Fenómeno de El Niño amenaza con provocar pérdidas millonarias al sector productivo de Ecuador: ¿Cuánto podrían perder las empresas y cómo prepararse?
Un evento severo de el fenómeno de El Niño podría costar a Ecuador hasta el 20% de su PIB y requerir más de cinco años de recuperación. Académicos de la Espol analizan el impacto económico por lucro cesante y revelan una estrategia de cinco pasos para que las empresas protejan su flujo de caja antes del inicio de las lluvias.

Esta fotografía aérea, tomada el 6 de febrero de 1998, muestra una plantación de banano totalmente devastada por las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño 97-98 en Quevedo (Los Ríos).
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El costo de un evento climático extremo como el de un fenómeno de El Niño no se mide únicamente en infraestructura destruida, en vidas y capital social amenazado, sino en los días en que los negocios dejan de operar y vender, en un potencial impacto económico para Ecuador.
En el devastador El Niño 1997-1998 (que según las autoridades registra similitudes de calentamiento oceánico al evento actual de 2026, a la espera de un acoplamiento atmosférico pleno) el sector productivo absorbió 52,8% de las pérdidas nacionales, de un total de USD 2.869 millones.
Ante este escenario, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), en alianza con la Cámara de la Construcción de Guayaquil, realizó el encuentro 'El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia', a inicios de septiembre de 2026.
La jornada reunió a oceanógrafos, académicos y representantes del sector empresarial con el objetivo de dotar al sector productivo de herramientas técnicas para anticipar riesgos, fortalecer la resiliencia operativa y estructurar planes de contingencia frente a la amenaza de El Niño 2026-2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y los principales centros internacionales prevén que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses, con “posibilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte a finales de 2026”. El climax del evento podría registrarse entre octubre y diciembre.
Los paralelos con la factura económica de 1997-1998
Los impactos del evento 97-98 representaron el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador. Los sectores productivos -agricultura, ganadería, pesca, industria, comercio y turismo- concentraron la mayor tajada de la destrucción, acumulando USD 1.515 millones, el 52,8% de las pérdidas totales.
- La oceanógrafa Maria del Pilar Cornejo, docente e investigadora de la Espol, expuso durante su ponencia que en un escenario optimista basado en eventos históricos, el porcentaje estimado de pérdida para Ecuador sería del 9% al 12% del PIB, entre USD 9.600 millones a USD 14.000 millones. El tiempo de recuperación sería de 2 a 3 años.
- En un escenario severo o pesimista el porcentaje estimado de pérdidas podría alcanzar del 15% al 20%, aproximadamente entre USD 18.000 a USD 24.000 millones, con un tiempo estimado de recuperación de más de 5 años, dijo.

En 97-98 por cada dólar de daño material directo por El Niño, el Ecuador experimentó unos USD 2,66 en pérdidas indirectas o ingresos no percibidos por lucro cesante, de acuerdo a los datos del Plan de Acción Nacional ante el Evento El Niño 2026-2027, de la Secretaría de Gestión de Riesgos.
El economista Daniel Lemus, académico y director del Centro de Políticas Públicas de la Espol, enfatizó que, históricamente, el mayor impacto económico de un desastre para las empresas no proviene de la destrucción física de infraestructura, sino del lucro cesante y los sobrecostos operativos.
Lemus dijo que mientras en el terremoto de 2016 la parálisis operativa y los gastos adicionales para mantener la operación representaron la mitad de las pérdidas para empresas ubicadas en 10 cantones afectados por el sismo, en El Niño de 97-98 alcanzó las tres cuartas partes (75%) del impacto total.
Cinco pasos para la resiliencia empresarial
Lemus indicó que en este tipo de emergencias los recursos públicos se priorizan en atención sanitaria y en la emergencia humanitaria, y la asistencia financiera para el sector productivo suele llegar con retrasos frente a las urgencias de caja de las empresas.
"No esperemos tanto del Estado (...) no porque no tenga una obligación, sino porque la ayuda no necesariamente va a llegar acorde con los flujos y tiempos de la empresa".
Daniel Lemus, director del Centro de Políticas Públicas de la Espol.
El economista recomendó a las organizaciones seguir cinco pasos para diagnosticar sus riesgos, proteger su flujo de caja y asegurar su continuidad en un potencial impacto "muy fuerte" de El Niño.

