Brasil: Lula da Silva y Flávio Bolsonaro inician campaña para elecciones presidenciales del próximo mes de octubre
Lula da Silva y Flávio Bolsonaro están en un empate técnico para la segunda vuelta electoral del próximo mes de octubre, según las más recientes encuestas en Brasil.

El candidato opositor a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonario (i) y el presidente brasileño Lula da Silva (d) en sus respectivas actividades de lanzamiento de campaña el 16 de agosto de 2026.
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EFE
Autor:
Redacción Primicias / EFE
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El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro lanzaron el domingo 16 de agosto sus respectivas campañas para las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, con la promesa de combatir el crimen organizado.
Ambos candidatos eligieron lugares cargados de simbolismo para dar el pistoletazo de salida a sus 45 días de campaña.
Lula, en busca de su cuarto mandato no consecutivo, dio su primer mitin en el Estadio Municipal Primero de Mayo, en São Bernardo do Campo, a las afueras de São Paulo, donde se forjó como sindicalista y lideró manifestaciones masivas en la dictadura militar (1964-1985).
El abanderado del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años de edad, reunió a miles de militantes en un acto teñido de rojo, en el que se recordó su lucha obrera y el legado social de sus gobiernos.
Por otro lado, Bolsonaro, primogénito del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, optó por el bastión político de su familia, la ciudad de Río de Janeiro, donde concentró a unos cientos de seguidores en el paseo de la playa de Copacabana con banderas brasileñas y algunas de Estados Unidos.
El senador compareció con un chaleco antibalas por debajo de una camiseta amarilla con el mensaje: "Mi partido es Brasil".
Todos los sondeos indican que el próximo jefe de Estado de la mayor economía latinoamericana se decidirá entre Lula y Bolsonaro por un estrecho margen.
El último de la firma demoscópica Quaest, publicado el viernes pasado, reflejó un empate técnico en una eventual segunda vuelta, con Lula con el 43% de los apoyos y Bolsonaro con el 40%. Un 4% se declara indeciso.
La otra decena de candidatos inscritos en la Justicia Electoral no llegan al 5% de las intenciones de voto.
Lula vuelve a sus orígenes

Lula quiso dar una demostración de fuerza en São Bernardo do Campo. Su PT organizó caravanas de militantes desde distintos puntos del país y prácticamente llenó el estadio de Vila Euclides.
Después de los discursos de sus principales aliados, el antiguo tornero mecánico habló durante cerca de 40 minutos, en los que destacó su trayectoria personal, las iniciativas sociales de sus gobiernos y algunas promesas.
"Mientras esté vivo, no me permitiré dejar de luchar y permitir que la derecha" vuelva a gobernar, enfatizó.
Por otro lado, prometió luchar contra los feminicidios y combatir el crimen organizado golpeando sus finanzas y capturando a sus líderes. Brasil es el cuartel general de dos de las principales bandas suramericanas: Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
El antiguo sindicalista evitó valorar las interferencias de Estados Unidos en el proceso electoral y se limitó a decir que no permitirá a ninguna otra potencia aprovecharse de las enormes reservas de minerales críticos que atesora Brasil.
Pese a lanzar críticas veladas, tampoco mencionó por su nombre a Jair Bolsonaro ni al hijo mayor de este.
Flávio Bolsonaro carga contra Lula y defiende a su padre

Una estrategia radicalmente distinta a la de Flávio, que arremetió duramente contra el actual gobernante.
Subido a un tráiler en Copacabana, el senador dedicó casi todo su primer discurso de campaña a atacar a Lula, quien a su juicio representa "el camino de las tinieblas".
Lo acusó de endeudar a las familias, generar millonarias pérdidas en las empresas públicas y ser blando en el combate al narcotráfico.
También denunció que "la corrupción llegó al despacho del presidente", en alusión a las investigaciones contra Marco Aurélio Ribeiro, ex jefe de gabinete personal de Lula.
"¡Lula es el moroso de la esperanza!", exclamó el abanderado del Partido Liberal (PL) ante sus seguidores, la mayoría vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña.
Como contrapunto, Bolsonaro prometió bajar la mayoría penal a los 16 años, castración química para los pederastas, condenas de, "como mínimo", ocho años de cárcel para los "ladrones de celulares" y tratar a las bandas narcotraficantes como "terroristas", en línea con el Gobierno de Donald Trump.
Además, aseguró ser "el único" que puede sentarse con Estados Unidos y China para cerrar acuerdos comerciales.
Igualmente, defendió el legado de su padre Jair Bolsonaro, actualmente inhabilitado, condenado por la Corte Suprema y en prisión domiciliaria por tramar un golpe de Estado contra Lula tras perder las elecciones de 2022.
Para despedirse, pronunció uno de los lemas más conocidos de su padre: "Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos".
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