Ecuador en alerta roja: Fenómeno de El Niño amenaza con sequías extremas en cuencas de principales hidroeléctricas
En El Niño 97-98, similar por calentamiento oceánico al actual, la zona donde se ubica la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair experimentó niveles de sequía “extrema” y “severa”. Mientras, la Costa se prepara para potenciales inundaciones, se prevé sequía en la Amazonía y el Austro.

El embalse de Mazar, entre Azuay y Cañar, se ubicó por debajo de niveles mínimos en abril de 2024, provocando cortes de energía, tras una sequía agravada por el fenómeno de El Niño 2023-2024.
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Un rojo encendido se extiende en el mapa por la Amazonía norte, al noreste de Ecuador, donde ahora se ubica la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que aporta un 30% de la energía de Ecuador. Se trata de las condiciones de sequía entre “extrema” y “severa” que vivió la zona en el devastador fenómeno de El Niño 1997-1998, cuyos niveles de calentamiento oceánico son similares al actual evento 2026-2027.
El evento eleva los escenarios de reducción de aportes hídricos en cuencas vinculadas a generación hidroeléctrica, alerta el Plan Nacional de Acción ante el Fenómeno de El Niño 2026-2027, de la Secretaría Nacional de Gestión Riesgos.
El informe apunta a un probable "déficit hídrico" y a "secas meteorológicas severas" en la vertiente oriental de la región interandina y en la Amazonía, en los lugares donde se ubican las hidroeléctricas que sostienen la demanda de energía del país.
“(En la región interandina y Amazonía), las alteraciones de la circulación global provocadas por El Niño suprimen la precipitación en valles interandinos aislados del Pacífico y en la vertiente oriental, generando secas meteorológicas severas”.
Plan Nacional de Acción ante El Niño SNGR.
El plan llama a la identificación de “infraestructura crítica” que puede verse afectada por “reducción de caudales, menor disponibilidad de agua para operación, afectación de reservorios o incremento de demanda energética”.
Ecuador declaró alerta a roja el sábado 29 de agosto de 2026, ante el pronóstico de un Niño “muy fuerte” o de “magnitud histórica”, y tras la declaratoria oficial de la presencia del evento en el país. Mientras la Costa se prepara para potenciales inundaciones, se prevén sequías en la Amazonía y en el Austro.

Un "déficit hídrico" coincidirá con época de estiaje para el sector eléctrico
El mayor desarrollo de El Niño se espera para el último trimestre de 2026 e inicios de 2027, coincidiendo con la época de estiaje, cuando la generación de las hidroeléctricas en Ecuador se desploma por falta de lluvias. Este año, el Ministerio de Electricidad prevé que la sequía sobre las hidroeléctricas se extienda desde septiembre de 2026 hasta marzo de 2027.
Las condiciones de El Niño 2023–2024, que tuvo poco impacto en las lluvias en la Costa, contribuyeron a provocar apagones de hasta 14 horas en Ecuador, tras una severa sequía hidrológica en la región del Austro y la Amazonía, donde se ubican las mayores hidroeléctricas del Ecuador.
Las sequías son más críticas en el segundo año de eventos de El Niño de gran magnitud, como se observa en el siguiente gráfico:

