Power China ofrece reemplazar equipos con fisuras en la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande de Ecuador
El Gobierno negocia con Power China el reemplazo de equipos críticos en Coca Codo Sinclair —los distribuidores de agua—, debido a que las fisuras que presentan no tienen solución técnica y hacen inviable su reparación.

Una de las turbinas de Coca Codo Sinclair, el 12 de septiembre de 2025.
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Unidad de Negocio Coca Codo Sinclair
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El contrato para la operación y mantenimiento de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que el Gobierno busca firmar con la constructora Power China, prevé el reemplazo de los equipos críticos que presentan fallas, dijo este 2 de febrero de 2026 la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano.
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La ministra se refirió a los ocho distribuidores de agua de la hidroeléctrica, estructuras de acero que, según un informe de la Contraloría General del Estado de 2018, acumulaban más de 7.600 fisuras, lo que los convirtió en uno de los principales problemas técnicos de la mayor hidroeléctrica del país.
Estos equipos, que por su forma también son conocidos como caracol, son las estructuras que trabajan bajo la mayor presión dentro de la central, pues reciben el agua que baja con enorme fuerza de una altura de desde casi 600 metros y la distribuyen de manera controlada alrededor de la turbina para hacerla girar y generar electricidad.

Pero si las fisuras avanzaran hasta provocar una ruptura de estos equipos, el agua podría ingresar de forma descontrolada e inundar las turbinas y toda la casa de máquinas, detruyéndolas y, además, poniendo en riesgo a 70 técnicos que laboran en la central.
Equipos llegaron con fisuras de fábrica
La hidroeléctrica fue construida por Sinohydro, empresa china cuya matriz es Power China, y desde el inicio del proyecto presentó problemas.
Los distribuidores llegaron de fábrica con fisuras, según varios informes internos de la Unidad de Negocio Coca codo SInclair de la empresa estatal Corporación Eléctrica de Ecuador (Celec), que contrató la obra.
El ingeniero mecánico, experto en materiales y turbinas hidráulicas, Guido Llaguno, sostiene que Sinohydro y su subcontratista sabían de estos problemas desde la etapa de fabricación.
En 2015, previo a la puesta en marcha de la central, se realizó una reunión tripartita en la fábrica del subcontratista, en China, donde se inspeccionaron los distribuidores y se detectaron defectos.
Sin embargo, esos hallazgos no fueron reportados oficialmente y, pese a ello, los equipos fueron enviados a Ecuador para su instalación.
Además, según el experto, se presentaron documentos técnicos inconsistentes, copias sin trazabilidad clara y sin evidencia de que correspondieran específicamente a los equipos de Coca Codo Sinclair.
Pese a eso, los distribuidores fueron cubiertos con una cobertura de hormigón de 3.200 metros cúbicos, que tendría que demolerse para reemplazar estos equipos.
El origen del problema
El origen del problema es que Sinohydro no construyó los distribuidores bajo norma ASME, un código internacional de parámetros técnicos para la construcción de recipientes sometidos a grandes presiones, como sucede con los distribuidores de agua en Coca Codo Sinclair, según informes internos de Celec.
Llaguno, por su parte, dice que esto no es una falla menor. El problema de las fisuras en los distribuidores de agua de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair no se debe a que el acero utilizado sea “malo” en sí mismo, sino a un grave incumplimiento de los procedimiento de fabricación, explica por su parte Llaguno.
Según detalla, durante la construcción de estos equipos el fabricante no realizó el tratamiento térmico de alivio de tensiones posterior a la soldadura, un procedimiento obligatorio según las normas internacionales que regulan la fabricación de recipientes sometidos a alta presión.
Al no haberse aplicado, esas tensiones quedaron “latentes” dentro del material y, con el tiempo y la operación, comenzaron a manifestarse en forma de fisuras. Es como un hilo que se estira y se estira hasta que se rompe.
El código ASME (American Society of Mechanical Engineers) es un cuerpo normativo que tiene carácter de ley en países como Estados Unidos y Canadá. Este código es explícito: ninguna fisura es aceptable, independientemente de su tamaño.
Es decir, la presencia de una fisura, incluso microscópica, convierte al equipo en inaceptable desde el punto de vista técnico y normativo, dice Llaguno. En Coca Codo Sinclair no se trata de una fisura aislada, sino de decenas de miles, añade el experto.
Llaguno explica que en Estados Unidos y Canadá las normas Asme son ley y aquel que la infrige va a la cárcel.
Además, esos parámetros de calidad ASME eran un requerimiento especificado en el contrato de Ingeniería, Provisión de equipos electromecánicos y de Construcción suscrito entre el holding estatal Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y la empresa china Sinohydro.
Las soldaduras no funcionaron
Al inicio, la solución propuesta por la empresa china Sinohydro fue soldar las fallas en los distribuidores, pero eso no solucionó el problema, sino que las fisuras siguieron apareciendo.
Aunque han sido reparadas en cuatro ocasiones, en 2015, 2018, 2019 y 2021, no han dejado de reaparecer. No solo eso, hay nuevas fallas y de mayor tamaño, advierte el informe. Incluso, se han detectado fallas en la parte externa de los distribuidores, por las que ya estaría filtrando agua.