Identificar los rubros críticos y asignar un área responsable:
- El riesgo debe gestionarse repartiendo responsabilidades dentro del organigrama de la empresa, en el diagnóstico. El área comercial debe calcular el impacto de potenciales días sin producción e incumplimiento de contratos por falta de insumos o de personal en medio de un posible escenario de lluvias e inundaciones prolongadas; Operaciones debe prever el alza en insumos y fletes; Finanzas debe velar por el capital de trabajo y la cartera castigada; Mantenimiento debe proteger la planta y equipos; y Compras/Logística debe diagnosticar las vulnerabilidades de los proveedores y determinar vías alternas de provisión si se interrumpen las carreteras habituales.
Ubicar la empresa y su entorno en el mapa de exposición:
- No basta con evaluar el terreno de la fábrica. Mediante herramientas oficiales como el visualizador Alístate Ecuador de la SNGR, las empresas deberían mapear el riesgo de bodegas y plantas, las rutas terrestres hacia los puertos de exportación -por ejemplo-, la ubicación de sus distribuidores y la posición geográfica de sus proveedores clave. Si un insumo proviene de una zona de alta susceptibilidad a inundaciones o deslaves, la operación corre peligro.
Medir los tiempos de resistencia y de recuperación:
- Frente a cada punto crítico identificado en el mapa, la gerencia debe responder dos preguntas esenciales: ¿Cuántos días puede resistir la empresa si ese proveedor o vía colapsa? y ¿Cuántos días tomará restablecer completamente la operación ante este tipo de contingencias?.
Costear el día de interrupción y calcular la pérdida esperada:
- Ponerle un valor monetario exacto a cada día de parálisis permite calcular la "pérdida esperada". Con este número en mano, la gerencia o directiva puede decidir con criterio si el costo de una obra de mitigación privada (como un muro), el pago de una prima de seguro (tardío para el actual Niño), la búsqueda de una nueva ruta/fuente de abastecimiento o la contratación de un generador eléctrico resultan justificables. Si cerrar la brecha cuesta mucho menos que la pérdida esperada de dejar paralizada la empresa, la inversión se justifica plenamente, dijo Lemus.
Decidir la estrategia de gestión ante cada riesgo:
- La empresa debe determinar si va a evitar, reducir, transferir o retener cada riesgo. Entre las acciones recomendadas antes del inicio de las lluvias constan: elevar o trasladar inventarios y maquinaria a cotas altas, adelantar cosechas y despachos, limpiar canales, probar generadores, reforzar muros de contención, fijar por escrito los disparadores de emergencia para activar las medidas y auditar las pólizas de seguro vigentes para verificar si cubren lucro cesante.
- Lemus dice que el objetivo principal de las empresas debe ser proteger el flujo de caja por lo que recomienda asegurar un "colchón" financiero para al menos 90 días, ya sea mediante reservas propias o la negociación de líneas de crédito antes de que inicie una potencial emergencia.
Además de El Niño está el problema de generación eléctrica
Pilar Cornejo, quien fue la primera Secretaria Nacional de Riesgo de Ecuador, advirtió sobre las contingencias paralelas que podrían afectar al sector productivo, destacando la vulnerabilidad en el suministro eléctrico y el déficit de generación.
Señaló que mensajes oficiales como el del autoabastecimiento energético para industrias constituyen señales de que la infraestructura podría enfrentar problemas para operar a plena eficiencia, teniendo en cuenta que El Niño genera sequías en la Amazonía y el Austro, donde se ubican las mayores hidroeléctricas de Ecuador.
"Además de El Niño, tenemos el problema de la generación eléctrica (...) Hay que crear escenarios de cuánto me cuesta invertir como empresa versus cuánto voy a perder".
Pilar Cornejo, experta en gestión del riesgo y desastres de la Espol.
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