Se prevén niveles de impactos "medio-altos"
El documento rector de Riesgos realiza las siguientes consideraciones sobre la reducción de aportes hídricos en las cuencas vinculadas a la generación hidroeléctrica:
Cuencas de los ríos Napo y Putumayo en la Amazonía Norte
- Las proyecciones oficiales advierten de periodos de reducción sostenida de precipitaciones y pérdida de humedad del suelo en base a eventos como los de El Niño de 1997-1998 en las cuencas de los ríos Putumayo y Napo. En esta zona opera sobre el río Coca la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair -inaugurada en 2016 y con 1.500 MW de potencia instalada-, que aporta en promedio el 30% de la generación hidroeléctrica del país. El río Coca, de la que se alimenta la central, es un afluente del Napo. "Estas condiciones generan afectaciones sobre caudales locales, sistemas productivos y ecosistemas sensibles, configurando niveles de impacto potencial medio–alto", señala el informe.
La cuenca del río Paute en el austro o sierra sur
- Alberga el Complejo Paute Integral (Molino, Mazar y Sopladora) en la provincia de Azuay -inaugurada que en conjunto cuenta con 1.757 MW de capacidad, otro puntal de la generación eléctrica del país. “En las cuencas interandinas de los ríos Chambo, Paute y Jubones, el déficit hídrico podría ocasionar disminución de caudales base y afectaciones sobre sistemas multipropósito vinculados a consumo humano, riego y generación hidroeléctrica”, señala el documento rector de riesgo. Se prevé “un nivel de impacto medio–alto”. En Loja, Azuay y Zamora se alerta de reducción de disponibilidad de agua para consumo humano y labores agrícolas.
El contraste en las cuencas de la Sierra Centro y centrales de la Costa
- Las centrales Agoyán (156 MW) y San Francisco (212 MW) forman un complejo ubicado en la provincia de Tungurahua, donde "podrían presentarse periodos secos intraestacionales y variabilidad en la disponibilidad hídrica". En el extremo opuesto se encuentra la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes, zona de impacto crítico por excesos de lluvias debido al drástico calentamiento del océano costero. Allí se ubica la cuenca del río Daule, que alimenta a la central Marcel Laniado de Wind en Guayas (presa Daule Peripa, de 213 MW ).

Energía destina USD 127 millones atados a la tarifa eléctrica
Para enfrentar el déficit hídrico, el Ministerio de Ambiente y Energía informó que entre junio y diciembre de 2026 ejecuta mantenimientos de la infraestructura eléctrica del país.
A fin garantizar el abastecimiento de energía eléctrica se trabaja en el alquiler de equipos (sistemas para generación), en el mantenimiento de sistemas transmisión y generación térmica y en gestionar con países vecinos la importación de electricidad, según Energía.
Se presupuestan USD 121,7 millones, “vinculado a la tarifa eléctrica y planificado para el estudio de costos del año 2027”, para realizar inversiones en redes de distribución, subestaciones, sistemas de transmisión y subtransmisión, según los datos de Energía que consta en el plan rector de Riesgos.
Sin respaldo térmico
El ingeniero eléctrico Marco Acuña, expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos, advierte que el desarrollo de El Niño prevé agravar el estiaje al provocar un descenso mucho más severo en los caudales de ríos orientales. Este desplome de la oferta hídrica ocurrirá precisamente cuando la demanda nacional experimenta un incremento sostenido -para noviembre, dice-, tras récords históricos de 5.600 megavatios (MW) de pico alcanzados en el país.
Mientras el "techo" de la generación hidroeléctrica del país se sitúa en torno a los 5.400 MW, la capacidad térmica apenas alcanza los 1.000 MW, lo que ofrece poco margen de maniobra, dice.
"Si la generación hidroeléctrica disminuye a unos 3.000 MW -un valor crítico sumamente probable por la sequía-, sumando los 1.000 MW térmicos solo alcanzaríamos 4.000 MW, lo que generaría un claro déficit eléctrico”.
Marco Acuña, ingeniero eléctrico.
La solución debió ser el fortalecer del parque térmico con combustibles fósiles, pero los procesos de contratación por hasta 500 megavatios avanzan de forma lenta o enfrentan suspensiones del Servicio de Contratación Pública (Sercop), como en la renovación de una barcaza eléctrica.
Colombia también sufrirá sequías
La opción de importar electricidad desde Colombia tampoco ofrece certidumbres. Al verse también afectada por sequías extremas ligadas a El Niño, Colombia priorizará la autosuficiencia de su demanda local, adelanta el experto.
"Los generadores de Colombia ya advirtieron que no pondrán en riesgo su generación propia; Ecuador dependerá únicamente de los excedentes que ellos decidan vender, los cuales indudablemente se cotizarán a precios muy superiores a la media de 33 centavos de dólar por kilovatio-hora”, señaló.
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