¿Cómo es esta Nueva Guerra Fría que enfrenta a Estados Unidos con China, Rusia e Irán?
Tanto Rusia como China han sido señalados por brindar apoyo de monitoreo satelital a Irán, que a su vez ha proporcionado drones de bajo costo a Moscú para su guerra con Ucrania. ¿Estamos en una Nueva Guerra Fría?

Fotografías de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente de China, Xi Jinping y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en distintos momentos en 2026.
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EPA / EFE / Kremlin
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En los últimos años han ocurrido paulatinamente eventos con alto impacto en la economía y política mundial: la Guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra en Ucrania por la invasión de Rusia, la guerra comercial (y tecnológica) entre Pekín y Washington, a las que también se suman iniciativas de parte de las principales potencias para reafirmar o ampliar sus esferas de influencia .
América Latina es un ejemplo de región en la que la rivalidad entre Estados Unidos y China ha sido marcada, notándose en la dirección que han adoptado los gobiernos latinoamericanos en asuntos sensibles.
Está Panamá con su tensión por el control o influencia en el Canal y la participación del país centroamericano en la Ruta de la Seda de Pekín, la entrada de petroleras estadounidenses a Venezuela tras la captura de Maduro, el rechazo al proyecto de un cable submarino chino en Chile, y de manera más reciente la iniciativa del Escudo de las Américas que reúne a presidentes latinoamericanos cercanos a la visión de Trump.

"El futuro ha llegado, y no es nada menos que una Nueva Guerra Fría"
Todo esto da para pensar en similitudes al conflicto ideológico mundial que se vivió entre finales de 1940 e inicios de 1990, en el siglo pasado, después de una reconfiguración global tras la Primera y Segunda Guerra Mundial que dejaron devastada a Europa, que a su vez dependió del apoyo de Estados Unidos.
Expertos llevan años escribiendo sobre una Nueva Guerra Fría, pero no fue sino después de 2019, que los académicos empezaron a escribir con más recurrencia sobre esto.
¿Qué pasó en 2019? Trump llegó al tercer año de su primera administración con una agenda marcada con una rivalidad comercial con China, Pekín ubicó a una sonda en el lado oscuro de la Luna, Venezuela entró en una crisis política por una fractura entre la Asamblea y la Presidencia, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Huawei por haber realizado negocios con Irán pese a las sanciones de Wahsington hacia Teherán, solo por mencionar algunos eventos de enero de ese año.
Pero un evento más discreto, aunque quizá más revelador, fue una publicación en la reconocida revista Foreign Policy, especializada en asuntos internacionales, que tenía por título: "Una Nueva Guerra Fría ha empezado".
Robert D. Kaplan, jefe del departamento de geopolítica del Foreign Policy Research Institute escribía en ese año lo siguiente: "el futuro ha llegado, y no es nada menos que una nueva guerra fría".

El avance tecnológico de China presiona a Estados Unidos
Algunos de sus principales argumentos se concentraban los enfrentamientos cibernéticos o de control naval entre Estados Unidos y China, especialmente en las aguas del Asia Pacífico.
Kaplan también hacía hincapié en como el Pentágono estaba atento a la aceleración económica de China, y cómo esta, combinada con un ambiente de menor control al Estado, le podía permitir a Pekín "alcanzar y quizá superar" a Washington, incluso en "sistemas digitales de combate".
De manera casi profética, Kaplan también decía lo siguiente: "Sillicon Valley simplemente jamás va a cooperar con el Pentágono en la misma medida en la que el floreciente sector de la alta tecnología de China coopera con su gobierno".
Siete años después, Anthropic, uno de los gigantes estadounidenses de la Inteligencia Artificial, indicaban que la compañía creía "profundamente en la importancia de usar la IA para defender a los Estados Unidos y a otras democracias, y en vencer a nuestros adversarios autocráticos".
Pero ese compromiso, en términos reales, duró poco después que Anthropic supo que su tecnología fue usada en la operación militar en Venezuela, lo que motivó a la tecnológica a pedir certezas al Pentágono de que no iban a usar su tecnología fuera de ciertas líneas rojas. Esa historia actualmente está en un momento en el el gobierno estadounidense ha designado a Anthropic como un riesgo a la seguridad nacional.

El "Eje de la Agitación"
El historiador británico Niall Ferguson, fue incluso más sugerente en 2025 en una publicación en la revista Foreign Affaris, titulada 'Cómo ganar en la Nueva Guerra Fría', al decir que China, Rusia, Irán y Corea del Norte conforman un "eje parecido al que Washington y sus aliados enfrentaron durante la Segunda Guerra Mundial".
Una publicación del Center for a New American Security publicada en julio de 2025 ha descrito a esta creciente cooperación militar como "El Eje de la Agitación".
En el reporte anual de 2025 de la Comisión de Revisión Económica y Seguridad Estados Unidos-China entregado al Congreso estadounidense, indicaron cómo desde la década de 1980 Pekín se volvió uno de los principales proveedores de armas para Teherán, así como apoyo tecnológico en los programas de misiles balísticos y de drones iraníes de bajo costo 'shahed' que son producidos en masa.
Estos últimos, a su vez, han sido ocupados por Rusia durante su ofensiva en Ucrania, que se intensificó en 2022.

Cooperación militar, tecnológica y económica
Ese mismo año, Moscú y Pekín firmaron un acuerdo para promover la interoperabilidad de los sistemas de monitoreo satelital GLONASS (de Rusia) y BeiDou (de China). Más adelante, en 2024, Irán llegó a un acuerdo similar con China.
En 2025, el informe presentado ante el congreso estadounidense citó reportes de que una empresa espacial china privada, vinculada al Ejército Popular de Liberación de China había entregado imágenes satelitales a los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, para realizar ataques en el Mar Rojo.
De manera conjunta, la alianza entre estos países ubicados en Oriente han logrado sobreponerse a las sanciones de Estados Unidos, en gran parte por sus relaciones comerciales con China, que a su vez cuenta con una importante presencia en la economía global.
La configuración actual del mundo en esta Nueva Guerra Fría además se da en un contexto en el que tanto Pekín como Washington tratan de asegurar su posición en zonas ricas en minerales en África y América Latina, incluidas las tierras raras, que son clave para las industrias tecnológicas y militares.

Carrera por los chips y las redes sociales
El control o acceso a estos minerales se han vuelto indispensables tanto para una China a la que en los últimos años se le ha bloqueado el acceso a chips avanzados diseñados por firmas estadounidenses como Nvidia, así como para un Estados Unidos que busca impulsar la fabricación de semiconductores avanzados en territorio americano, dependiendo menos de las fábricas ubicadas en Taiwán, una isla ubicada frente a las costas chinas y a la que Pekín quiere integrar totalmente en su territorio y control político.
Más allá de la carrera tecnológica en la que están Estados Unidos y China, y de la que se benefician los aliados de cada uno (la OTAN en el caso de Washington y el "Eje de la Agitación" en el caso de Pekín), estas dos potencias también están enfrentadas por el dominio del mercado de las redes sociales.
Desde Estados Unidos se tiene las plataformas de las grandes tecnológicas como Google (YouTube) o Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp), además de X (antes Twitter), mientras que China ha logrado posicionar plataformas como TikTok, WeChat o RedNote (Xiaohonshu).

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