Ecuador busca nuevos mercados para el arroz, pero productores insisten en recuperar a Colombia
Ecuador busca nuevos destinos para exportar arroz tras el cierre del mercado colombiano, pero productores e industriales advierten que la sobreoferta mundial y la baja competitividad dificultan reemplazar a su principal comprador.

Guayas y Los Ríos son las provincias con mayor producción de arroz en el Ecuador, el 4 de mayo de 2026.
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Ecuador enfrenta uno de sus mayores desafíos recientes para el sector arrocero: encontrar nuevos mercados internacionales capaces de absorber los excedentes que históricamente se enviaban a Colombia.
El país vecino dejó de comprar arroz ecuatoriano desde el 24 de febrero de 2026, en medio de una guerra comercial entre Ecuador y Colombia. La medida dejó a Ecuador sin su principal mercado de exportación para la gramínea.
El impacto ha sido inmediato. Ecuador produce en promedio 1,9 millones de toneladas de arroz en cáscara al año, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
De ese volumen, una vez procesado, cerca de 100.000 toneladas de arroz pilado, o el 90% del excedente exportable, tenía como destino Colombia. Envíos menores también se hacen a Estados Unidos, Guatemala, Costa Rica y Perú.
Sin el mercado colombiano, el arroz excedente permanece en Ecuador, lo que ha generado sobreoferta, una caída de precios y presión directa sobre 85.000 agricultores, especialmente pequeños y medianos. Esta situación provocó protestas en Babahoyo, provincia de Los Ríos, la última semana de abril, donde productores exigieron acciones urgentes al Gobierno.
Abrir mercados no se hace en el corto plazo
En una entrevista con un medio digital, el ministro de Agricultura, Juan Carlos Vega, aseguró que Ecuador trabaja con sus oficinas comerciales para buscar nuevos compradores internacionales. Entre las opciones mencionó destinos sofisticados como Italia, particularmente la zona de Nápoles, donde existe infraestructura para procesar arroz importado.
Ecuador ya exportaba pequeñas cantidades de arroz a Italia hasta 2020, ya que debido al acuerdo comercial con la Unión Europea, el país puede enviar hasta 5.000 toneladas de arroz al año a ese bloque, que es una mínima cantidad considerando el actual excedente.
Sin embargo, la viabilidad al mercado italiano genera dudas en el sector. Italia, que es el principal productor de arroz de Europa, tiene un consumo per cápita de apenas 7 kilos, muy por debajo de Colombia, donde el consumo alcanza 45,2 kilos por persona.
Para Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom), abrir nuevos destinos es una necesidad, pero no una solución inmediata ni sencilla.
Competencia global limita opciones
Zúñiga advierte que el mercado internacional enfrenta actualmente una fuerte sobreoferta, con grandes productores como India, Brasil, Uruguay y Paraguay ofreciendo arroz a precios altamente competitivos.
Esta situación reduce significativamente las posibilidades del arroz ecuatoriano en regiones como Centroamérica, Europa o Medio Oriente, donde Ecuador debe competir con proveedores de menores costos.
Además, mercados como Centroamérica suelen abastecerse con arroz estadounidense o del Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, lo que deja poco espacio para una inserción rápida del producto ecuatoriano, principalmente por precios.
Según el dirigente industrial, reemplazar a Colombia en el corto plazo resulta extremadamente difícil debido a que ese país representaba históricamente la salida natural y más cercana para los excedentes nacionales.
Piden recuperar el acceso a Colombia
Corpcom sostiene que, aunque diversificar mercados es importante, la prioridad debe ser recuperar el acceso comercial con Colombia.
En condiciones normales, Ecuador produce alrededor de 900.000 toneladas de arroz pilado, consume localmente entre 780.000 y 800.000 toneladas y genera excedentes de entre 100.000 y 120.000 toneladas. Más de la mitad de ese volumen suele dirigirse al mercado colombiano, señaló Zúñiga.
Sin Colombia, el equilibrio entre producción y consumo interno se rompe, afectando directamente la estabilidad de precios.
Por ello, Zúñiga considera que resolver el conflicto comercial bilateral sigue siendo la medida más efectiva para proteger al sector arrocero, mientras se desarrollan estrategias de diversificación a largo plazo.
Asimismo, Washington Núñez, presidente de la Asociación de Arroceros y Soyeros (Arrosoben), señaló que Colombia ha sido un aliado estratégico para el sector arrocero durante más de dos décadas.
Indicó que el gremio espera que las autoridades de ambos países logren un acuerdo para reactivar el comercio, aunque reconoció que las conversaciones avanzarían una vez que asuma el nuevo mandatario colombiano, cuya posesión está prevista para el próximo 7 de agosto.
Compra estatal de emergencia
Considerando lo anterior, la medida temporal del Gobierno de comprar 20.000 toneladas de arroz en cáscara desde el 4 de mayo aparece como una herramienta de emergencia. El Gobierno ha destinado USD 8 millones de dólares para la compra de la gramínea.
La medida busca retirar parte del excedente del mercado interno y sostener los precios mínimos de sustentación, fijados en USD 34 por saca de 205 libras para arroz de grano corto y USD 36 para grano largo. Actualmente, las piladoras estaban pagando USD 21 por la saca, según los agricultores.
Aunque el sector productivo considera positiva esta intervención del Estado, sostiene que es insuficiente. Los productores estiman que el excedente generado por el cierre del mercado colombiano bordea las 80.000 toneladas, por lo que piden ampliar las compras públicas a, al menos, 40.000 toneladas.
El Decreto 307, con el que se oficializó la compra de arroz el 13 de febrero pasado, dispone que el Ministerio de Agricultura puede comprar, vender y almacenar arroz para apoyar directamente a los productores.
Además, el arroz podrá ser donados a programas sociales, instituciones sin fines de lucro o en casos de emergencia, desastres naturales o crisis alimentarias, agregó Vega.
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