Migrantes de Ecuador, Honduras y Cuba denuncian deportación forzada "por sorpresa" de EE. UU. a África
Un grupo de latinoamericanos, entre ellos un ecuatoriano, denuncian que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) los trasladó bajo amenazas a la República Centroafricana.

Fotografía tomada por un migrante que muestra la zona donde vive junto a otros sus compañeros latinos, después de ser deportados desde Estados Unidos, en Bangui, República Centroafricana.
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EFE
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Un grupo de migrantes de Honduras, Cuba y Ecuador denunció que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de los Estados Unidos los deportó "a la fuerza" y sin previo aviso hacia la República Centroafricana.
Los afectados, quienes sostienen que las autoridades migratorias estadounidenses "violaron todos sus derechos", se encuentran actualmente retenidos en un hotel de Bangui, la capital del país africano, donde las autoridades locales les han solicitado no salir mientras les tramitan un visado de permanencia.
Entre los ciudadanos movilizados se encuentran el ecuatoriano Mauricio Alvarado, el hondureño Brayan Sánchez, y los cubanos Arístides Fernández, Omar Rodríguez y Almario Moreno.
Mediante un video difundido con un teléfono celular que lograron ingresar de forma clandestina al centro de detención, solicitaron apoyo a activistas y congresistas del sur de la Florida para que escuchen sus voces y gestionen su retorno ante lo que consideran una injusticia.
El hondureño Brayan Sánchez, quien residía en Estados Unidos desde 2016 y operaba un negocio de lavado a presión y pintura, detalló las intimidaciones sufridas durante el procedimiento.
Sánchez relató que fue detenido el 13 de mayo en Florida y trasladado por centros de reclusión de Colorado, Arizona, California y Texas, donde coincidió con sus compañeros latinos.
Según su testimonio, el 30 de julio descubrieron que los enviarían a África. Al manifestar su disconformidad, dos oficiales de ICE los amenazaron con golpearlos si se negaban a abordar el avión al día siguiente.
El trayecto constó de 21 horas de vuelo, con paradas técnicas en Senegal y Nigeria antes de arribar a Bangui.
Sánchez afirmó que contaba con una orden judicial que impedía su deportación. Además, manifestó su temor de ser retornado a Honduras, país del que huyó tras el asesinato de su padre y sus tíos, y donde su vida corre peligro debido a amenazas previas, pese a que la cancillería de su país de origen ofreció dar seguimiento para un eventual "retorno voluntario".
Estas deportaciones reflejan el incremento de las expulsiones de migrantes por parte de la Administración de Donald Trump hacia terceros países del continente africano.
Actualmente, el gobierno estadounidense mantiene acuerdos para que estas naciones los acepten en territorios como Ruanda, Sudán del Sur, Esuatini, Uganda, Ghana, Camerún y la República Democrática del Congo.
Estos mecanismos se profundizaron luego de que la Corte Suprema de los Estados Unidos emitiera un fallo en junio de 2025 que autorizó formalmente las referidas expulsiones.
Organizaciones de asistencia como el Proyecto Internacional de Asistencia a los Refugiados (IRAP) han denunciado que, bajo este amparo legal, las autoridades proceden con las deportaciones hacia condiciones inseguras, sin respetar el debido proceso y ofreciendo notificaciones con menos de 24 horas de anticipación.
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