La economía violeta busca acortar la brecha de género en Ecuador

Economía

Autor:

Thalíe Ponce

Actualizada:

4 Dic 2020 - 0:05

Mujeres trabajando en la producción banenera, el sábado 25 de abril de 2020. - Foto: @AgrobanEC.

La economía violeta busca acortar la brecha de género en Ecuador

Autor:

Thalíe Ponce

Actualizada:

4 Dic 2020 - 0:05

Una de las propuestas a través de la economía violeta es la aplicación de una deducción tributaria adicional del 50% para las nuevas contrataciones de mujeres.

La brecha de género global tardaría 99,5 años en cerrarse completamente al ritmo actual, según el último informe del Foro Económico Mundial. En el peor de los escenarios, si el ritmo disminuye, podría tomar hasta 257 años.

Ecuador no está lejos de esa realidad.

La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), de septiembre de 2020, presenta algunas conclusiones sobre este tema a nivel local. Por ejemplo, revela que la tasa de desempleo de mujeres es el 8% frente al 5,7% de los hombres. 

Asimismo, la Enemdu concluyó que:

  • Entre mayo y junio —en plena emergencia sanitaria— la crisis afectó más a las mujeres. La tasa de desempleo para ellas subió al 15,7% y la de los hombres al 11,6%. 
  • 26,4% de mujeres de la población con empleo tiene un empleo adecuado frente al 36,2% de hombres. 

Y las cifras no son positivas para las que sí están insertadas formalmente en el mundo laboral.

Las mujeres ganan un 15,23% menos que los hombres, de acuerdo con la Organización para la Promoción de Economía Violeta (OPEV).

Además, de acuerdo con el OPEV, el 66% de las mujeres desempleadas corresponden al sector privado.

Con esto en cuenta, el Gobierno anunció —el 21 de octubre de 2020— la implementación de la economía violeta como política pública para contribuir a la equidad de género.

Los objetivos de la economía violeta son mitigar la pobreza y la desnutrición, evitar la deserción escolar y atacar la violencia doméstica, dijo el presidente Lenín Moreno en esa ocasión.

Según Moreno, la proyección es que el programa beneficie a un millón de mujeres y sus familias.

El Ministro de Trabajo, Andrés Isch, se refirió a esto el 1 de diciembre.

“Las mujeres ganan menos y tienen menos oportunidades de crecimiento, además tienen menos probabilidades de ser contratadas”, aseguró el funcionario.

Por ello, una de las acciones que se impulsará con la economía violeta —dijo— son los incentivos económicos para las empresas al contratar mujeres.

Se trata, principalmente, de una deducción tributaria adicional del 50% para las nuevas contrataciones de mujeres.

María José Zambrano, presidenta de OPEV, explica que la sugerencia de los incentivos tributarios nació de un reporte elaborado desde la organización junto a la empresa de investigación de mercados Ipsos. “Sabemos que la obligatoriedad no es el camino”, dice. Tras este informe, fueron contactadas en septiembre por el Ministro de Trabajo.

La idea es mejorar —a través de estos incentivos— los indicadores de participación laboral femenina. Porque además de las cifras que se exponen en la Enemdu, “actualmente hay 80.000 mujeres en desempleo oculto en Ecuador”.

Zambrano explica que entre los beneficios para las empresas está el tener un entorno más diverso, lo que implica mayor creatividad y productividad, así como mejorar las políticas internas.

La principal ventaja para las mujeres es volverse más atractivas para el mercado laboral.

“Mientras más ganamos las mujeres, más ganan las empresas. Finalmente gana toda la sociedad”. 

María José Zambrano, presidenta de OPEV

Para las organizaciones de la sociedad civil, impulsar decisiones como esta, que se enmarcan en la economía violeta, es fundamental.

En un evento organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en julio de 2020, las expositoras —entre las que estuvo Matilde Mordt, representante del PNUD en Ecuador— destacaron que la igualdad repercute en toda la sociedad, impulsando el crecimiento de la economía.

Reformas a la Ley de Trabajo

Pablo Arosemena, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), coincide con esa visión. El empresario opina que “cualquier reforma que facilite la incorporación de las mujeres al mercado laboral es positiva para el país”.

Según Arosemena, la propuesta de incentivos tributarios para las nuevas contrataciones de mujeres es un apoyo tanto para el sector productivo como para este segmento de la población.

Pero agrega:

“Sin embargo, es necesario avanzar en una reforma integral del código laboral que lo flexibilice y modernice para motivar la creación de empleo de calidad en el país”.

La CCG presentó en el 2019 una propuesta con 40 reformas al código laboral. Entre ellas, la incorporación del contrato a plazo fijo.

El ministro de Trabajo también ha insistido en el tema de las reformas en los últimos días. El 1 de diciembre, Isch dijo que se está trabajando —junto a la sociedad civil— en un paquete de reformas.

“Hemos visto que hay modalidades de trabajo que generan plazas de trabajo. Estas modalidades deben ser incorporadas de manera formal en la legislación”, señaló en una entrevista televisiva.

Precisó, además, que es necesario que se retome el debate del trabajo por horas.

Sin embargo, este tipo de medidas suelen ser criticadas por los grupos de defensa de derechos de las mujeres, pues se considera que precarizan las condiciones laborales.

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