El fenómeno de El Niño olvidado por las guerras: Guayaquil vivió un "maratón hidrológico" mayor al devastador evento 1997-1998
La Espol rescata los datos del evento que superó los 9.000 litros de lluvia por metro cuadrado en Guayaquil, eclipsado por la Segunda Guerra Mundial y la guerra de 1941 con Perú. El Niño 1940-1942 reportó 1,5 veces más precipitaciones que el devastador evento del 97-98 en la ciudad.

Una fotografía histórica restaurada con IA sobre las inundaciones prolongadas que vivió Guayaquil en 1941, cerca de lo que hoy es la calle calle Escobedo en el centro de la ciudad.
- Foto
Cortesía La Memoria de Guayaquil / Google Gemini
Autor:
Actualizada:
Compartir:
La historia climática del Ecuador guarda un episodio colosal que quedó sumergido bajo las sombras de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto bélico limítrofe de 1941 con Perú. Entre 1939 y 1942, el país registró un fenómeno de El Niño excepcionalmente prolongado que se extendió durante casi tres años.
Se trató de un evento que alcanzó hasta 29 meses de duración, provocando en Guayaquil un acumulado de lluvias sin precedentes que superó ampliamente las precipitaciones del devastador 1997-1998 (que según las autoridades tiene similitudes con el calentamiento del océano de El Niño actual, 2006-2027).
El maratón hidrológico de 9.000 milímetros
El oceanógrafo y docente investigador Franklin Ormaza expuso los datos disponibles de este evento histórico durante una ponencia en el encuentro “El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia”, organizado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
Según las reconstrucciones climáticas y los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), en el evento de 1940-1942 cayeron en Guayaquil cerca de 9.000 milímetros de lluvia (o litros por metro cuadrado).
Ormaza dijo que el grueso de las mayores precipitaciones se produjeron en un lapso de tan solo cinco a seis meses. Esta masa de agua representa una lámina de agua equivalente a nueve metros de altura —si cayeran lluvias de golpe y no hubiese existido escurrimiento ni evaporación—.
En términos comparativos, durante el Niño extraordinario de 1997-1998 se acumularon 5.990 milímetros en la ciudad, mientras que en el evento de 1982-1983 se registraron algo más de 6.000 milímetros, dijo Ormaza. De este modo, el episodio de 1940-1942 generó 1,5 veces más lluvias acumuladas en Guayaquil que los cataclismos hidrológicos más recordados del finales del siglo XX.

Un desastre diluido por el contexto bélico internacional
A pesar de que las inundaciones causadas por más de 8.000 a 9.000 litros de agua por metro cuadrado en la ciudad, la memoria colectiva y la documentación oficial de este evento se diluyeron en el tiempo.
Ormaza lo atribuye entre otros factores a la coincidencia con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto armado entre Ecuador y Perú en 1941, que concentraron la atención geopolítica.
Sin embargo, como enfatizó el experto, este evento debe convertirse en el patrón "señero" o de referencia para la ciencia climática nacional.
Existe una paradoja clave expuesta por el investigador: mientras que el evento de 1997-1998 fue oceanográficamente el más fuerte en cuanto al calentamiento de las aguas en las costas ecuatorianas, el evento de 1940-1941 —que comenzó como un Niño entre moderado y fuerte— fue “hidrológicamente el más destructivo” por la acumulación prolongada de lluvia.
El evento se extendió por 28 meses lo que lo ubica en la secuencia 1939-1942 entre las de duración extraordinaria, según informe del Departamento Nacional de Planeación de Colombia Conpes. El Niño 97-98 registró unos nueve meses de lluvias ininterrumpidas.
Según la información expuesta por el investigador, el "maratón hidrológico de Ecuador" que derivó en "un trágico año de 1941" estuvo marcado por condiciones favorables de vientos y por una fase cálida fuerte, lo que provocó un invierno extendido.
La crisis sanitaria incluyó brotes de malaria y de dengue. Entre los impactos se encuentran inundaciones prolongadas y un coste aproximado de contracción del Producto Interno Bruto (PIB) regional, menor que el 15% del impacto al PIB del evento 97-98.

Lecciones para la gestión de riesgos en 2026
El análisis del evento histórico cobra vigencia en el escenario climático actual de 2026, donde las autoridades monitorean si las altas temperaturas del mar se acoplarán finalmente con la atmósfera para generar un régimen de lluvias severo y en evento de El Niño pronosticado como "muy fuerte".
Aunque el incremento térmico registrado frente a las costas de Ecuador y Perú le genera “preocupación”, el oceanógrafo aclara que El Niño no se sostiene únicamente por la temperatura del mar.

Para que una masa de agua cálida se traduzca en lluvias torrenciales sobre el territorio continental, es indispensable que exista un acoplamiento entre la atmósfera y el océano, explicó. Las primeras precipitaciones de intensidad serían los primeros indicios de ese acople y del inicio de eventos adversos por El Niño en el país, según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).
Ormaza analizó la evolución reciente de los indicadores y consideró que el evento habría alcanzado ya el punto máximo de su curva de calentamiento. Con base en sus cálculos, se arriesgó a proyectar que Ecuador enfrentaría un evento de magnitud "moderada-alta o fuerte-baja”, descartando por ahora un escenario histórico extremo o de Súper El Niño.
En un "escenario optimista" basado en eventos históricos, el porcentaje estimado de pérdida para Ecuador sería del 9% al 12% del PIB, entre USD 9.600 millones a USD 14.000 millones y tiempo de recuperación sería de 2 a 3 años, según las propias estimaciones de académicos de la Espol.
Compartir: