De Ecuador a Estados Unidos: el empresario con 'visa Einstein' que convirtió la migración en una red de negocios para otros latinoamericanos
Cristian Mariño Robalino llegó en el 2022 a Utah con experiencia en comercio internacional. Recibió la visa que se da a talentos excepcionales y hoy dirige empresas que operan entre tres continentes, integra el directorio de una red empresarial en América y comparte su experiencia con emprendedores que buscan internacionalizar sus proyectos.

Cristian Mariño Robalino frente al Capitolio del estado de Utah, en Salt Lake City, donde ha desarrollado sus proyectos empresariales y desde donde impulsa iniciativas de comercio internacional y mentoría para emprendedores latinoamericanos.
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Durante meses esperó la notificación que cambiaría el rumbo de su familia. Cuando finalmente el Gobierno de Estados Unidos aprobó su residencia permanente por méritos profesionales, Cristian Mariño hizo algo que pocos habrían esperado: presentó la renuncia al empleo que le había devuelto la estabilidad. "Era el momento de lanzarme nuevamente a la piscina, pero en otro país", recuerda.
Había llegado a Salt Lake City, Utah, con una trayectoria consolidada en comercio internacional. En Ecuador dirigió proyectos de abastecimiento global, logística y desarrollo de negocios para un importante grupo empresarial y complementó su formación con un MBA y estudios de liderazgo en España. Pero esa historia terminó donde esta comienza.
Antes de emigrar, Mariño dice que ocupaba una posición cómoda. Sin embargo, asegura que la estabilidad dejó de ser suficiente cuando él y su esposa empezaron a preguntarse qué futuro querían para sus dos hijas. La respuesta los llevó a Estados Unidos, donde terminó recibiendo la llamada 'residencia o visa Einstein', que este país da a talentos excepcionales.
Durante los primeros meses trabajó para una empresa del sector de comercio internacional y minería. Esperó la aprobación definitiva de su residencia y, cuando llegó, tomó una decisión que había postergado durante años. "No quería volver a quedarme en una relación de dependencia. Había presentado un proyecto para emprender y sentí que era el momento de cumplirlo".
Ese paso dio origen a tres empresas. La primera fue Fairbourne Global Trade Solution, creada en 2023 para conectar fabricantes estadounidenses con clientes en América Latina. Un año después nació Marino Robalino LLC, desde donde asesora a empresas y profesionales interesados en internacionalizar sus operaciones. Más recientemente consolidó Altura Trading LLC, enfocada en importar flores ecuatorianas para venderlas directamente en Estados Unidos, y trabaja en una nueva línea de negocios vinculada al intercambio comercial entre China y ese país.
Mientras él desarrollaba esas empresas, su esposa convirtió su pasión por la cocina en un emprendimiento de alimentación saludable dirigido al mercado estadounidense.

Un puente entre Ecuador y Estados Unidos
Aunque vive en Utah desde hace casi cuatro años, Mariño, de 43 años, evita hablar de migración como una ruptura con Ecuador. Prefiere describirla como una expansión.
Su equipo está distribuido entre Estados Unidos, Ecuador y Asia. Importa flores ecuatorianas, exporta productos industriales y mantiene relaciones comerciales con distintos mercados. "No me fui para olvidarme de Ecuador. Sigo haciendo patria desde afuera".
En paralelo, comenzó a dedicar parte de su tiempo a mentorías y conferencias para emprendedores, empresarios y estudiantes. No se limita a explicar procesos migratorios; comparte herramientas para internacionalizar negocios y entender cómo funciona el ecosistema empresarial estadounidense. También forma parte del directorio de una red empresarial con presencia en América Latina que organiza encuentros sobre inversión y oportunidades comerciales.
"Siempre me ha gustado trasladar conocimiento. Nunca he creído en guardármelo; al contrario, me llena ver que otras personas crecen".
Cristian Mariño Robalino, empresario ecuatoriano radicado en Estados Unidos
En esas conversaciones, encuentra un patrón que se repite: migrantes que dudan por el idioma, el miedo al fracaso o la incertidumbre de empezar desde cero. Él cree que, muchas veces, la principal barrera no está en el mercado, sino en la decisión de dar el primer paso. "Empieza, aunque sea pequeño, en aquello en lo que eres bueno. Lo importante es tomar acción".

Esa experiencia también lo ha llevado a escenarios distintos al empresarial. Forma parte del directorio de Thinking World, una plataforma con sede en Florida que conecta a empresarios de Estados Unidos con emprendedores e inversionistas de América Latina, desde donde participa en encuentros informativos en varios países sobre negocios e internacionalización. Además, fue invitado como jurado de la edición latina de Shark Tank, donde evaluó proyectos de emprendedores de la región, una faceta que refleja cómo su experiencia ha comenzado a trascender el ámbito de sus propias empresas.

Cuando se le pregunta qué cambiaría de su historia, no habla de las empresas ni de la migración. Habla del tiempo. Considera que permaneció demasiado tiempo en una zona de comodidad y que, con la experiencia que tiene hoy, habría dado el paso varios años antes. Cree que, como a muchas personas, le faltó alguien que le demostrara que era posible empezar de nuevo.
Pero, al final del día, insiste en que el mayor indicador de que la decisión valió la pena no está en los balances ni en los contratos, sino en ver que sus hijas crecen con las oportunidades que él imaginó cuando decidió empezar de nuevo.
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