La ruta del ahorro: por qué cada vez más familias migrantes hacen la compra en cuatro supermercados distintos en Estados Unidos
Ante el aumento del costo de los alimentos en Estados Unidos, muchas familias migrantes dividen sus compras entre varios supermercados para ahorrar. Ricardo y Leticia, dos ecuatorianos, recorren hasta cuatro establecimientos para completar la despensa mensual.

Frutas y verduras frescas son parte de las compras que Leticia, migrante ecuatoriana, realiza en un mercado especializado en Harrison, Nueva Jersey, donde encuentra mayor variedad y mejores precios.
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Selene Cevallos
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NUEVA YORK. Todo cambió cuando Ricardo Romero, macareño de 41 años, formó una familia. Dos años después de llegar a Nueva York, se casó. Llegaron los hijos y, con el tiempo, un sobrino se mudó a vivir con ellos. Hoy son cinco personas en casa y la manera de administrar el presupuesto familiar también cambió. Lo que antes era una compra improvisada se convirtió en una estrategia cuidadosamente planificada para que el dinero alcance durante todo el mes.
"Antes compraba donde me quedaba más cerca. Ahora ya no funciona así. Si hiciera toda la compra en un solo supermercado, o una vez a la semana, gastaría mucho más", cuenta Romero. Según sus cálculos, organizar las compras entre distintos establecimientos le permite ahorrar entre 100 y 150 dólares al mes, una diferencia que considera significativa para cualquier familia.
El costo de la vida en Estados Unidos es una preocupación creciente en medio de un escenario en el que ha sido habitual, en los últimos meses, el alza de los combustibles generada por el impacto de la guerra con Irán, una decisión del presidente Donald Trump que ha impactado al mundo entero. En junio, la inflación fue del 3,5% anual, una mejora con relación al 4,2% con el que se disparó en mayo.
La planificación comienza con los productos de larga duración. Detergentes para la ropa, jabón para lavar platos, papel higiénico, productos de limpieza, arroz, aceite, fréjoles y otros alimentos no perecibles terminan en el carrito de Costco o BJ's, cadenas que requieren una membresía anual, pero que ofrecen mejores precios cuando se compra en grandes cantidades. "La membresía se recupera sola con el ahorro que haces durante el año", asegura.
Las frutas, verduras y hierbas frescas tienen otra parada. Tomates, cebollas, limones, cilantro y otras legumbres las adquieren en mercados agrícolas o farmers markets, donde suelen obtener mejores precios que en los supermercados tradicionales.

Cada quince días llega el turno de los alimentos frescos de consumo diario. La leche, los huevos, el queso, la mantequilla y el yogur se compran en otro supermercado, en cantidades más pequeñas para evitar desperdicios.
La carne también condiciona la ruta de compras de muchas familias. Los cortes de consumo diario suelen adquirirse en clubes de membresía como BJ's o Costco, donde es posible encontrar precios más competitivos que en otras cadenas de supermercados. En cambio, algunos cortes de mayor valor, como la picaña, suelen dejarse para el otoño y el invierno, entre octubre y marzo. Durante el verano, una pieza de tres libras puede costar entre USD 55 y 70, por lo que muchas familias prefieren esperar a la temporada en la que los precios tienden a ser más bajos.
Cuando el presupuesto lo permite, la familia hace una última parada: una tienda latina. Allí buscan productos que les recuerdan a Ecuador, como café, ají, pescado, conservas o determinadas marcas que consumían antes de emigrar. No siempre forman parte de la lista. “Aquí eso es un lujo, un queso pequeño podría costarte USD 12, eso en mi tierra solo debes pedir ‘veci, deme 2 dólares de queso’.

La estrategia de esta familia no es una excepción. De acuerdo con el informe U.S. Grocery Shopper Trends 2026, elaborado por FMI – The Food Industry Association, los consumidores estadounidenses visitan, en promedio, 5,4 cadenas diferentes de supermercados al mes. El estudio concluye que los hogares ya no buscan un único establecimiento para toda la compra, sino que combinan distintos formatos según el tipo de producto, el precio y las promociones disponibles.
La experiencia de Ricardo es similar en otros hogares ecuatorianos. Leticia, quien comparte vivienda con otras seis personas en Harrison, Nueva Jersey, ha convertido la organización de las compras en una tarea colectiva. Cada mes reúnen el presupuesto familiar —que oscila entre 1.000 y 1.400 dólares, dependiendo de las necesidades del hogar, y distribuyen las compras entre distintos establecimientos para aprovechar los mejores precios de cada uno.
En su caso, la ruta del ahorro también está dividida. Los productos de limpieza y los alimentos no perecibles los adquieren en un club mayorista (wholesale); mariscos y productos ecuatorianos lo compran en una tienda especializada; las frutas y verduras las buscan en un mercado dedicado a productos frescos; y reservan un presupuesto final para productos congelados latinos como la yuca, tomate de árbol, entre otros ingredientes y marcas ecuatorianas que forman parte de su alimentación cotidiana.
"Puede parecer agotador, pero ya hemos hecho el ejercicio matemático”, comenta. La organización, explica, no solo les permite reducir el gasto mensual, sino también repartir los costos entre todos los integrantes del hogar y planificar mejor las compras.
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Supermercados vs tiendas
Ese cambio también ha llegado a las pequeñas tiendas latinas. Pedro Álvarez, un ambateño propietario de un negocio de productos ecuatorianos en Newark, Nueva Jersey, recuerda que hace algunos años gran parte de sus ventas provenía de golosinas, conservas y otros alimentos importados que solo podían encontrarse en este tipo de comercios. Hoy la realidad es distinta. Muchas de esas marcas ya están disponibles en otras cadenas lo que ha reducido la demanda de varios productos tradicionales.

"Antes venían por los chocolates, las galletas o las conservas. Ahora muchos clientes las encuentran en supermercados grandes y aprovechan para comprarlas junto con el resto de la despensa", comenta.
Hay, sin embargo, productos que siguen llevando a los clientes hasta su tienda. Uno de ellos es el queso manaba, que continúa siendo difícil de encontrar en las grandes cadenas y se ha convertido en uno de sus artículos más buscados. "Por ese sí siguen viniendo. Llegan a hacer un envío y aprovechan para llevar algo de Ecuador", dice entre risas.
La competencia entre supermercados y tiendas especializadas ya no se define únicamente por el precio. Mientras las grandes cadenas amplían cada vez más su oferta de productos latinoamericanos, los pequeños comercios sobreviven gracias a aquellos alimentos que todavía conservan un valor de identidad para las comunidades migrantes. Y esa nueva realidad también refleja cómo han cambiado los hábitos de compra de miles de familias ecuatorianas en Estados Unidos.
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