ESPECIAL | Grandes capturas de capos desataron disputas entre bandas y los homicidios subieron en Ecuador
Al cumplir su primer año ordinario en el poder, el presidente Daniel Noboa exhibe entre sus logros de seguridad la recaptura de alias ‘Fito’. Entre el 24 de mayo de 2025 y el 24 de mayo de 2026, Guayas, Los Ríos, El Oro y Manabí acumularán apenas ocho días sin estado de excepción.

Personal de la Policía Nacional en un control de seguridad en Guayaquil en el estado de excepción.
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PRIMICIAS
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Redacción Primicias
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El 24 de mayo de 2026 Daniel Noboa cumple su primer año de mandato ordinario. En estos 12 meses, el Gobierno cimentó su política de seguridad en golpes contra cúpulas del crimen transnacional.
Los arrestos de cabecillas en Ecuador, España y Emiratos Árabes Unidos se anunciaron como victorias contundentes en el marco del llamado conflicto armado interno.
Sin embargo, al contrastar estos resultados con otros datos relacionales, queda en evidencia que capturar a las cabezas no trajo paz. Por el contrario, la violencia se desbordó y el país cerró 2025 con el peor récord de homicidios su historia, sumando 9.216 crímenes intencionales y una tasa de 50,9 homicidios por cada 100.000 habitantes. Entre el 24 de mayo de 2025 y el 30 de abril de 2026 (el dato más actualizado del Ministerio del Interior) hubo 8.182 homicidios en Ecuador.
Las grandes capturas precedieron más violencia
El primer año del régimen de Daniel Noboa estuvo marcado por detenciones de alto perfil calificadas como golpes letales a las estructuras delictivas. El 26 de mayo de 2025, apenas dos días después de la posesión presidencial, se reportó la captura de Dritan Gjika, cabecilla de la mafia albanesa, en los Emiratos Árabes Unidos.
Un mes después, el 25 de junio, el bloque de seguridad recapturó a Adolfo Macías, alias 'Fito', máximo jefe de Los Choneros, quien fue extraditado a los Estados Unidos a mediados de julio. A finales del año, el 16 de noviembre, la Policía de España detuvo a Wilmer Chavarría, alias 'Pipo', cabecilla de Los Lobos.
El análisis de los registros de homicidios revela que el retiro de estos capos de las calles no mermó la criminalidad, sino que provocó un efecto adverso.
El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado documentó que la caída de los grandes cabecillas ha provocado un proceso de atomización de las bandas. Esto quiere decir que el vacío de poder ha generado nuevos enfrentamientos violentos para ganar espacio y territorio. Es decir, más asesinatos.
Esto se evidencia en los datos oficiales de homicidios en Ecuador. Por ejemplo, inmediatamente después de la detención de Gjika la violencia armada se encendió masivamente en territorios como Guayaquil, Portoviejo, Machala, Montecristi y Quevedo. Solo durante el 27 de mayo de 2025, es decir, un día después de la captura, 14 personas fueron asesinadas en estas localidades.

De la misma forma, la extradición de alias 'Fito' dejó un vacío de poder que desató el caos absoluto en la Costa y las rutas estratégicas de la droga.
Un mes después de su captura, Manabí, considerado el bastión de Los Choneros, alcanzó en julio un punto crítico de violencia según la base de datos del Proyecto de Datos sobre Eventos y Ubicación de Conflictos Armados (Acled): 101 muertes relacionadas con eventos de violencia criminal, superando por primera vez incluso a Guayas, la provincia que ha liderado las estadísticas de homicidios. El repunte coincidió con la extradición de 'Fito' a Estados Unidos.
El arresto de alias 'Pipo' repitió el mismo patrón, pues los días 17 y 18 de noviembre hubo repunte de crímenes por amenazas y ajustes de cuentas en Guayaquil, San Jacinto de Yaguachi, Buena Fe, Manta y Francisco de Orellana. 18 fueron las víctimas.
Estados de excepción, ¿una medida eficaz?
Para intentar contener esta espiral de homicidios, la administración Noboa se ha sostenido de forma repetitiva en la declaratoria de estados de excepción. En el primer año ordinario del Ejecutivo, entre el 24 de mayo de 2025 y el 24 de mayo de 2026, Guayas, Los Ríos, El Oro y Manabí acumularán apenas ocho días de 365 sin estado de excepción, una medida que se ha consolidado como un eje permanente de la estrategia de seguridad del Gobierno. Esta política ha implicado el despliegue de las Fuerzas Armadas en las calles y restricciones temporales a derechos constitucionales, como la libertad de tránsito (toque de queda), la inviolabilidad de domicilio y la inviolabilidad de correspondencia.
Sumando todo el tiempo de su gestión, desde el 23 de noviembre de 2023, cuando Daniel Noboa asumió la Presidencia para completar el período de su antecesor, Guillermo Lasso (quien dejó el poder tras decretar la muerte cruzada), el Mandatario ha mantenido a gran parte del territorio ecuatoriano bajo restricciones de movilidad y militarización mediante sucesivos estados de excepción: de 913 días en Carondelet (hasta el 24 de mayo de 2026), apenas 51 días transcurrieron sin esa medida extraordinaria.
La respuesta estatal ha permanecido inamovible a inicios de 2026 con los estados de excepción, pero entre marzo y mayo se añadieron nuevos toques de queda focalizados nocturnos para intentar diezmar la logística criminal.
Aunque estos grandes operativos dejan miles de civiles detenidos por incumplir la restricción de horarios, el impacto en la reducción de las tasas de violencia es limitado.
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