IESS: El 61% de los pacientes en lista de espera quirúrgica aguardan más de 90 días para ser operados
Los afiliados del Seguro Social enfrentan largas esperas para obtener citas médicas externas y aún más si se trata de cirugías, lo que termina deteriorando su salud. La mayor demora está en los hospitales de especialidades.

Imagen referencial del personal del hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, en Quito, el 3 de julio de 2026.
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Carlos tiene 65 años, fue operado del corazón y recibe atención en el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), en el centro-norte de Quito. Él es uno de los miles de pacientes que obtienen sus citas para ser atendidos en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) por canales telemáticos, pero su experiencia no es positiva.
Este paciente contó a PRIMICIAS que agenda sus citas por teléfono, llamando al número 140, con la ‘ayuda’ de un asistente robotizado. “Se demora. Es inconveniente siempre. No es tan fácil como antes”, dice este adulto mayor.
“A veces me dejan en la línea y se van. Dicen: ‘Espere un momento, que ya le atiende una persona’. Nunca llega y cierran después de cinco minutos”. Y, cuando por fin lo consigue, la confirmación del agendamiento le llega por un mensaje de texto. Aunque cuenta en ocasiones le ha tocado esperar hasta seis meses para recibir una cita.
Así como Carlos (nombre protegido), en el primer trimestre de 2026, los pacientes del IESS en general tuvieron tiempos de espera de entre 40 y 65 días para sus citas médicas. Así lo evidencia el análisis de los informes de necesidad para la contratación del servicio de agendamiento de citas (2026-2027), que revela un desajuste estructural crítico en esta red de salud.
Pero estas excesivas tardanzas dependen, además, del tipo de establecimiento. Por ejemplo, en los hospitales de especialidad, los más saturados, el afiliado espera más de dos meses por su cita. Mientras que en los centros básicos, es 'más rápido', con unas seis semanas en promedio.
Mónica Guambi, otra usuaria del IESS, cuenta que WhatsApp es el medio usual por el que agenda las chequeos de su esposo, que tiene un tumor maligno en los ojos. “En septiembre de 2025 nos demoramos creo que unos dos meses en obtener la cita”, para el hospital de Sangolquí. Y el seguimiento solo lo pudo agendar para finales de mayo y en otro hospital, el HCAM, después pasar por Solca para descartar la presencia de algún cáncer.
“Para los que manejamos WhatsApp sí es fácil. Digitas el número de cédula y el año de expedición. Por lo general siempre mandan a medicina general, a menos que tenga abierto para más especialidades”, relata.
El inconveniente que tiene Mónica es que las únicas opciones de establecimientos para ser atendidos no les quedan cerca. Ella y su esposo viven en Papallacta, a unos 90 minutos al oriente de Quito, y les suelen ofrecer opciones ya sea a Cayambe o a Machachi. “Por eso nos toca estar cada rato entrando en WhatsApp y ver dónde sale más cerca para coger cita”.

Esa es la razón para que otros usuarios que prefieran agendar de manera presencial. Julia (nombre protegido), tiene 70 años, vive con acromegalia, una enfermedad rara, y afirma que, generalmente, no tiene problemas para obtener citas de esa forma. No usa los canales tecnológicos. “Yo me voy ahora (de un hospital) y me mandan con cita previa. Y cuando hay algo que no está claro me dan cita abierta”, dice.
Un médico que labora en el IESS, que pidió no ser identificado, habló con PRIMICIAS y señaló que en los últimos años, sin importar el gobierno, se ha ampliado la atención en los hospitales pero sin tener la infraestructura necesaria. Razón por la que considera que existe una “congestión” o “colapso” dentro del sistema de salud de la Seguridad Social.
Según cuenta el médico, los pacientes buscan ser atendidos en los establecimientos más conocidos, como los de especialidades, que salen en las noticias. Pero, en la realidad, explica que en esas casas de salud “no hay espacio” y únicamente se atienden casos complejos. Sin embargo, agrega que se han incrementado 1.000 horas semanales de consulta externa y que los nuevos sistemas de agendamiento brindan más cifras al personal hospitalario.
La crisis de retrasos se extiende a las cirugías
Estos problemas en el IESS generan un punto aún más crítico: los 'cuellos de botella' quirúrgicos. En este caso el escenario empeora y el 61% de usuarios superan los 90 días de espera, aunque la meta máxima institucional es de un mes, según información interna del IESS.
Las cifras al cierre de 2025 muestran los problemas operativos, financieros y tecnológicos. Por ejemplo, el retraso en las citas médicas contribuye, a la vez, en la congestión en los tiempos de llegada a los quirófanos.
La documentación interna del Seguro Social muestra que el desabastecimiento crónico de dispositivos médicos, que supera el 30%, y la falta de ejecución de USD 2,3 millones en prótesis e implantes corporales actúan también como un limitante y fuerzan la suspensión de cirugías programadas. Al que se sumó la ausencia de insumos de uso general, como hilos de sutura, jeringas y gasas.
Además, a pesar de la enorme acumulación de pacientes, el IESS experimenta una paradoja en el uso de su infraestructura de internación: la ocupación de camas en 2025 cerró en el 73%. Es decir, no se utilizan en su totalidad.
En cuanto al personal médico, aunque las cifras oficiales 2025 indican que las partidas destinadas a ese rubro se ejecutan en el 99%, el problema está en la demanda supera esas capacidades operativas. Y, a mediados del año pasado, el Gobierno incluyó al IESS en su plan de eficiencia administrativa, que derivó en el despido de miles de funcionarios en distintas entidades del Ejecutivo.
A esto se suma la falta de "auditores de pertinencia médica" en las coordinaciones provinciales de salud, lo que impide liquidar los procesos de facturación de las atenciones ya brindadas. Como consecuencia, la partida para cubrir esos rubros en 2025 apenas se ejecutó al 21%.
Otro efecto, más allá de los riesgos para los pacientes, es la presión financiera adicional. El incremento de la demanda y de la congestión obliga a optar por las derivaciones al sector privado. Solo en 2025, el IESS pagó USD 692,9 millones a prestadores externos.
El problema del ausentismo
Otra arista de la crisis del sistema de salud del IESS es la inasistencia de los pacientes que sí consiguen las demoradas citas médicas. La información interna muestra que los hospitales de especialidades registran un ausentismo del 13,55%. Mientras que en los básicos la cifra asciende a 18,83%.
Esto puede ser un efecto directo de los mismos tiempos de demora. Debido a lo difícil de conseguir una cita en los hospitales de especialidad, los usuarios faltan menos. Y, a la vez, el Seguro Social no puede saber qué pacientes, ante la urgencia, buscaron consultas privadas o tuvieron complicaciones.
PRIMICIAS consultó al IESS sobre estas demoras este 10 de julio de 2026, sin embargo no ha habido una respuesta.
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