la mira la necesidad de aumentar seguridades -como la incorporación de frenos ABS- y mecanismos de trazabilidad con GPS. Molina señala que cualquier regulación adicional para el sector sin control del mercado irregular solo incentiva a más personas a operar con vehículos sin homologar, para el caso del mercado de los tricimotos.
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