Años después, según Llaguno, se contrató a un consultor europeo de una empresa alemana, cuyo inspector estaba certificado por ASME. Tras inspeccionar los distribuidores, el informe fue concluyente:
Los equipos no cumplen las normas, no pueden ser certificados como recipientes a presión y la presencia de fisuras compromete su integridad estructural.
Esto coincide, además, con lo que establece el propio contrato firmado entre Sinohydro y el Estado ecuatoriano, que obliga a entregar equipos libres de fallas. Hablar de equipos con miles de fisuras, subraya Llaguno, es incompatible con esa exigencia contractual.
Lo más grave es que el problema va más allá de las fisuras visibles, dice Llaguno. Estudios metalográficos realizados con microscopio electrónico detectaron microfisuras en el acero.
Estas microfisuras son indetectables por métodos convencionales, irreparables y solo tienen una evolución posible: crecer y multiplicarse hasta hacerse visibles, dice Llaguno. Por eso, cada intento de reparación termina debilitando más el material, haciéndolo más frágil y generando nuevas fisuras.
Contraloría ordenó reemplazar los distribuidores
De hecho, el informe de la Contraloría General del Estado de 2018 recomendó expresamente no firmar la recepción definitiva de la obra, mientras los distribuidores no fueran reemplazados a satisfacción técnica. Por esa razón, la central solo cuenta con una recepción provisional.
De ahí que aceptar definitivamente la obra sin exigir que se reemplacen esos equipos, advierte Llaguno, podría implicar incluso responsabilidades legales para los funcionarios, al contradecir un informe vinculante de la Contraloría.
Tanto la normativa ASME como los informes de consultores internacionales —incluida la empresa alemana TÜV— coinciden en una conclusión inequívoca: el fisuramiento de los distribuidores no tiene solución técnica y la única vía posible es el reemplazo de los ocho distribuidores de agua.
Cualquier otra alternativa implica aceptar un riesgo creciente de falla catastrófica, con consecuencias potencialmente devastadoras para la central, el sistema eléctrico y la seguridad del personal.
El reemplazo, reconoce el experto, es una tarea compleja, costosa y tomaría varios años, pero insiste en que no existe otra opción técnica responsable para garantizar la operación segura y definitiva de la hidroeléctrica.
Cuánto costaría reemplazar los distribuidores
La ministra de Energía, Inés Manzano, fue enfática en señalar que Power China tiene que cambiar los distribuidores y que eso consta en el proyecto de contrato, que se firmar.
Antes, Sinohydro y Celec tienen que desistir del arbitraje. Dijo que el Procurador General del Estado ya envió la comunicación del acuerdo entre las partes al Centro Internacional de Arbitraje, que deberá emitir un fallo de conciliación.
Añadió que esta exigencia requerirá de una fuerte inversión de Power China, solo el reemplazo de los distribuidores cuesta USD 25 millones por cada equipo, es decir, un total de USD 200 millones.
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