"Tengo VIH, pero me está matando el Ministerio de Salud", denuncia paciente del Hospital Guayaquil
Infectado con VIH desde hace 15 años, un paciente que sufre también insuficiencia renal denuncia que está muriendo porque el hospital Abel Gilbert no cumple con el tratamiento que lo mantiene con vida.

Imagen que muestra una pancarta realizada por pacientes renales de Guayaquil durante un plantón el 6 de julio del 2026.
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Redacción Primicias
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Se contagió con el virus del VIH a los 24 años, pero el día que recibió el diagnóstico no sintió tanto miedo como ahora, 15 años después, cuando mira cómo su organismo se deteriora cada día que pasa sin recibir su tratamiento en un hospital del Ministerio de Salud Pública.
Santiago tiene 39 años, es guayaquileño y cuenta su historia sentado en una silla plástica sobre una vereda, en una calle del suburbio oeste, en el sur de esta ciudad costera que acumula más del 35% (unos 20.000) de los casos de VIH registrados en el país.
Hace cuatro años le detectaron insuficiencia renal crónica, un día en que llegó al hospital del Guasmo sur 'vomitando verde' y con todos los indicadores de salud elevados. La única alternativa -le dijeron los doctores- era la diálisis, una terapia que limpia la sangre eliminando exceso de agua, sales y toxinas, mientras regula su presión arterial.
"Soy un paciente seropositivo, ¿sabe lo que significa? Tengo VIH, pero me está matando el Ministerio de Salud, porque no recibo mi tratamiento completo: las tres diálisis semanales en el Hospital Guayaquil. Estamos mal, mis compañeros han muerto, mi cuñado murió hoy".
Santiago, paciente renal
Para depurar la sangre, Santiago debe ser conectado a una máquina equipada con un filtro (dializador), que extrae su sangre, la purifica y la devuelve al cuerpo. Este tratamiento es vital para los enfermos renales, pero no es una cura, solo prolonga y mejora su calidad de vida.
"Al principio, me mandaron a una clínica privada, pero a los cinco o seis meses el Ministerio de Salud dejó de pagar, las deudas se acumularon y a los pacientes nos tocaba comprar todos los insumos", dice Santiago, padre de dos hijos en edad colegial y universitaria.

Sin empleo, ni las condiciones médicas para trabajar, Santiago y el resto de los pacientes fueron devueltos al sistema de salud pública, en su caso al Hospital Abel Gilbert Pontón, también llamado Guayaquil, en el suroeste de la ciudad.
Ahí fue que su delicado estado de salud se complicó. Desde diciembre de 2025, ya siete meses, Santiago no recibe las tres diálisis semanales que necesita para vivir, y costearla por su cuenta es imposible. Cada diálisis tiene un valor particular de USD 110. Necesitaría USD 440 para cubrir las cuatro terapias al mes que no le da el hospital Guayaquil.
Santiago sobrevive con el bono Joaquín Gallegos Lara, de USD 240 mensuales, que recibe desde hace más de cuatro años. En una mochila que carga en su espalda muestra algunos insumos que, sacrificando su alimentación, ha comprado: bicarbonato dialítico, agujas, filtros. También enseña su brazo, con venas gruesas en las que su sangre hace ebullición, literalmente, hierven.

"El servicio está saturado"
La lucha de Santiago se replica en más de 1.500 pacientes de Guayaquil que se atienden en los hospitales del Ministerio de Salud Pública y cuyas vidas dependen de las diálisis que reciben incompletas por la falta de equipamiento de las salas dializadoras, medicinas, insumos y hasta reactivos para que se realicen los exámenes que requieren antes de cada terapia.
El dirigente de las organizaciones Lucha Renal Ecuador y Pacientes Renales Luchando por la Vida, Wilmer Bazurto, denuncia que las consecuencias de las deudas del Ministerio de Salud las pagan los pacientes rechazados por las unidades privadas y desatendidos por los hospitales públicos.
“Esta lucha viene desde 2023. Mesas técnicas, conversatorios no han quedado en nada. Hace dos meses y esta semana nos reunimos con el gobernador, José Ignacio Arévalo, y con Djalmar Zambrano, director provincial de salud del Guayas”.
Wilmer Bazurto, dirigente de pacientes renales
A pesar de su condición física, el lunes 6 de julio un grupo de personas hicieron un plantón en los bajos de la gobernación del Guayas para denunciar durante dos horas que “debido a la sobrepoblación de pacientes, por el cierre de clínicas privadas y por el colapso en los hospitales Guasmo, Monte Sinaí, Durán, Guayaquil, solo están realizando dos diálisis por semana”.

En su lucha, Bazurto asegura que han mantenido reuniones con Juan Carlos Moreira, director del hospital Abel Gilbert Pontón, y Giovanny Mera, líder de Nefrología, área encargada de la salud de los pacientes renales. También con el gobernador y delegados del MSP. PRIMICIAS solicitó una entrevista al Ministerio de Salud, pero no ha sido atendida.
El dirigente muestra con indignación un informe enviado por el hospital Guayaquil a la Asamblea Nacional sobre la situación de los pacientes renales. “Ahí dicen que hay una sala general de diálisis con 48 máquinas, cuando solamente hay 13 disponibles para los cinco turnos. Están mintiendo. En otra sala dicen que hay 12 máquinas, pero es mentira, solo hay cinco”.
El informe que menciona Bazurto tiene fecha del 17 de junio del 2026 y está firmado por el líder de Nefrología, Giovanny Mera. En documento se señala que “el servicio opera al 100% de su capacidad operativa, sin disponibilidad inmediata para nuevos pacientes”.
“La demanda mensual se ha incrementado de 800 a 1.200 sesiones, generando una presión sobre insumos y mantenimiento de equipos. El servicio está saturado, las derivaciones programadas a prestadores externos son esenciales”.
Informe de Nefrología, hospital Guayaquil
El documento de la situación de los pacientes menciona, además, que en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o emergencias hay cuatro puestos de máquinas. “Hay dos, no cuatro. No es posible que la Asamblea vaya a leer esa mentira”, reclama Bazurto.

“El director provincial de Salud nos dijo que dinero hay, pero que lo que pasa es que el Sercop tiene bloqueado los pagos, pero esto lo dicen fuera de cámara”, afirmó el dirigente, quien también padece de insuficiencia renal.

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