Coca Codo: 50 hectáreas alteradas por la obra serán reforestadas

Economía

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

26 Dic 2020 - 0:05

Una vista panorámica de la erosión regresiva a la altura del campamento La Loma, a 7,6 kilómetros de la desaparecida cascada San Rafael, el 22 de diciembre de 2020. - Foto: OCP

Coca Codo: 50 hectáreas alteradas por la obra serán reforestadas

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

26 Dic 2020 - 0:05

Celec intenta recuperar la flora de la zona donde opera la central hidroeléctrica, obra que según un estudio aumentó la erosión del río Coca en un 42%. Este fenómeno natural pone en riesgo la infraestructura vial, eléctrica y petrolera del país.

La holding de electricidad estatal Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) busca recuperar 50 hectáreas que fueron alteradas debido a los trabajos de construcción de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, mediante actividades de reforestación y revegetación.

La planta hidroeléctrica, de 1.500 megavatios de potencia, es propiedad de Celec y fue construida por la empresa de China Sinohydro e inaugurada en noviembre de 2016 a un costo de USD 2.300 millones.

Está ubicada entre las provincias amazónicas de Napo y Sucumbíos y es la mayor del país.

Para recuperar las áreas dañadas, en noviembre de 2020, Celec adjudicó un contrato por un monto de USD 100.000. El plazo estimado de ejecución es de 365 días.

El proceso de licitación ocurre mientras el fenómeno natural de erosión regresiva en el río Coca avanza. Al momento se ubica a 12,4 kilómetros de las obras de captación de Coca Codo Sinclair.

Hasta el momento, la erosión ocasionó el colapso de la cascada San Rafael en febrero y el rompimiento de los dos oleoductos de Ecuador y del poliducto Shushufindi-Quito, en abril de 2020.

La académica Carolina Bernal, PhD en Geomorfología e Hidrosedimentología, explica que la reforestación y la revegetación que se realizarán en las inmediaciones de Coca Codo Sinclair son necesarias, pero no solucionarán el problema integral.

“Partamos de que la arborización es necesaria para controlar la producción de sedimentos (de manera secundaria), aunque la real amenaza es la geología y contra eso no se puede hacer nada más que adaptarse”, dice Bernal.

Especies que protegen el suelo

El contratista se encargará de recuperar las áreas alteradas por la construcción de la hidroeléctrica, a través de los siguientes trabajos:

  • Mantenimiento de 30 hectáreas de plantaciones, que fueron ocupadas durante la construcción de Coca Codo Sinclair para escombreras, minas y campamentos.
  • Reforestación de 20 hectáreas con plantaciones de protección ubicadas en los alrededores de las instalaciones de Coca Codo Sinclair.

Entre las especificidades del contrato, Celec ordenó la plantación de 625 árboles por hectárea con las siguientes especies: guaba, balsa, sangre de drago y canelo.

Según Celec, “se han establecido estas especies como las principales, ya que tienen un buen desarrollo de copa y esto ayuda a proteger el suelo, además la guaba, la balsa y la sangre de drago fijan nitrógeno en el suelo”.

En ese sector entre Napo y Sucumbíos, solo Celec se encarga de la reforestación. La petrolera estatal Petroecuador y la empresa privada Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) confirmaron a PRIMICIAS que no están dedicadas a tareas de arborización.

Sospechosa de la erosión

En abril, un estudio de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) señaló que la construcción de la hidroeléctrica produjo un aumento del 42% en la tasa de erosión del río Coca.

Según el estudio, es probable que el fenómeno natural continúe y podría detenerse si en el lecho del río se encontrara roca resistente a la erosión.

El ministro de Energía, René Ortiz, insiste en que la hidroeléctrica no es responsable de la erosión. Más bien, los estudios que tiene el Gobierno dicen que se trata de un fenómeno natural que viene “desde el periodo Paleolítico”.

Mientras que Bernal, quien lideró el estudio de la EPN, expresa que la responsabilidad de la hidroeléctrica en el aumento de la erosión es la hipótesis principal, mientras no se realice un estudio que refute esa tesis.

La actividad humana en la cuenca hidrográfica del río Coca, dice Bernal, alteró su funcionamiento y una obra en el cauce, como la construcción de la central hidroeléctrica, “perturbó el tránsito de sedimentos afectando la estabilidad del afluente” y ocasionando el aceleramiento de la erosión.

Muévanse de ahí

Hay nuevas alertas sobre los futuros daños a la infraestructura del Estado si la erosión regresiva continúa.

La última alerta la hizo la Oficina de Reclamación de Estados Unidos (USBR), que supervisa la gestión de los recursos hídricos.

La USBR recomendó -en octubre de 2020- la reubicación de la infraestructura petrolera, vial y eléctrica ante el avance de la erosión que se está comiendo las tierras ubicadas en las márgenes del río.

Una reubicación sería menos costosa que la construcción de obras de mitigación contra la erosión regresiva en las márgenes del río Coca, dice la USBR.

325 días de erosión 

Desde que colapsó la cascada San Rafael, que era la más alta del país, han transcurrido 325 días.

Según los informes de Celec, el promedio de la velocidad del avance de la erosión -en este tiempo- fue de 23,3 metros por día.

Actualmente, el fenómeno se mantiene diagonal al campamento La Loma, a 7,6 kilómetros de la desaparecida cascada San Rafael.

La erosión, según el informe del 23 de diciembre de Celec, se ha mantenido en el mismo sitio durante 106 días debido a la reducción del caudal del río, lo que ralentiza al fenómeno natural.

El 23 de diciembre el caudal llegó hasta 40 metros cúbicos por segundo. Es bajo si se compara con el registrado el 7 de abril, cuando superó el umbral de los 1.000 metros cúbicos por segundo, lo que provocó el rompimiento de los dos oleoductos y del poliducto.

Pero todo esto puede cambiar cuando llegue nuevamente la temporada de lluvias a la Amazonía y se incremente el caudal del río Coca.

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