"Pidió permiso en el trabajo y murió frente a su hijo" | El caso de Nelly Almache, quien falleció cuando se dirigía a una reunión en un colegio de Quito
Nelly Almache, de 52 años, murió tras ser atropellada cuando intentaba cruzar la avenida Francisco de Orellana, en el norte de Quito. Mientras la familia exige justicia, el conductor procesado enfrenta la investigación en libertad.

Accidente de tránsito en las avenidas Francisco de Orellana y Enrique Gangotena, norte de Quito.
- Foto
Captura de redes sociales
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Nelly Almache, de 52 años, murió tras ser atropellada el 9 de julio de 2026, cuando se dirigía a una reunión en el colegio de su hijo de 11 años. El accidente ocurrió en la intersección de las avenidas Francisco de Orellana y Enrique Gangotena, en el norte de Quito.
El menor la esperaba en los exteriores del plantel para asistir juntos a la reunión, prevista para las 16:00.
Ese día, Nelly estaba acompañada por su hija, su yerno y su nieta de cinco años. Mientras intentaba cruzar la avenida Francisco de Orellana, fue impactada por un vehículo SUV de color plomo.
Según Samanta Calderón, abogada de la familia, la mujer alcanzó a poner a salvo a su nieta al dejarla sobre la acera antes de ser embestida por el vehículo.
A causa del impacto, Nelly cayó de espaldas y sufrió una fractura de cráneo. Murió en el lugar.
La familia evitó que el conductor huyera
De acuerdo con Calderón, tras el siniestro, los familiares reaccionaron de inmediato y formaron una cadena humana para impedir que el conductor abandonara la escena.
El conductor fue identificado como Roberto Andrés S., de 41 años, quien se dedica a la creación de contenido en redes sociales (influencer).
Según el parte judicial, la prueba de alcoholemia practicada al procesado dio resultado negativo y no registra multas ni citaciones pendientes.
Además, el hombre se acogió al derecho al silencio y no rindió versión en el lugar.
Se investiga un posible exceso de velocidad
Según la información judicial, el cuerpo de la víctima quedó sobre la avenida Francisco de Orellana, a unos dos metros del cruce peatonal, a la altura de la calle Enrique Gangotena.
La defensa de la familia sostiene que Nelly cruzaba por el paso cebra, por lo que el conductor debía reducir la velocidad e, incluso, detenerse para ceder el paso.
Por ello, una de las hipótesis es que el vehículo circulaba a exceso de velocidad, lo que habría impedido al conductor reaccionar a tiempo.
Tras el impacto, el SUV presentó daños leves en el guardachoque delantero y quedó detenido aproximadamente dos metros después del paso peatonal, en el carril derecho de la avenida Francisco de Orellana, en sentido occidente-oriente.
El cuerpo de la víctima quedó sobre el carril izquierdo de la misma vía.
La Unidad de Investigación de Accidentes de Tránsito deberá establecer si el vehículo circulaba con exceso de velocidad y determinar si el hecho ocurrió en las inmediaciones de un plantel educativo, circunstancia que podría constituir una agravante dentro del proceso.
"Pidió permiso en el trabajo y murió frente a su hijo"
Mientras avanzan las investigaciones, la familia exige que el caso no quede en la impunidad.
Calderón explicó que Nelly había pedido permiso en su trabajo para organizar la primera comunión de su hijo y asistir a la reunión convocada por el colegio.
"Nelly pidió permiso en su trabajo todo el día para organizar la primera comunión de su hijo. A las 16:00 tenía que acudir a una reunión en el colegio y él la estaba esperando al otro lado de la calle. Lastimosamente, la vio morir".
Abogada Samanta Calderón
La abogada sostiene que el impacto emocional para la familia ha sido devastador. Además de perder a su madre, el niño quedó en la orfandad y la mujer era uno de los principales sustentos económicos del hogar.
En los próximos días, la defensa solicitará las pericias a las cámaras de seguridad del sector, que podrían aportar nuevos elementos sobre la dinámica del siniestro. También se prevé la toma de versiones y la reconstrucción de los hechos.
Mientras tanto, el conductor enfrenta el proceso en libertad, luego de presentar elementos que acreditan su arraigo, por lo que la Fiscalía no solicitó prisión preventiva.
El caso se investiga como un presunto delito de muerte culposa, tipificado en el artículo 377 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que contempla una pena de tres a cinco años de prisión si se determina la existencia de agravantes.
Compartir:





