Segunda veda del cangrejo de 2026 se acerca en Ecuador
La prohibición de capturar y comercializar cangrejo rojo busca proteger su reproducción, mientras expertos advierten que un posible episodio fuerte de El Niño podría afectar a estas especies.

Fotografía de archivo del octavo Festival del Cangrejo Rojo, en Naranjal, Guayas.
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Ecuador se acerca a la segunda veda del cangrejo rojo de 2026, que regirá del 1 al 30 de septiembre. Durante ese período, estarán prohibidas en todo el territorio nacional la captura y comercialización de esta especie.
La medida busca proteger las etapas reproductivas del cangrejo rojo y el cangrejo azul y garantizar la sostenibilidad de este recurso.
Durante las fechas establecidas para las vedas, estas especies entran en las etapas de precortejo y cópula.

“Las vedas reproductivas constituyen una medida esencial de manejo pesquero, ya que permiten que los animales completen los procesos clave de apareamiento sin la presión que les ejerce una extracción realizada por el ser humano”, señaló el Ministerio de la Producción en un comunicado difundido a inicios de año.
Quienes incumplan la veda enfrentarán sanciones administrativas establecidas en la Ley Orgánica para el Desarrollo de la Acuicultura y Pesca y, en casos graves, procesos penales conforme al Código Orgánico Integral Penal.
Un fuerte episodio de El Niño afectaría la captura de cangrejos en Ecuador
La segunda veda del cangrejo en Ecuador podría coincidir con un episodio de El Niño, un fenómeno climático que, según agencias meteorológicas internacionales, sería intenso durante la segunda mitad de 2026.
De acuerdo con la bióloga Fedra Solano, un episodio fuerte de El Niño, como el previsto para este año, podría generar pérdidas para cangrejeros y concheros.
“El Niño afecta gravemente tanto al cangrejo como a la concha debido a las intensas lluvias e inundaciones que desequilibran por completo el ecosistema de los estuarios”, advierte Solano, bióloga del Ipiap.

La llegada masiva de agua dulce por las lluvias altera la salinidad y la temperatura de los estuarios, lo que afecta directamente a cangrejos y conchas.
Las larvas son especialmente vulnerables a estos cambios y a las variaciones de las corrientes. Esto aumenta su mortalidad y reduce la supervivencia de futuras poblaciones adultas.
Además, las fuertes lluvias pueden inundar las madrigueras donde se refugian los cangrejos. Al quedar atrapados y sin posibilidad de salir para alimentarse, muchos mueren.
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