Así resistieron choferes y almaceneras del Carchi el golpe de la guerra comercial de Ecuador con Colombia
En la provincia del Carchi operan 5.500 camiones de carga organizados en 150 empresas, un sector que resintió con fuerza el deterioro del comercio binacional de Ecuador y Colombia.

Puente de Rumichaca, tras el fin de la guerra comercial entre Ecuador y Colombia, anunciado por el presidente Daniel Noboa, el 1 de junio de 2026.
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PRIMICIAS
Autor:
Washington Benalcázar
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“Han sido cuarto meses críticos. Hemos tenido que hacer malabares para sobrevivir, durante la guerra comercial entre Ecuador y Colombia". Así describe Álvaro Lucero, presidente de la Asociación de Depósitos Temporales del Carchi (ADETA), la situación de los sectores que componen la cadena de servicios logísticos de comercio exterior, que integra desde almaceneras hasta depósitos temporales, estibadores, transportistas y agentes aduaneros de Tulcán, capital de esa provincia.
Una situación similar enfrenta la cadena logística de Ipiales, Colombia, que también vive del comercio binacional.
ADETA está integrado por ocho depósitos que guardan la mercadería que ingresa de Colombia a Ecuador, hasta que se realicen los trámites aduaneros.
Comercio al mínimo y despidos en frontera
El año anterior cruzaban el puente de Rumichaca un promedio de 240 camiones semanales, trayendo mercadería del vecino país. Ellos se repartían entre los ocho depósitos temporales de Tulcán, recuerda Lucero.
Sin embargo, la cifra se redujo en mayo pasado al arribo de 30 vehículos de carga semanales. “Imagínese”, señala Lucero.
Eso les obligó a tomar medidas emergentes, para mantenerse a flote. Entre otras cosas se dio vacaciones obligadas a los empleados, se acordaron jornadas laborales a medio tiempo y, la más extrema, el despido de personal.
Se calcula que unos 50 trabajadores de los depósitos temporales perdieron su empleo. A ellos se suman aproximadamente 300 estibadores que laboraban de forma independiente cargando y descargando los vehículos de carga, calcula Lucero.
La Almacenera Almaros, por ejemplo, operaba con 15 empleados, antes de la crisis. Ahora funciona con nueve. “Parecían que las cosas empeoraban cada mes.
La crisis siguió escalando
Lejos de mejorar, la relación bilateral se deterioró mes a mes. Los aranceles llegaron al 100% el 1 de mayo para la mercadería importada desde Colombia y alcanzaron el 30 de abril hasta el 75% para productos ecuatorianos, explica un directivo de este depósito temporal.
El ejecutivo sostiene que la operación de la empresa podría sostenerse apenas con tres trabajadores: un digitador, un bodeguero y un guardia. Sin embargo, advierte que detrás de esa posibilidad existe un fuerte impacto humano. Para evitar despidos y preservar años de inversión, Almacenera Almaros recurrió a sus ahorros y contrató préstamos bancarios.
Con esos recursos, la empresa cubrió los cerca de USD 30.000 mensuales que exige el pago de salarios, servicios básicos y costos operativos. “La idea era no tirar por la borda la inversión y el esfuerzo de tantos años”, afirma Lucero, quien además señala que la obtención de un permiso aduanero para una almacenera temporal puede demorar hasta dos años.
Los transportistas pesados enfrentaron una realidad similar. Pablo Cerón asegura que muchos camioneros optaron por trasladarse a otras provincias, mientras otros vieron cómo sus ingresos cayeron de un promedio de USD 600 mensuales a apenas USD 100 por un viaje al mes. Algunos profesionales del volante incluso renegociaron deudas con entidades financieras para evitar la pérdida de sus vehículos.
En la provincia del Carchi operan 5.500 camiones de carga organizados en 150 empresas, un sector que resintió con fuerza el deterioro del comercio binacional.
Cuando los actores de la cadena logística a ambos lados de la frontera creían haber alcanzado el límite, una noticia cambió el panorama. El pasado viernes, el Gobierno ecuatoriano anunció la eliminación de los aranceles a los productos importados desde Colombia a partir del 1 de junio. La decisión devolvió algo de tranquilidad al sector y reactivó la expectativa de una recuperación paulatina de la actividad comercial.
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