NASA lanzará una misión robótica para salvar al telescopio Swift de caer a la atmósfera
El telescopio espacial Swift, lanzado en 2004, será remolcado a una órbita más estable en una operación inédita de la NASA que costará USD 30 millones.

La nave espacial Swift siendo desembalada en el Hangar AE de la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, 31 de julio de 2004.
- Foto
AFP
Actualizada:
Compartir:
La NASA no solo logra tener hitos en el espacio con Artemis 2, pero esta vez se prepara para lanzar esta semana una misión robótica para salvar a su telescopio espacial Swift, que corre el riesgo de desintegrarse en la atmósfera terrestre en poco tiempo.
La operación, de varios meses de duración, busca prolongar la vida útil del observatorio y allanar el camino a futuras operaciones de reparación y reutilización de satélites en órbita.
El lanzamiento está programado para el miércoles 1 de julio de 2026 a partir de las 04:43 (hora de Ecuador), indicó la NASA, que debió atrasarlo este martes por condiciones meteorológicas desfavorables.
El robot de rescate, desarrollado por la start-up estadounidense Katalyst, viajará a bordo de un cohete Pegasus que será liberado desde un avión, en lugar de despegar desde una plataforma terrestre.
Una vez en el espacio, deberá alcanzar una órbita cercana a la de Swift, localizarlo y sujetarlo mediante tres brazos móviles en una maniobra sin precedentes.
Después, el dispositivo intentará remolcar el telescopio durante al menos un mes para elevarlo unos 300 kilómetros y situarlo en una órbita más estable, lo que permitiría prolongar su vida operativa durante varios años más.
De tener éxito, toda la misión será una "sucesión de primicias nunca antes logradas", señaló Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA, en un diálogo reciente con periodistas.
El observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado en 2004 para estudiar los estallidos de rayos gamma, los "fenómenos más energéticos que se producen en el universo", explicó a la AFP Regina Caputo, astrofísica de la NASA.
Su ubicación en órbita baja, a unos 600 kilómetros de altitud, facilitó la comunicación permanente con los científicos, pero también provocó su lento descenso debido al rozamiento atmosférico intensificado por la actividad solar.
Aunque fue diseñado para durar solo dos años, sigue siendo muy valorado por su capacidad de respuesta rápida y no puede ser reemplazado de inmediato.
La NASA decidió intentar salvarlo "por lo especial que es", dijo Domagal-Goldman. La misión, con un costo de 30 millones de dólares, enfrenta incertidumbres técnicas y una probabilidad de éxito estimada en "quizá 50-50", según Caputo.
Compartir: