Ruido en Guayaquil se medirá en 11 sectores: “Altos decibeles provocan estrés, taquicardia”, advierten médicos
Ciudadanos señalan la zona céntrica de Guayaquil como la de mayor contaminación por ruido. Sin embargo, este sector no consta entre los 11 elegidos como centros de monitoreo.

Personas en la Bahía de Guayaquil, una de de las zonas más ruidosas de la ciudad, en agosto de 2025.
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Redacción primicias
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La contaminación acústica o ruido en Guayaquil se medirá en 11 centros de monitoreo que determinarán las zonas donde los decibeles superan los valores permitidos para la salud, pues a criterio de médicos ‘altos niveles pueden provocar estrés, tensión nerviosa o taquicardias’.
El nivel de ruido tolerable para la salud se ubica en 65 decibeles, similar al sonido ambiental en un restaurante o en una oficina activa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera dañino los 75 decibeles (tráfico intenso) y peligroso los niveles mayores a 85 decibeles (volumen en discotecas, salas de cine en escenas de acción o la sirena de una ambulancia).
En algunos lugares de Guayaquil, los ciudadanos conviven a diario con todos esos ruidos juntos. Karina Pérez, trabaja en un local de venta de productos chinos en la Bahía y durante 11 horas -de 08:00 a 19:00- lidia con el estrés del claxon de los buses, los gritos de los vendedores informales, la música a todo volumen y hasta camaretas que estallan sin razón alguna.
“Amo llegar a mi casa, el silencio de las paredes, ni ganas me quedan de prender el televisor", comenta Pérez, de 35 años.
"Uno no se da cuenta, pero el ruido estresa, lo pone de mal genio, los conductores pitan sin cesar, es insoportable”.
Karina Pérez, comerciante la Bahía de Guayaquil
En el centro de Guayaquil, en los alrededores de las plazas comerciales, recintos universitarios o en zonas de gran afluencia de vehículos como la Terminal Terrestre, el ruido sube y baja de manera estrepitosa. En el Mercado Central, por ejemplo, se puede escuchar una canción romántica y dos pasos más adelante enormes parlantes con reggaetón.
El ruido de una moto que se estaciona, el silbato de un vigilante, las ventas ambulantes con megáfonos o el martilleo de una compresora que rompe el asfalto de una vía impiden escuchar el diálogo de quienes transitan por las calles más congestionadas de Guayaquil.
Impacto en la salud
“El ruido genera estrés, una descarga de adrenalina, tensión nerviosa, se le puede subir la presión, darle taquicardia, ansiedad, angustia, incluso un espasmo coronario si la persona sufre del corazón”, comentó un cirujano cardiólogo que recomienda a sus pacientes no exponerse a lugares con niveles superiores a los 65 decibeles de ruido.
Para tener una idea: una respiración tranquila alcanza los 10 decibeles, el funcionamiento de una refrigeradora moderna 40 decibeles, el sonido de una lluvia de intensidad moderada puede llegar a 50 decibeles. Silencio absoluto, 0 decibeles, y dolor físico 120 decibeles.
El ruido fuerte -agregó el especialista- “activa el sistema nervioso simpático, liderando adrenalina y cortisol. Esto provoca estrechamiento de las arterias y hace que el corazón lata más rápido, aumentando la presión sobre el músculo cardíaco ya sobrecargado”.

Los riesgos de arritmias cardíacas o anginas de pecho aumentan en entornos con elevada contaminación acústica. “Los sonidos intensos y repentinos pueden desencadenar espasmos vasculares o picos hipertensivos peligrosos”, advierte el especialista.
En Guayaquil, estudios realizados por universitarios u organizaciones ambientales sobre el tema se realizan desde hace años. La mayoría coinciden en que la zona céntrica -avenida Nueve de Octubre, Malecón 2000, Bahía- aglutina los decibeles más altos de ruido, mayores a 80.
“Por ser la ciudad con mayor población del país y uno de los principales centros industriales, comerciales, portuarios y logísticos del Ecuador, enfrenta una creciente presión sobre la calidad de sus componentes ambientales”.
Dirección de Ambiente del Municipio de Guayaquil
El documento atribuye como factores desencadenantes “el incremento del parque automotor, las actividades industriales, el desarrollo urbanístico y las obras de infraestructura” que generan emisiones atmosféricas y niveles de ruido que pueden afectar la salud de la población.
El cabildo admite que una de las principales limitaciones para la gestión ambiental “es la insuficiente disponibilidad de información generada mediante una red de monitoreo continuo que permita conocer, con criterios técnicos y en tiempo real el comportamiento de la calidad del aire y los niveles de ruido ambiental en distintos sectores de la ciudad”.
Zona céntrica sin monitoreo
A diferencia de Quito y Cuenca, ciudades que han implementado redes de monitoreo que generan información sobre las concentraciones de contaminantes como el ruido ambiental, Guayaquil no cuenta con centros que supervisen los niveles de la acústica urbana.
De ahí que la Dirección de Ambiente de la municipalidad inició un proceso de contratación de 11 estaciones de monitoreo de calidad del aire y de ruido que incluya la transmisión de datos, con los cuales se puedan tomar decisiones o crear planes de control del ruido urbano.
El proyecto, que se encuentra en la etapa de análisis de las empresas interesadas, cuenta con un presupuesto de USD 203.498 y se aplicará en un lapso de 500 días, según los registros del portal del Servicio Nacional de Contratación Pública, Sercop.

Los 11 sitios donde se levantarán los centros de monitoreo ya han sido definidos por el municipio y se ubican en zonas de la vía a la Costa, en el sur o en la vía a Daule:
- Urbanización ‘Portal al Sol’, vía a la Costa
- Mercado municipal de Chongón
- Centro de Atención Municipal Integral Trinitaria
- CAMI ‘Fertisa’
- Parque Municipal Guasmo Sur, cooperativa Miami Beach
- CAMI # 7 Guasmo
- Estación de Servicio Terpel, avenida Domingo Comín
- Plaza Tía ‘El Trébol’, kilómetro 5,5 de la vía a Daule
- Parque Comercial California
- Urbanización ‘Portón de Beata’
- Bodegas Tuti Regional Norte
En el listado de los 11 lugares donde se instalarán los centros de monitoreo no consta alguno en el centro de Guayaquil, donde los ciudadanos han reportado los mayores niveles de contaminación acústica y también del aire. PRIMICIAS solicitó una entrevista al municipio, que se encuentra pendiente.
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