La 'terapia de la migración' de Carla Zambrano y Dave Munive: El dúo que sana la nostalgia ecuatoriana en París
Los ecuatorianos Carla Zambrano y Dave Munive transforman los escenarios franceses en un refugio migrante a través de fusiones modernas y un esperado homenaje a Julio Jaramillo.

La cantante ecuatoriana Carla Zambrano y el guitarrista Dave Munive, ambos radicados en París.
- Foto
Jean Pierre Olivares, cortesía de Carla Zambrano
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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PARIS.- La voz de Carla Zambrano y la guitarra de Dave Munive transforman los escenarios de París en un refugio para sanar la nostalgia de la diáspora ecuatoriana y combatir la impotencia de la distancia, congregando a sus compatriotas a golpe de pasillos, albazos y un próximo tributo al Ruiseñor de América, el eterno Julio Jaramillo.
Carla, de 33 años de edad, es una artista, emprendedora y gestora cultural franco-ecuatoriana que desde pequeña creció entre Francia y Ecuador, “generalmente más en el norte” de Quito, “en la Kennedy, en Ponciano, en el Condado”, y decidió instalarse a largo plazo en París hace un año.
Dave, de 34, llegó a Francia en 2019 a estudiar y es un musicólogo y guitarrista, también quiteño, de la Carolina.
Ambos venían haciendo música desde Quito, pero en géneros muy distintos a lo que hacen hoy.
De la academia y el pop al rescate de la raíz
El camino musical del dúo tomó forma definitiva en París gracias a un empujón de Dave. Aunque Carla había crecido escuchando pasillos y albazos por la influencia de su familia lojana, en Quito solo cantaba jazz, pop y repertorio en inglés.
Al llegar a Francia con la idea de descifrar su lugar en una escena cultural inmensa, Dave la impulsó a explorar las raíces andinas, un terreno nuevo para ella que al principio le despertó el miedo de no ser lo suficientemente legítima o de terminar instrumentalizando una tradición que requería un respeto absoluto.
“Pero claro”, se cuestionó Carla, “siempre hay como un poco ese miedo, un cuestionamiento de qué tan legítimo es hacer música acá tradicional cuando no lo hice antes y también hacerlo con respeto a los orígenes de esa música. Querer honrarlos, pero sin querer tampoco instrumentalizarlos”.
Dave también venía de otra tradición, sostiene. “Como muchas personas, como todos mis amigos al final del conservatorio toqué en todo lo que pagara, entonces pop, yo empecé la música por el punk, por el rock, Nirvana, Green Day y todas esas cosas”, explica, y ”empecé a hacer música ecuatoriana y latinoamericana así, estudiando, y en realidad haciendo muchos más conciertos ya aquí”.
La música como terapia frente al desarraigo

La distancia terminó por transformar el significado de la música para ambos. Dave explica que las canciones de la tierra suelen pasar desapercibidas en el día a día del país de origen, donde forman parte del paisaje cotidiano y por ejemplo, de los viajes en bus, "pero una vez que sales de ese contexto te falta, y a mí me falta, como a mucha gente le falta la comida, le faltan los amigos”.
“Para mí hacer música ecuatoriana es mi terapia de la migración, porque hay cosas que me gustan un montón de acá pero hay cosas que jamás van a ser lo mismo y me gusta redescubrir esta ecuatorianidad a través de la música”.
Dave Munive, músico ecuatoriano radicado en París
Por el círculo artístico parisino que se mueven Carla y Dave también gravitan la cantante La Coya, con quien Dave contribuyó musicalmente en el tema “Aventura”, incluido en la compilación “Latin Chill”, de Putumayo Records.
Fue precisamente La Coya, a quien Carla conoce desde Ecuador, quien la conectó con Dave al llegar a Francia. “Ella es la que cuando yo llego le digo, ‘estoy como un poco perdida, quiero ya hacer música, pero no sé con quién’. Y me dice ‘yo tengo un guitarrista, seguro se llevan super bien’ y ahí nos presenta, y en efecto nos llevamos rebien desde el principio y compartimos los gustos musicales”.
Comunidad y fusión en la Ciudad Luz

La propuesta musical de Carla y Dave subvierte el cliché del migrante latinoamericano atrapado en el circuito comercial de la música tropical estándar o urbana para fusionar melodías ecuatorianas con ritmos modernos, como están haciendo otros músicos ecuatorianos en la Ciudad Luz.
“Vivimos en un mundo tan globalizado, tan cruzado de tantas cosas, tenemos acceso a tanta información que pues se traduce en estas mezclas musicales que están saliendo y que están vivas y que ahora creo que todo lo que escucho básicamente es eso. Es una mezcla de lo que pasó antes, de lo que se escucha ahora, de las raíces de donde viene el artista y de las influencias que tiene de su vida, si migró o si tuvo formaciones en otros ámbitos”, explica Carla.

“Tenemos artistas igual increíbles acá. El pianista Juan Manuel Nieto que tiene su proyecto de jazz, igual fusión. Helena Recalde también, una bajista increíble que mezcla esos orígenes que tiene de Esmeraldas, sonoridades de Esmeraldas con músicos que conoce acá de África. O sea, las posibilidades son infinitas”, agrega Carla.
El Ruiseñor de América
En el horizonte, el próximo proyecto de Carla y Dave es un tributo al Ruiseñor de América, Julio Jaramillo, el próximo 7 de julio, concebido como una noche para unir en París a distintas generaciones de ecuatorianos en particular, y de latinoamericanos o extranjeros en general, dado el potente alcance que tuvo el ídolo en el continente americano.
“Julio Jaramillo y la Selección son las dos cosas que nos unen y por eso nos dijimos, ‘tratemos de hacer un evento chévere de música ecuatoriana que sea de calidad y que trate de hablar a los ecuatorianos en general”, explica Dave.
“Julio Jaramillo cumple con esta función maravillosa de que nos une a diferentes generaciones”, acota Carla, “tú tienes a los más chiquitos que van a conocer ‘Nuestro Juramento’ y nuestros abuelitos también. Entonces, es ese abanico de que nos reúne a ecuatorianos de diferentes regiones, de diferentes edades y es un orgullo nacional".
A principios del mes próximo Carla también viajará a España para unirse como corista a las presentaciones del cantante quiteño Machaka en Madrid, y el día 11 de julio vendrá Machaka a París para una presentación con La Coya.
Mientras preparan sus próximas presentaciones, este dúo quiteño demuestra que la verdadera "terapia de la migración" consiste en transformar la nostalgia en un puente sonoro, construyendo junto a aliados un territorio común donde la diáspora ecuatoriana, por fin, puede sentirse en casa.
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